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jueves, 31 de mayo de 2012

Gobierno militar interviene en Flacso Guatemala


Por el respeto a la institucionalidad de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO Guatemala: 
Manifestamos nuestro total repudio a la intervención del Gobierno del General Otto Pérez Molina en la elección de Director de nuestra Sede Académica

Las y los miembros del Consejo Académico de FLACSO Guatemala, con la adhesión de docentes, investigadores/as, trabajadores/as y estudiantes/as de esta Facultad, hacemos del conocimiento a la opinión pública las acciones que han culminado con la vulneración de la legalidad y de la autonomía e independencia de la Facultad en la elección de su Director.
El Consejo Académico de la Sede cumplió todas las normativas y procedimientos establecidos por el Sistema FLACSO para la designación y elección de directores de las Sedes Académicas, acoplándose a los tiempos en ella establecidos, presentando de forma unánime, como único candidato al Doctor Óscar López Rivera. 
En comunicación oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, el día 19 de marzo de 2012 se informa a la Secretaría General de FLACSO que el Doctor Óscar López Rivera ha sido propuesto como candidato a director de la Sede Académica FLACSO Guatemala, por parte del Consejo Académico y solicita que su nombre sea presentado ante la XXXV Reunión del Consejo Superior, para ser electo como tal en la XIX Reunión de la Asamblea General de FLACSO a realizarse los días 29 y 31 de mayo en Quito, Ecuador, argumentando que con la nominación del Doctor Óscar López Rivera “se estaría fortaleciendo el desarrollo académico de la institución”.
Esa misma cancillería, de forma extemporánea, el 24 de mayo de 2012, hace constar en una nota enviada a la FLACSO que retira la nominación del Dr. López Rivera, sin ninguna argumentación. El día 25 de mayo, en otra carta del Ministerio de Relaciones Exteriores, se solicita al Director de FLACSO realizar “sus gestiones a fin de que el Consejo Académico proceda a proponer un nuevo candidato para que sea presentado oficialmente a la Secretaría General de la FLACSO”, 2 días hábiles antes de la elección en Quito, Ecuador.
Esa decisión gubernamental significa la oficialización de la intervención, ilegal y extemporánea, así como la cooptación de la FLACSO. Esta intromisión gubernamental constituye la primera vez, en 25 años en que una decisión autónoma de la FLACSO se subordina a la decisión del gobierno. 
Ante lo anteriormente expuesto rechazamos de forma enérgica la flagrante intervención del gobierno del General Otto Pérez Molina en la elección de director de la FLACSO Sede Académica Guatemala, por cuanto esta acción atropella la legalidad y autonomía de la Facultad, supone un golpe a la normativa interna de nuestra institución y del Sistema FLACSO de Latinoamérica, además de poner en riesgo la estabilidad laboral de docentes, investigadores/as y trabajadores/as; generar inestabilidad e incertidumbre en los grupos de estudiantes de maestrías, diplomados y especializaciones; poner en riesgo la continuidad de las áreas, programas y proyectos; generar incertidumbre en la cooperación internacional sobre la idoneidad e independencia de la institución y, lo más grave, afectar nuestra capacidad de incidencia y apoyo a la sociedad guatemalteca en la búsqueda del desarrollo, la democracia y la paz, desde la perspectiva de las ciencias sociales. 
Al hacer público lo anterior, hacemos un llamado a los sectores académicos del país y a los sectores sociales con quiénes nuestras áreas, programas y proyectos han coordinado acciones y compartido sueños, a solidarizarse con nuestra institución y a rechazar ésta y otras formas de intervención que pretendan socavar el aporte de las ciencias sociales promovidas desde una perspectiva crítica, cerrando con ello los pocos espacios de debate académico y científico independientes que van quedando en nuestro país.

Guatemala, 29 de mayo de 2012 



El 31 de mayo en nuestra memoria


31 de mayo, 1981:
1.            El 31 de mayo de 1981, en la aldea Candelaria, municipio de Chisec, departamento de Alta Verapaz, un grupo de hombres armados ejecutaron a Abelino Lem.
2.            El 31 de mayo de 1981, en la aldea Pachalum, municipio de Rabinal, departamento de Baja Verapaz, un grupos de hombres armados ejecutaron a Rafael Gómez Lajuj. Dos meses después, grupos armados ejecutaron a los hermanos Eduardo y Ramón Xitumul Tecú y a José Augusto Gómez.
3.            El 31 de mayo de 1981, miembros del Ejército asignados al destacamento de Barillas, llegaron a la cabecera municipal de San Mateo Ixtatán, departamento de Huehuetenango, ejecutaron, ametrallándolas, a cincuenta y cinco personas. Al parecer, los hechos sucedieron debido a un conflicto entre la comunidad y una empresa maderera. Anteriormente, miembros del EGP habían quemado la maquinaria de la empresa con objeto de defender el bosque. Víctimas identificadas: Francisco Alonso Domingo, Maria Alonso Mateo, Pedro Alonso Lucas, Gilberto Efrain Camey Rivera, Maria Carmelo Pedro, Adan Castañeda Lopez, Narciso Castañeda (niño), Katarina Diego Marquinez (niña), Maria Dom Diego, Angelina Domingo Martin, Diego Domingo Juan, Diego Domingo Mateo (niño), Juan Domingo Diego (niño), Juan Domingo Mateo, Juan Domingo Diego, Juan Domingo Diego, Martin Domingo Mateo (niño), Mateo Domingo Juan, Andres Francisco Alonzo, Angelina Garcia, Magdalena Garcia, Angelina Gomez Baltazar (niña), Juana Gomez Baltazar (niña), Magdalena Gomez Diego, María Gomez Diego, Pedro Gomez Mateo, Felicano Gonzalez, Matilde Gonzalez, Juan Hernandez Pedro, Juana Hernandez Alonso (niña), María Hernandez Juan, Pablo Juan Domingo, Andres Lucas, Diego Lucas Diego, Gaspar Lucas, Katarina Lucas, Marcos Marcos Marquinez, Diego Markirez, Juan Marquirez Andres, Felipe Mateo, Pedro Pablo Francisco, Pedro Pablo Francisco, Lucas Pedro Alonso, Andres Perez Juan, Felipe Perez Baltazar, Juana Santizo Gaspar, Katarina Velasquez (niña), Magdalena Velasquez, Magdalena Velasquez Baltazar. Víctimas sin identificar: 6.

31 de mayo, 1982:
1.            El 31 de mayo de 1982, en la aldea San Andrés Huista, municipio de Jacaltenango, departamento de Huehuetenango, presuntos miembros del Ejército capturaron a Pedro Jiménez Jiménez y a Baltazar Domingo, quienes eran militantes del EGP. Dos días después apareció el cuerpo sin vida de Baltazar y el de Pedro nunca apareció. Al día siguiente de la captura pidieron a la familia dinero para dejarlos en libertad.
2.            El 31 de mayo de 1982, en el caserío Los Tzoc, municipio de Chiché, departamento de Quiché, fueron masacradas 23 personas por efectivos del Ejército de Guatemala y miembros de las PAC de Chiché y Chinique. Al llegar al caserío, los soldados dispararon indiscriminadamente contra la población, resultando herido Luis González Zuñiga, quien nunca apareció.

