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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Ideas sueltas sobre el racismo



          En días recientes un señor x, de esos que uno se pregunta por qué tienen espacios en los medios de comunicación para expresar ideas más bien descabelladas publicó una columna en la que según él pretende encontrar el porqué los pueblos mayas de Guatemala están como están.
          Como al igual que este señor, yo también creo que tengo ideas que pueden ser interesantes para los demás, les comparto unas cuantas ideas sueltas sobre el racismo. Tal vez y les sirven de algo.

1)          La mamá de HS era una señora indígena de Quetzaltenango, que trabajó toda su vida de empleada doméstica. HS terminó la escuela secundaria como estudiante de tiempo completo. En la universidad se graduó como auditor. La última vez que lo vi tenía un trabajo en el que no aplicaba para nada sus conocimientos de auditor. En el hotel donde trabajó de contador nunca pudo llegar a ser jefe de contabilidad, pero siempre era el encargado de capacitar al nuevo jefe que llegaba. Él no se asume a sí mismo como indígena, pero su apellido y sus rasgos físicos “lo delatan”.
2)          Pocas cosas hay en este mundo que nos ha tocado vivir que siendo inútiles persistan. Hasta dicen que biológicamente el uso hace al miembro (sin dobles sentidos por favor). Pues bien... ¿para qué sirve entonces el racismo? Tal vez si entendemos para qué sirve el racismo podríamos concluir que eliminando ese algo que lo hace útil lograríamos que el racismo desapareciera.
3)          Nunca he entendido a esas mujeres económicamente acomodadas que confían el cuidado de sus hijos pequeños a una señora (indígena o ladina) para la cual tienen destinados en la