31 de mayo, 1983:
El 31 de mayo de 1983, en la Cooperativa de Cahabón, municipio de Cahabón, departamento de Alta Verapaz, dos comisionados militares ejecutaron a Francisco Pop Bulum en su casa. Posteriormente, los hechores obligaron a la familia de la víctima a desalojar la vivienda y le prendieron fuego, después de robar todas las pertenencias y animales.

31 de mayo, 1984:
El 31 de mayo de 1984, en la ciudad de Guatemala, hombres armados capturaron a Felipe García Colop y a dos compañeros de éste del centro de capacitación social. Desde ese hecho no se volvió a saber más de las tres víctimas.

31 de mayo, 1985:
El 31 de mayo de 1985 se aprobó la Constitución y un poco más tarde se convocó a elecciones presidenciales para realizarse en noviembre de ese mismo año. No obstante, por condición del gobierno militar, la Constitución entró en vigencia el 14 de enero de 1986, cuando asumió el gobernante electo. Durante esos seis meses, el Gobierno continuó legislando a través de decretos-leyes.

31 de mayo, 1986:
El 31 de mayo de 1986, entre las aldeas de Chuachituj y Chuicacá, municipio de Santa María Chiquimula, departamento de Totonicapán, presuntos miembros de la guerrilla ejecutaron a Juan Yat Osorio, quien pertenecía a las PAC.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

miércoles, 30 de mayo de 2012

El 30 de mayo en nuestra memoria


30 de mayo, 1981:
1.            El 30 de mayo de 1981, en el cantón Chupol, municipio de Chichicastenango, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala asignados al destacamento de Chupol ejecutaron a José Chipol Ajquiy.
2.            El 30 de mayo de 1981, miembros de la guerrilla ejecutaron a Juan Gómez Cedillo en el cantón Valachí, municipio de Nebaj, y en agosto del mismo año, a Ana Bernal. En junio del mismo año hombres armados sin identificar atentaron contra la vida de Jacinto Gómez Cedillo, y en septiembre ejecutaron a Luis Terraza Ceto.

30 de mayo, 1982:
1.            El 30 de mayo de 1982 ocurrió otra masacre en San Antonio Sinaché. En total, la CEH logró identificar a 40 víctimas, entre ellas 39 personas que fueron torturadas y ejecutadas, y una persona herida y torturada.
2.            30 de mayo de 1982: El ejército de Guatemala ejecutó una tercera masacere en San Antonio Sinaché. http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/03/masacres-en-san-antonio-sinache.html
3.            El 30 de mayo de 1982, en Sequixquito, municipio de San Pedro Carchá, departamento de Alta Verapaz, miembros de la guerrilla capturaron en el campo de fútbol a Marcos Choc, lo amarraron y lo ejecutaron. La víctima era catequista.
4.            El 30 de mayo de 1982, en los alrededores del caserío La Puerta, municipio de Chinique, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala, asignados al Destacamento Militar de Chinique, ejecutaron a Victoriana Sacbín, María Sacbín y María Quinilla Sacbín. Las víctimas tuvieron que huír a raíz de la masacre ocurrida días antes.
5.            El 30 de mayo de 1982, en el Ixcán Grande, entre las cooperativas Xalbal y Mayalán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala asignados al destacamento de Mayalán capturaron a Diego Ramírez Morales cuando huía con su familia del acoso que miembros del Ejército estaban provocando en el área. Nunca más se supo de la víctima.
6.            El 30 de mayo de 1982, en un campamento de refugiados, cerca de Piedras Blancas, municipio de Ixcán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala, asignados al destacamento militar de San Luis, capturaron a siete personas, quienes habían huido de Piedras Blancas después de que el Ejército unos días antes hubiera masacrado la comunidad vecina, Ixtahuacán Chiquito, y se las llevaron con rumbo desconocido. En esa misma ocasión capturaron a dos hombres, a quienes torturaron y, posteriormente, usaron como guías. El 1 de junio, efectivos militares acompañados por patrulleros civiles capturaron Juan Regino, junto con toda su familia. El se defendió con un arma e hirió a un soldado antes de ser capturado junto a su familia. Nunca más se supo de ellos. Víctimas identificadas: Pablo Caño, Eulalia Diego, Juan Esteban, Eulalia Francisco (niña), Pablo Francisco, Santos Mateo, Rosa Ramos, Francisco Regino Diego (niño), Francisco Regino Diego (niño), Juan Regino, Mario Regino Diego (niño), Mariquita Regino Diego (niña), Micaela Regino Diego (niña), Ana Sebastian, Dominga Tomas Juan. Víctimas sin identificar: 5.
7.            El 30 de mayo de 1982, en el cantón Piedras Negras, municipio de San Andrés Sajcabajá, departamento de Quiché, comisionados militares capturaron a Salvador Ventura Cipriano y le robaron Q2,500. Desde ese día se desconoce el paradero de la víctima.
8.            El 30 de mayo de 1982, en el caserío Turbalá, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros de la guerrilla ejecutaron a Marcos Ris, sacerdote maya. En ese momento, golpearon a Santa Gómez por defender a la víctima.

30 de mayo, 1983:
1.            El 30 de mayo de 1983, en la finca La Cantora, municipio de La Gomera, departamento de Escuintla, presuntos miembros de la guerrilla hirieron a tiros a Leocadio Valladares Castañeda, quien era administrador de la mencionada finca. La víctima había recibido amenazas de muerte firmadas por las FAR.
2.            El 30 de mayo de 1983, en un puesto de registro militar colocado en la aldea La Mesilla, municipio de La Democracia, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército capturaron a Alfonso Maldonado García, quien figuraba en una lista de personas acusadas de pertenecer a la guerrilla, y nunca más apareció. La víctima era originaria de la aldea Casaca del municipio de Ixtahuacán y se dirigía a refugiarse en México ante las acusaciones de pertenecer a la guerrilla que el comisionado militar de su aldea le hizo al Ejército.
3.            El 30 de mayo de 1983, en la aldea Chiguán, municipio de Santa Lucia La Reforma, departamento de Totonicapán, policías judiciales, miembros de las PAC y comisionados militares ejecutaron a Juan y Francisco Tiu Lux y capturaron al padre de ambos de nombre Domingo Tiu Sabin, de quien nadie volvió a saber más.
4.            El 30 de mayo de 1983, en la aldea Chiguán, municipio de Santa Lucía La Reforma, departamento de Totonicapán, miembros de las PAC, comisionados militares y policías judiciales de San Pedro Jocopilas capturaron a Gaspar Huz Tiu, quien era miembro de la URNG. Desde ese hecho no se volvió a saber más de la víctima.

30 de mayo, 1984:
El 30 de mayo de 1984, en la cabecera departamental de Huehuetenango, miembros de la G2 capturaron al profesor Baudilio Baldomero Barrondo Castillo, quien trabajó casi dos años en la institución armada. La víctima fue conducida a la Zona Militar de Huehuetenango y nunca más apareció.

30 de mayo, 1985:
El 30 de mayo de 1985, en la ciudad de Guatemala, miembros del Ejército capturaron a Lázaro Antonio Mucía Raquec, Carlos Sincal Ajuchán y a Felipe X, quienes eran extensionistas de la Universidad Rafael Landívar. Posteriormente, un hermano de Lázaro que investigaba su paradero, recibió amenazas por parte de efectivos del Ejército, quienes le aseguraron que la víctima estuvo en la zona militar de Cobán. A raíz de esos hechos, nadie volvió a saber más de ninguna de las víctimas.

30 de mayo, 1987:
El 30 de mayo de 1987, cerca de Xalbal, municipio de Ixcán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala dispararon contra Santiago Diego, miembro de la CPR de la Sierra, quien logró huir gravemente herido. En seguida vecinos del lugar lo ingresaron al Hospital Militar de Xalbal. Posteriormente, fue trasladado al Hospital Militar de la ciudad de Guatemala y luego al de Playa Grande, Ixcán, donde permaneció hasta junio de 1988. Durante su detención, miembros de la G-2 lo torturaron para obtener información sobre las CPR. Finalmente fue puesto en libertad.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

martes, 29 de mayo de 2012

El 29 de mayo en nuestra memoria


29 de mayo, 1978:
1.            La CEH, después de analizar la información recibida, llegó a la plena convicción de que miembros del Ejército de Guatemala, el 29 de mayo de 1978, ejecutaron arbitrariamente a 53 personas y trataron de hacerlo con otras 47, que resultaron lesionadas, constituyendo esta masacre una gravísima violación del derecho a la vida.  http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/05/la-masacre-de-panzos.html
2.            El 29 de mayo de 1978, en Sepur Zarco, municipio de Cahabón, departamento de Alta Verapaz, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a Abelino Chub Choc, quien era líder comunitario. Tiempo después la madre Margarita Choc Caal, murió de tristeza.

29 de mayo, 1980:
1.            El 29 de mayo de 1980, en la cabecera municipal de Santa Ana Huista, departamento de Huehuetenango, hombres armados hirieron con arma de fuego a Sabino Morales Hernández cuando se encontraba en su casa. Los responsables le dijeron a la víctima que estaban cumpliendo una orden del comandante.
2.            El 29 de mayo de 1980, en la cabecera municipal de Nebaj, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala, asignados a la Sección G-2 de la Zona Militar de Santa Cruz del Quiché, ejecutaron a Anacleto Ramiro Morales Velásquez, quien fue secretario del Partido Revolucionario y Tesorero Municipal durante once años.

29 de mayo, 1982:
El 29 de mayo de 1982, en el caserío Las Guacamayas, municipio de Uspantán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala asignados al destacamento de La Parroquia ejecutaron a María López, de sesenta años de edad, María Hernández Pérez, Diego Choc Pérez y Pacheco Pérez, de dos meses de edad. Las niñas Ana Choc López, de diez años, y Julia Choc López, de cinco años, fueron capturadas y conducidas al destacamento de La Parroquia. Posteriormente fueron regaladas a miembros de las PAC. Todas las víctimas se encontraban refugiadas en las montañas de Las Guacamayas.

29 de mayo, 1984:
El 29 de mayo de 1984, miembros del EGP, pertenecientes al Frente guerrillero Ho Chi Minh, atacaron el destacamento ubicado en la finca de La Perla, municipio de Chajul, departamento de Quiché. Durante el combate, miembros del Ejército de Guatemala capturaron herido al combatiente Jacinto Raymundo Castro, de seudónimo Belisario. Los soldados concentraron a la población del lugar y frente a ellos quemaron vivo al combatiente. Los guerrilleros se dispersaron y durante la retirada miembros de las PAC de Batzajsivan capturaron herido al combatiente de seudónimo Alfonso. Los patrulleros civiles concentraron a la población de Batzajsivan y frente a ellos quemaron vivo al combatiente de seudónimo Alfonso.

29 de mayo, 1990:
El 29 de mayo de 1990, en las montañas de Amachel, asentamiento de las CPR de la Sierra, municipio de Chajul, departamento de Quiché, cuatro personas de las CPR, entre ellas Sebastián Hermoso Brito y Jacinto Bernal Rivera, salieron de la zona en busca de comida. Cuando llegaron a una vereda que se encontraba en un cañón formado por las montañas, miembros del Ejército de Guatemala les dispararon, dos personas lograron huir, Sebastián Hermoso Brito y Jacinto Bernal Rivera fueron ejecutados.

29 de mayo, 1991:
El 29 de mayo de 1991, en el municipio San Rafael Pie de la Cuesta, departamento de San Marcos, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron con arma de fuego a Rudely Antulio Bernardo Delgado.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

La masacre de Panzós


Caso ilustrativo No. 9
La masacre de Panzós
“A las buenas fuimos y dolor encontramos”.
“Si estaba peleando por tierra, estaba dispuesta a dar la tierra, pero no la vida”.

I. ANTECEDENTES
El municipio de Panzós, ubicado en el valle del río Polochic, pertenece al departamento de Alta Verapaz. En 1973 habitaban el municipio 25,261 personas, de las cuales un 93% eran maya q’eqchi’.
El valle del Polochic ha estado habitado desde tiempos remotos por población q´eqchi’ y poqomchi’. Desde la época del presidente Justo Rufino Barrios, en la segunda mitad del siglo XIX, comenzó la adjudicación de tierras de la zona a agricultores alemanes. El decreto 170 o de Redención de Censos facilitó la expropiación de las tierras a los indígenas en fa-vor de los alemanes, al propiciar la venta en pública subasta de las tierras comunales. Desde esta época, la principal actividad económica ha sido la agroexportadora, especialmente de café, banano y cardamomo. La propiedad comunal, dedicada a cultivos de subsistencia, se convirtió en propiedad privada dirigida al cultivo y comercialización a gran escala de productos agrarios. Por tanto, las características fundamentales del sistema productivo, han sido desde esta época la acumulación de la propiedad en pocas manos y una especie de servidumbre de finca, basada en la explotación de los “mozos colonos”.
A partir de la Reforma Agraria (1952) los pobladores de Panzós iniciaron su lucha por la propiedad de la tierra. Con el Gobierno de Arbenz se formaron los comités agrarios locales y se adjudicaron 2,300 hectáreas a las comunidades indígenas.
Con la contrareforma (1954) la mayoría de las tierras fueron devueltas a los antiguos finqueros. En esta época se eligió a Flavio Monzón, del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), como alcalde municipal. Este controló el poder municipal hasta la década de los setenta y utilizó dicha influencia para convertirse en uno de los más grandes terratenientes de la zona.
Al inicio de la década de los sesenta, Panzós era un área de influencia de los primeros grupos guerrilleros.
En 1964 varias comunidades asentadas durante décadas en la orilla del río Polochic se organizaron en torno al reclamo de títulos de propiedad al Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA), creado en octubre de 1962. Sin embargo, las tierras fueron adjudicadas a Flavio Monzón. Un campesino maya de Panzós afirma que Flavio Monzón “sacó las firmas de los ancianos para ir a pedir las tierras al INTA. El volvió y reunió a la gente y dijo que, por equivocación del INTA y de sus abogados, la tierra salió a su nombre”. Según un testigo que pertenece al sector terrateniente, Flavio Monzón compró estas tierras a otros propietarios legítimos.
Los campesinos de Panzós siguieron reclamando al INTA a lo largo de los años setenta la regularización de la propiedad de las tierras, recibiendo asesoría legal de la Federación Autónoma Sindical de Guatemala (FASGUA), organización que apoyaba las reivindicaciones campesinas mediante procedimientos legales. Sin embargo, ningún campesino recibió el título de propiedad. Unos, obtuvieron promesas otros, títulos de propiedad provisionales, y también los hubo que sólo recibieron permisos para sembrar.
En 1978 se instaló un destacamento militar a pocos kilómetros de la cabecera municipal de Panzós, en un lugar conocido como Quinich.
En esta época progresó la capacidad de organización de los campesinos, a través de los comités que reivindicaban la titulación de las tierras, fenómeno que preocupó al sector finquero. Algunos entre estos propietarios afirmaron: “Varios campesinos residentes en las aldeas y caseríos quieren incendiar la población urbana con fines de invadir propiedades privadas”, y solicitaron protección al gobernador de Alta Verapaz. En mayo de 1978 varios finqueros se reunieron con el gobernador de Alta Verapaz y, considerando que “las concentraciones de campesinos que han venido sucediéndose provocan alarma entre la población pacífica … [los finqueros solicitan] protección para los habitantes; pues hay un destacamento militar a siete kilómetros de la cabecera municipal que podría trasladarse a la cabecera municipal en vista que no hay Policía Nacional para prevenir cualquier desorden”. El gobernador departamental, en contestación a esta solicitud, respondió: “Se tomarán las medidas para contrarrestar cualquier desorden que llegara a cometerse de parte del grupo de campesinos provocadores”.
En mayo de 1978, cuatro o cinco días antes de la masacre, un contingente militar de unos 30 soldados se traslada de Quinich al salón municipal de Panzós. Cuando la prensa le preguntó al alcalde de la época acerca de la razón de la presencia del Ejército en la cabecera municipal, el funcionario respondió: “Se debe a que mucha gente pidió personalmente que el Ejército viniera a ver la tranquilidad del lugar, porque se daban cuenta de que aquí se me amotinaban trescientos, cuatrocientos campesinos … Varios comuneros de Panzós que viajaron a la capital, manifestaron a la prensa que los finqueros “ya les habían amenazado con echarles el destacamento de Zacapa si continuaban alegando sus derechos en las tierras de las Verapaces”.
El Ejército consideraba que la organización campesina era parte activa de la guerrilla. El coronel Valerio Cienfuegos, que comandaba la tropa destacada en Panzós, dijo a la prensa después de la masacre: “Se sabe que los campesinos se reúnen periódicamente en un campo de entrenamiento”.
El 27 de mayo de 1978, cuando campesinos del barrio San Vicente, Panzós, fueron a sembrar la milpa a orillas del río Polochic, aparecieron soldados en compañía de los hijos de un finquero de la zona y los intimidaron para que dejaran de reclamar tierras.
El 27 de mayo, dos campesinos del barrio La Soledad, Panzós, fueron detenidos y otros maltratados por militares. Ese mismo día, al parecer como resultado de disturbios en el interior de la comunidad, una persona resultó muerta.
Campesinos del barrio La Soledad y de la aldea Cahaboncito entregaron un documento preparado por FASGUA al alcalde, con el fin de que éste lo leyera en público. En el documento, FASGUA solicitaba al alcalde, Walter Overdick García, interceder “en favor de los campesinos y tratar de solucionar los problemas por ellos planteados”.

II. LOS HECHOS
El día 29 de mayo de 1978, para insistir en el reclamo de la tierra y manifestar el descontento ocasionado por los actos arbitrarios de finqueros, autoridades locales y militares, campesinos de las aldeas Cahaboncito, Semococh, Rubetzul, Canguachá, Sepacay, finca Moyagua y del barrio La Soledad, decidieron realizar una manifestación pública.
Este día, cientos de hombres, mujeres, niños y niñas indígenas se dirigieron a la plaza de la cabecera municipal de Panzós, cargando sus instrumentos de trabajo, machetes y palos. Una de las personas que participó en la manifestación afirma: “La idea no era pelear con nadie, lo que se pedía era la aclaración de la situación de la tierra. La gente venía de varios lugares y no tenían armas de fuego”.
Hacia las ocho de la mañana la población maya q’eqchi’ fue llegando a la plaza hasta que se llenó. El alcalde y los funcionarios municipales se encontraban dentro de la sede comunal, reunidos a puerta cerrada. Varios miembros del Ejército armados, algunos con ametralladoras, se encontraban en la puerta y también había soldados en el techo del edificio municipal, en el techo de la iglesia y sobre el salón municipal.  
Alrededor de las nueve de la mañana los campesinos solicitaron hablar con el alcalde sobre sus problemas de tierras. El alcalde accedió a hablar, pero sólo con cuatro representantes del grupo. Sin embargo, debido al tumulto la reunión no se pudo realizar. Según una persona que estuvo en la plaza, un militar afirmó: “Si tierras quieren, la van a tener pero en el camposanto y acusó a los campesinos de estar orientados por la guerrilla.
Hay distintas versiones sobre cómo se inició el tiroteo. Unos afirman que comenzó cuando “Mamá Maquín empujó a un soldado que le impedía el paso; otros sostienen que se produjo debido a que la gente empujaba tratando de entrar en la municipalidad, lo que fue interpretado por los soldados como una agresión. Un testigo afirma que uno de los manifestantes le quitó el arma a un soldado pero que no la usó, por no saber hacerlo. Varias declarantes sostienen que un militar dijo: “Uno, dos, tres, fuego”. En efecto, el teniente que dirigía a la tropa dio las órdenes para disparar contra la gente reunida. Los disparos, que sonaron durante unos cinco minutos, fueron hechos por las armas de reglamento que portaban los militares, así como las tres metralletas ubicadas a las orillas de la plaza. Los campesinos, por su lado, hirieron con machetes a varios soldados. Ningún soldado fue herido por arma de fuego. La plaza quedó cubierta de sangre.
De inmediato, el Ejército cerró las principales calles de acceso, a pesar de lo cual un declarante cuenta: “Los indígenas salieron despavoridos”. Un helicóptero del Ejército sobrevoló el pueblo antes de recoger a los soldados heridos.
Un estudiante de Medicina, que realizaba su práctica profesional (EPS) y una trabajadora del centro de salud acudieron para recoger a los heridos. El centro de salud fue rodeado por los soldados. Con mucho esfuerzo y superando diversos obstáculos consiguieron atender a los heridos. “Ese día se estaba trabajando duro, hasta las cinco de la mañana … por mala suerte hubo derrumbe y no pasaba la ambulancia desde Cobán, tres pickups llevaron a los heridos al Estor; la ambulancia no alcanzaba”. Un vecino del pueblo ayudó con las medicinas de su farmacia y también colaboró en la atención a los heridos.
Después de la masacre, los militares prohibieron entrar a la plaza. En la tarde, autoridades municipales ordenaron levantar los cadáveres. Miembros del Ejército los metieron en la palangana de un camión azul de la municipalidad. Los llevaron a un lugar cercano al cementerio público y, con un tractor, cavaron un hoyo, donde colocaron los cuerpos. De este modo enterraron a 34 personas. Al día siguiente algunos campesinos fueron obligados por el jefe de la Policía Municipal, a inhumar el cuerpo de una persona que murió en el centro de salud.
Muchas de las personas que huyeron del lugar de los hechos se refugiaron en el barrio La Soledad. Hasta allí los persiguieron los soldados, maltratando a los que encontraba en su avance. Otras personas, mal heridas, murieron en la huida y sus cadáveres fueron encontrados más tarde en potreros o ahogados en el río Polochic. El alcalde de El Estor en aquella época afirmó, según la versión de un declarante, que aquel día recogieron 25 cadáveres que llegaron arrastrados por el río Polochic.
Sobre la base de informaciones recabadas por la CEH, se pudo establecer que murieron, tanto en la plaza como en las tentativas de fuga, un total de 53 personas. Otra fuente, señaló que, unas 47 resultaron heridas.
Entre las personas que murieron estaba Adelina Caal, conocida como “Mamá Maquín”.

III. DESPUÉS DE LOS HECHOS
Panzós quedó ocupada por el Ejército después de la masacre, registrándose un aumento considerable del número de soldados destacados en el pueblo. Por espacio de varias semanas los pobladores no regresaron a sus casas y se escondieron del Ejército. Panzós se veía desierto y los que no habían huido se encerraban en sus hogares. Una habitante del municipio sostiene: “Nos empezaron a asustar los soldados; nosotros dormíamos en el monte”. La prensa anunció que de sus siete mil habitantes, mil quedaron en el pueblo.
La masacre causó un gran impacto nacional e internacional. El 1 de junio de 1978 se realizó una numerosa manifestación de protesta en la capital, encabezada por la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU): fue conocida como la “marcha de los paraguas”.  Se demandó el acceso a Panzós de una comisión estudiantil, de la Cruz Roja y de la prensa. La prensa nacional cubrió durante varios días, en primera plana, los acontecimientos. La prensa internacional informó de la masacre al mismo tiempo. El relato de la masacre figura en múltiples historias populares y académicas.
A partir de la masacre el Ejército inició en el Valle Polochic una represión selectiva contra los líderes comunitarios que reivindicaban tierras y así también contra sacerdotes mayas. De las personas desaparecidas y ejecutadas extrajudicialmente por los soldados, comisionados militares y patrulleros de la autodefensa civil, entre 1978 y 1982, la CEH registró 310 víctimas. A consecuencia de estos hechos, se veían a diario cadáveres de indígenas flotando en el río Polochic. Según la declaración de una persona que trabajó en proyectos de desarrollo en el Valle Polochic entre 1978 y 1982: “Cada día, cuando iba a trabajar, me imaginaba que eran los mismos cadáveres que pasaban en el río, aunque sabía que no era posible, era demasiado fuerte darme cuenta que cada remolino traía nuevos muertos”.
La represión generalizada atemorizó e inmovilizó a la población de Panzós. Las peticiones de tierras disminuyeron. Desde 1978 hasta 1996 no volvería a realizarse una manifestación pública.
Cabe destacar que algunos de los destacamentos militares se ubicaron en terrenos de propiedad de finqueros, como el de la finca Tinajas y el de la finca Saquijá.
El 29 de mayo de 1997, 19 años después de la masacre, el Comité de Viudas de la zona presentó la denuncia ante el Juzgado de Paz de Panzós. El proceso se encuentra en la etapa de instrucción.
La exhumación de las víctimas de Panzós se realizó en septiembre de 1997 y el informe pericial fue entregado en junio de 1998, por la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG). Además, se han recibido siete declaraciones de testigos presenciales. Hasta la fecha de elaboración de este Informe no hay sindicados en el proceso.
En el Informe forense consta el hallazgo, en dos fosas, de 35 osamentas. De éstas, sólo se logró la identificación tentativa de dos, debido a su mal estado de conservación o a la escasa información ante mortem disponible. La gran mayoría de los restos analizados correspondieron a personas de sexo masculino (26 masculinos y 3 posibles masculinos). Por su parte, la edad de la mayoría se situaba entre los 19 y los 29 años. De las osamentas encontradas, sólo dos presentaban heridas de proyectil de arma de fuego evidentes, pero sobre la base de la interpretación de las placas de rayos X se pudo determinar que 18 osamentas, esto es el 51 % de las encontradas, presentaban fragmentos de proyectil de arma de fuego.
El 19 de diciembre de 1997 la CEH solicitó al ministro de la Defensa Nacional comentarios, entre otros casos, sobre esta masacre. Respondió, el 5 de enero de 1998, inhibiéndose de realizar comentarios sobre los acontecimientos.

IV. EL RECONOCIMIENTO ESTATAL DE LA PROBLEMÁTICA DE LA TIERRA
En el mes de junio de 1978 el Gobierno reconoció que “la falta de un sistema eficiente de control inmobiliario ha dado lugar a los múltiples problemas de tenencia de la tierra, problemas registrales y toda una serie de contradicciones en relación a este básico factor … Esto se desprende, además, del interés del Gobierno por delimitar “las propiedades para establecer cuáles son comunales y cuáles del Estado … finqueros han obtenido tierras comunales como en el caso de la aldea Teleman”. El mismo presidente Laugerud indicó que se debía investigar, para poner “en claro quienes son los verdaderos dueños, si son los campesinos y si en realidad, como aseguran, ellos han sido despojados de las mismas, a través de los famosos títulos supletorios”.
Al finalizar el enfrentamiento armado, todavía podía apreciarse que los terratenientes del Valle Polochic basaban su hegemonía en el control de la tierra, al igual que antes del enfrentamiento actuando como un grupo de poder, “inflexible y poco tolerante, [que] mantiene una tradicional actitud antireformista y de agresiva defensa al mantenimiento del status quo en el agro”.

V. TESIS SOBRE LA RESPONSABILIDAD PRESENTADA A LA OPINIÓN PÚBLICA
A la opinión pública de la época le fueron presentadas cuatro tesis en relación a la responsabilidad de la masacre: [1] legítima defensa del Ejército y responsabilidad de la guerrilla (versión oficial, tanto del Gobierno como del Ejército). El presidente Laugerud señaló que se trataba de un “plan de subversión patrocinado por Fidel Castro … los verdaderos responsables de lo sucedido en Panzós tendrán que pagarla … su Gobierno perseguirá a los que llevaron a cabo el adoctrinamiento de los campesinos, azuzándolos para que invadan tierras ajenas … los campesinos en lugar de dirigirse a la alcaldía, le dieron la vuelta al destacamento, atacando a un centinela … el resto de los soldados al ver lo que había ocurrido al centinela, tuvieron que hacer fuego para salvar sus vidas, pues aunque el machete es un instrumento de trabajo, también puede ser empleado como arma”; [2] responsabilidad del Ejército (versión sindical y popular); [3] responsabilidad de los finqueros (versión del campesinado); [4] responsabilidad mediata del INTA (versión del alcalde de la época, campesinos y organizaciones sindicales). El entonces alcalde de Panzós, Walter Overdick, señaló a los medios de comunicación que el INTA era “irresponsable”, que le consta que hay indígenas que llevaban 15 años tramitando la obtención de tierra y el organismo nada les resolvía.

VI. CONCLUSIONES
La CEH, después de analizar la información recibida, llegó a la plena convicción de que miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron arbitrariamente a 53 personas y trataron de hacerlo con otras 47, que resultaron lesionadas, constituyendo esta masacre una gravísima violación del derecho a la vida.
El antecedente que las víctimas fueran población civil maya q’eqchi’ que no pertenecía a ningún movimiento guerrillero, organizada con el objetivo de reivindicar derechos relacionados con la propiedad de la tierra, agrava la responsabilidad política del Estado de Guatemala.
La CEH luego de considerar todas las circunstancias que rodearon los hechos, especialmente que los campesinos no atacaron con armas de fuego a los militares ni cometieron acto alguno que pudiera justificar el uso desproporcionado de la fuerza por parte del Ejército, está convencida de que no asiste a los autores de esta masacre la eximente de legítima defensa.
La CEH considera que este caso es ilustrativo de la influencia que ejerció el sector de propietarios agrícolas en la utilización del aparato del Estado, para que resolviera en su beneficio conflictos sobre tenencia de la tierra, aplicando la violencia armada contra campesinos pobres e involucrando al Ejército en la problemática agrícola. Esta consideración se basa en indicios varios y concordantes sobre la actuación de propietarios agrícolas de la zona, quienes no sólo pidieron la presencia del Ejército sino, además, favorecieron la creación de un ambiente hostil hacia la población campesina.
Los hechos revelan, además, hasta qué punto la persistencia de conflictos generados por la tenencia y la propiedad de la tierra y la incapacidad o la carencia de voluntad estatal para resolverlos, generan un ambiente de inestabilidad social que, en este caso, se resolvió recurriendo a un auténtico mecanismo de terror sobre la población, cuyos efectos persistieron durante casi dos décadas.
Por último, la CEH lamenta la falta de respuesta del Ministerio de la Defensa Nacional a su solicitud sobre el presente caso, lo cual contradice lo estipulado en el Artículo 10 de la Ley de Reconciliación Nacional y en nada contribuye a la concordia nacional.

LISTADO DE LAS VÍCTIMAS
Ejecución arbitraria
Abelardo Ac Caal
Adelina Caal Caal
Alfredo Choca
Andrés Chub
Andrés Rax
Antonio Sub
Apolonio Tux
Bartolomé Chub Chun
Bartolomé Chun Chub
Bartolomeo Sacul Chun
Domingo Cac
Domingo Coc Pérez
Domingo Cuc
Félix Caal Seb
Félix Caal Xo
Francisco Choc
Francisco Coc
Francisco Seb,Ché
Francisco Tzalam
Hilario Choc Pop
José Chen Ac
José Coc Pop
José Maquin
José Xol Coc
José Yat Chun
Juan Ché
Juan Cuz
Juan Meza
Lorenzo Choc Cuz
Manuel Cabral Tzi
Marcelino Cuz Choc
María Luisa Cabnal
Marcos Choc
Mena Chun
Miguel Cahuec
Miguel Quib
Norberto Chub Choc
Pablo Caal Chun
Pablo Cuz Mo
Pablo Rax
Paulino Cuz Mo
Pedro Caal
Pedro Maqui
Ricardo Bac Chub
Roberto Ical Choc
Sabina Tuc Xo
Sabino Cuz Coc
Santiago Choc
Santiago Ché
Santiago Seb Caal
Santiago Seb Ché
Tomás Chen Quib
Tomás Coc

Herido en atentado
Marcos Choc
Pedro Caal Chub
Ricardo Caal Caal

Víctimas colectivas/desconocidas: 44


Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.


lunes, 28 de mayo de 2012

En la Escuela Normal

En la Escuela Normal

         Hace unos días, en Canal Antigua, Juan Luis Font entrevistó a tres jovencitos estudiantes de magisterio que se oponen a la “profesionalización” de los maestros de educación primaria. A pesar de mi profunda empatía con ellos no pude menos  que sentir tristeza por su falta de coherencia, su dificultad para expresarse, su carencia de una propuesta definida...

         No sé cuántos de quienes aplauden la mentada “profesionalización”, y ven el demonio en los maestros, están conscientes de que la responsabilidad de tantas carencias en los futuros maestros no es de estos jóvenes sino de un sistema que, particularmente a partir de los años setenta y ochenta del siglo pasado, se dedicó a destruir las escuelas normales en el país.

         Todo ello me ha motivado a escribir unas líneas sobre mi paso por la Escuela Normal Central para Varones. Tenía 15 años y ninguna orientación vocacional, mi padre quería que yo fuera perito contador y yo solo sabía que la contabilidad me gustaba pero no quería pasarme en un escritorio haciendo números. En los primeros días de enero de 1972 fui a preguntar a la Escuela Normal sobre requisitos de ingreso y el único que había era un examen de admisión. Lo hice, lo gané y entre a la Normal. Lo primero que me llamó la atención fue la frase de José Martí: “Y me hice maestro, que es hacerme creador”.

         Estuve tres años en la Escuela. Entre los 15 y los 18 años. Mis maestros fueron Pavlov, Marx, Enrique Gómez Carrillo, Víctor Manuel Gutiérrez, Paulo Freire, Aníbal Ponce, Alfredo Guerra Borges, Ricardo Nassif, Eduardo García Maynez. Entre los guías que me acercaron a estos maestros recuerdo a Héctor Cabrera Guzmán y a Amílcar Echeverría (aún tengo en mi biblioteca su libro con el que ganó un concurso sobre Enrique Gómez Carrillo). Hubo otros más cuyos nombres exactos no recuerdo, sólo que por las tardes eran profesores universitarios.

En esos tres años aprendí psicología, general y del niño, pedagogía, álgebra, química, biología, conocí Guatemala, literatura universal, literatura hispanoamericana, literatura infantil. Y sobre todo me hice persona, ciudadano. Cuando lo veo en perspectiva concluyo que tuve una educación de lujo, y era pública.

Recuerdo mucho la biblioteca de la Escuela, era amplia, grande, siempre llena de estudiantes haciendo tareas, leyendo. Algo que me impresionó mucho fue la sección de las tesinas de los maestros graduados en los años cuarenta. Seguramente algunas de ellas de calidad muy superior a muchos de los mamarrachos de tesis que hoy se hacen en las universidades para obtener licenciaturas.

Además en la Escuela Normal había concursos de poesía, declamación, cuento, oratoria. Victor Hugo Cruz presentó en el Salón de Actos, El Tercer Reich, de Brecht. En mi último año, desde la Asociación de Estudiantes Normalistas, con el dinero que nos quedó de la fiesta de aniversario, no había cooperación internacional, publicábamos semanalmente un periódico que pensábamos, redactábamos, picábamos los esténciles e imprimíamos los sábados y distribuíamos los lunes a primera hora. Mil ejemplares.

La Escuela Normal además de formar maestros, formaba ciudadanos. Tal vez por eso fue que la dictadura militar, dirigida en ese entonces por Kjell Laugerud, el mismo de la masacre de Panzós, aprovechó el terremoto de 1976 para incendiar las instalaciones de la Escuela Normal Central para Varones.

En la Escuela Normal sólo estuve tres años. Pero ahí aprendí lo más importante que debe saber un maestro: a aprender.

El 28 de mayo en nuestra memoria


28 de mayo, 1975:
El 28 de mayo de 1975, en centro La Cuchilla, cooperativa Xalbal, municipio de Ixcán, el comisionado militar Guillermo Monzón es sorprendido por miembros de la guerrilla. Lo capturan, ejecutan y sepultan en el mismo lugar donde fue ejecutado. Cuatro días después, su cadáver fue encontrado por los pobladores. La familia de la víctima abandonó el lugar y no volvió más. http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/05/ejecucion-arbitraria-de-guillermo.html

28 de mayo, 1980:
El 28 de mayo de 1980, en el caserío Las Salinas, municipio de Sayaxché, departamento de Petén, el comisionado militar de la aldea ejecutó a Manuel Hernández Caal, después de una discusión entre los dos. Anteriormente Don Manuel, un comerciante, fue acusado por el comisionado militar, celoso del éxito comercial de la víctima, de tener relaciones con la guerrilla porque había distribuido mercaderías en otras aldeas.

28 de mayo, 1981:
1.            El 28 de mayo de 1981, en la aldea Raxruhá, municipio de Chisec, departamento de Alta Verapaz, miembros del Ejército de Guatemala capturaron y ejecutaron a Pedro Lajuj Ruíz en su casa. Su cadáver apareció con varios impactos de bala en el estómago y en las piernas. Don Pedro había sido acusado de ser guerrillero y delatado por un comisionado militar.
2.            El 28 de mayo de 1981, en la aldea Las Majadas, municipio de Aguacatán, departamento de Huehuetenango, miembros de la guerrilla llegaron en horas de la noche a la casa del comisionado militar Cipriano Alvarez Alvarado y al no encontrarlo torturaron a su esposa Petrona Ajanel Calel, quien por los sufrimientos les dijo que éste se encontraba durmiendo en una cabaña cercana. Inmediatamente se dirigieron a dicho lugar y lo ejecutaron, dejando su cadáver con el rostro y la cabeza destrozada. Esa noche, en la misma aldea, hombres armados sacaron de su casa a Antonio Calel Ajanel y nunca más apareció. Se presume que fueron los mismos responsables, ya que unos veinte días antes lo habían pasado a buscar. Se cree que el comisionado militar mencionado fue ejecutado porque había advertido públicamente que si los guerrilleros se presentaban en la comunidad, los denunciaría a la Zona Militar.

28 de mayo, 1982:
1.            El 28 de mayo de 1982, en la aldea Acal, municipio de San Ildelfonso Ixtaguacán, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército junto con un hombre con rostro cubierto, convocaron a la comunidad bajo engaño para una reunión religiosa. En la escuela, los soldados comenzaron a capturar e interrogar a los detenidos. Un joven de nombre Juan Velázquez Ortiz fue torturado y ejecutado públicamente. Más tarde, doce hombres se los llevaron en un camión junto con el cadáver del joven en dirección a Cuicuilco. Una persona más Miguel Velasquez Domingo logró escapar, pero muere más tarde en el refugio. Los soldados continuaron intimidando a la población, saquearon las casas y robaron todo lo que encontraron a su paso. Ese día violaron sexualmente a niñas, mujeres y ancianas, entre las cuales se encontraban mujeres embarazadas. Hasta la fecha se desconoce qué ocurrió con las víctimas capturadas. Finalmente, una parte de la población se tuvo que desplazar a la montaña en busca de refugio. Víctimas identificadas: Juan Velazquez Ortiz (niño), Jose Andres Perez, Alfonso Domingo Velasquez, Juan Domingo Ordoñez, Miguel Domingo, Pedro Domingo Ordoñez, Andres Jimenez Maldonado, Marcos Maldonado, Miguel Maldonado Perez, Marcos Ramirez Bartolome, José Velasquez Domingo (niño), Juan Velasquez Perez, Juan Velasquez Domingo (niño), Juan Velasquez Maldonado, Juan Maldonado Perez, Miguel Velasquez Domingo. Víctimas sin identificar: 63.
2.            El 28 de mayo de 1982, en la comunidad de Tululché Primer Centro, municipio de Chiché, departamento de Quiché, miembros de la PAC y del Ejército de Guatemala ejecutaron en su casa a Sebastián Tzoc Tol y Tomás Pérez Saquic, quienes no lograron huir por su condición física. Los cadáveres fueron enterrados en el lugar de la ejecución y posteriormente trasladados al camposanto de Chiché.
3.            El 28 de mayo de 1982, huían de la persecución de miembros de las PAC y del Ejército de Guatemala los pobladores de varias aldeas del municipio de Chiché, departamento de Quiché. Ese día, los patrulleros civiles y los soldados ejecutaron a siete personas, quienes eran originarias de la comunidad de Tululché, municipio de Chiché. Víctimas identificadas: Dominga Aguilar Morales, Elena Aj Aguilar (niña), Natalia Aj Aguilar (niña), Sebastian Aj Aguilar (niño), Tomas Aj Aguilar (niño), Tomasa Aj Aguilar (niña).
4.            El 28 de mayo de 1982, en el caserío de Turbalá, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala y de las PAC de Turbalá llegaron con listas a la casa de Marcelina García de la Cruz preguntando por su esposo, como éste no se encontraba la golpearon y destruyeron sus pertenencias. Posteriormente capturaron, torturaron y ejecutaron a su esposo, Julio Tzoy, junto con cinco personas más no identificadas. Julio era miembro del CUC.
5.            El 28 de mayo de 1982, en el camino hacia el caserío Chupoj Tercer Centro, municipio de Chiché, departamento de Quiché, miembros de las PAC del municipio de Chinique ejecutaron a José Macario Santul, miembro del CUC y originario del caserío Los Tzoc, municipio de Chiché.
6.            El 28 de mayo de 1982, en el caserío Los Tzoc, municipio de Chiché, departamento de Quiché, miembros de las PAC de Chinique hirieron a Anastasia Anajel Tun y a su hija. A consecuencia de las heridas, murió la hija de Anastasia.

28 de mayo, 1983:
1.            El 28 de mayo de 1983, en la aldea Chixocol, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros de las PAC torturaron y ejecutaron a Venancio De la Cruz Tzoy, quien era patrullero civil y miembro del EGP.
2.            El 28 de mayo de 1983, en la aldea Oxlajuj, municipio de Santa Lucía La Reforma, departamento de Totonicapán, comisionados militares ejecutaron al niño Abelino Tiu Castro, quien trataba de huir después de que incendiaran su casa.

28 de mayo, 1984:
1.            El 28 de mayo de 1984, en el mercado de la cabecera municipal de San Luis, departamento de Petén, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Salomé de Jesús Cano Rodríguez, la trasladaron al destacamento de La Ceiba donde la tuvieron durante ocho días sin comida. Desde entonces no se ha vuelto a saber de él.
2.            El 28 de mayo de 1984, en la finca San Antonio Sinaché, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros de las PAC de comunidades vecinas e integrantes del Ejército de Guatemala capturaron y torturaron a Miguel Panjoj, quien era colaborador de la guerrilla. Posteriormente, la víctima fue conducida al destacamento de Zacualpa y no se volvió a saber más de él.
3.            El 28 de mayo de 1984, en la finca San Antonio Sinaché, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros de las PAC de San Antonio Sinaché capturaron, condujeron hasta el lugar denominado La Loma y ejecutaron con machete a Pedro Tinigar, quien era alcalde auxiliar, patrullero civil y miembro del EGP y Sebastián Cos Morales, quien era jefe de la patrulla civil e integrante del EGP. Ambos fueron enterrados por los propios patrulleros civiles en el lugar de los hechos.

28 de mayo, 1990:
1.            28 de mayo de 1990. Miembros de la comandancia de la URNG y representantes de nueve partidos políticos, incluyendo al anticomunista Movimiento de Liberación Nacional (MLN), se reunieron en España. En el llamado Acuerdo de El Escorial los representantes de los partidos se comprometieron a apoyar reformas constitucionales, mientras que los miembros de la URNG acordaron suspender sabotajes contra la infraestructura del país durante el período electoral, aceptar como válido el contenido de los Acuerdos de Esquipulas II y la Constitución Política del país. También acordaron un calendario de reuniones entre los sectores y la URNG.
2.            El 28 de mayo de 1990, en la carretera hacia la cabecera municipal de Santiago Atitlán, departamento de Sololá, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Aparicio Quisquiná Chacoj, quien era colaborador de la guerrilla. Desde entonces, nadie volvió a saber más del paradero de la víctima.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

Ejecución arbitraria de Guillermo Monzón, comisionado militar


Caso ilustrativo No. 97
Ejecución arbitraria de Guillermo Monzón, comisionado militar, por el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP)

I. ANTECEDENTES
La figura del comisionado militar fue creada en 1938, con el propósito básico de hacer efectivo el reclutamiento de los jóvenes para que realizaran el servicio militar. En 1954, se replanteó su organización, instrucción y adiestramiento, quedando bajo la dependencia orgánica y funcional del Estado Mayor del Ejército, a través de la cadena de mando castrense. En 1963 se desarrolló un sistema institucionalizado de contrainsurgencia del cual los comisionados militares formaron parte y, dos años después, se les permitió, por ley, utilizar uniforme militar. De acuerdo con el reglamento que regula esta figura, los comisionados militares eran considerados como “miembros del Ejército cuando se encuentren en cumplimiento de una misión”.
Los comisionados eran elegidos entre los reservistas del Ejército, pero existía la posibilidad legal de designar para que ocuparan ese cargo a al guien que no hubiera prestado servicio militar: “…serán seleccionados entre los de mayor capacidad intelectual y física, debidamente comprobadas”. Así, fueron escogidos hombres, en su mayoría campesinos, por la posición que ocupaban dentro de la comunidad, por su capacidad económica, por su capacidad de liderazgo o su afinidad ideológica con el régimen, o por simple decisión del responsable militar del área.
Estas personas sirvieron a la estrategia contrainsurgente del Ejército, so bre todo en el trabajo de Inteligencia en el interior de las comunidades rurales, a fin de mantener un estricto control de la población. Así, los comisionados militares debían reportar al Ejército los movimientos de personas, los comentarios políticos y no políticos que circulaban por la zona, las visitas y reuniones, la llegada de extraños, es decir, todo lo relacionado con los pobladores y vinculación, de cualquier índole que fuera, con la guerrilla.
La guerrilla, por su parte, en el desarrollo de la fase de propaganda armada definida en 1974, declaró a los comisionados “objetivos militares” y a partir de 1975 puso en práctica una represión selectiva contra ellos, que se prolongó hasta 1996. En Ixcán fueron ejecutados durante este período, según los datos de la CEH, al menos 20 comisionados militares, auxiliares e informantes.
Las víctimas, que en algunas oportunidades habían sido advertidas por la guerrilla de que no debían seguir colaborando con el Ejército bajo amenaza de represalias, eran sacadas de sus casas, utilizando el factor sorpresa, para minimizar su resistencia. Una vez amarrada, a pocos metros del lugar donde vivía, la víctima era ejecutada. En otras ocasiones, recurrieron a la emboscada. Después de cometidas las acciones, informaban a la población que aquel “enemigo del pueblo había sido “ajusticiado”, lo que hacían directamente o mediante volantes y pancartas.
Guillermo Monzón, comisionado militar, originario de Huehuetenango, ladino, parcelario en la cooperativa de Xalbal, municipio de Ixcán, Quiché, mantenía fuertes diferencias con otros parcelarios indígenas de la misma cooperativa por la propiedad y uso de la tierra. En 1975, trabajaba como tractorista del Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA), ente gubernamental que poco antes había llegado a la región.

II. LOS HECHOS
El 28 de mayo de 1975, en centro La Cuchilla, cooperativa Xalbal, municipio de Ixcán, el comisionado militar Guillermo Monzón es sorprendido por miembros de la guerrilla. Lo capturan, ejecutan y sepultan en el mismo lugar donde fue ejecutado. Cuatro días después, su cadáver fue encontrado por los pobladores. La familia de la víctima abandonó el lugar y no volvió más.
Guillermo Monzón residía en la cooperativa Xalbal, y fue señalado de forma reiterada por los habitantes del lugar como informante del Ejército. “Había hecho una lista de gente que consideraba que estaba cerca de la guerrilla y la insurgencia decidió ejecutarlo.
A través de este hecho el EGP emerge a la luz pública, siendo ésta su primera acción en el enfrentamiento armado interno.

III. DESPUÉS DE LOS HECHOS
El 10 de junio de 1975, paracaidistas del Ejército descendieron sobre Xalbal junto a otras tropas que penetraron en la cooperativa por tierra, apresaron a varias personas y establecieron un destacamento militar en las instalaciones que el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) tenía en Buenos Aires. Así lo recuerda un testigo presencial: “…Cuando cayeron los soldados ‘como paraguas’ era un día domingo, estaba la población en el mercado. Entró el Ejército para llevarse algunos socios de la cooperativa de Xalbal y se los llevó en helicóptero. Nunca más volvieron a aparecer”.
La ejecución de Guillermo Monzón desató la represión por parte del Ejército en la región. Unos 35 cooperativistas fueron hechos prisioneros durante 1975 por miembros del Ejército, algunos de ellos desaparecieron, mientras que otros fueron torturados y puestos en libertad al cabo del tiempo. “Pude observar a varios de los capturados … fuertemente castigados. Les metían un pañuelo en la boca para ahogarles, les tumbaban en el suelo y la patrulla pasaba saltando encima … Uno de los soldados dijo que había un hoyo y dentro estaba la gente con el agua hasta el cuello”.

IV. CONCLUSIONES
Atendiendo a los hechos anteriormente descritos, la CEH ha llegado a la convicción plena de que miembros del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) planificaron, ordenaron y ejecutaron arbitrariamente a Guillermo Monzón, constituyendo dicho acto un grave atentado al derecho a la vida y una infracción a las normas básicas del Derecho Internacional Humanitario.
Ni las acusaciones formuladas contra la víctima por la guerrilla, ni cualquier otra consideración de carácter militar o político, pueden ser alegadas como justificación jurídica o ética de este crimen.
La CEH considera que el presente caso es ilustrativo de la estrategia de represión ilegítima selectiva que el EGP desarrolló contra los comisionados militares, siendo significativo, además, por tratarse del primer comisionado militar ejecutado en el Ixcán y por ser la primera acción del EGP como organización político militar.
Finalmente, la circunstancia que fuese la población civil, quien sufrió la represalia del Estado frente a este hecho cometido por la guerrilla, ilustra la perversa espiral de violencia que generaban acciones contrarias a las normas que rigen los conflictos armados.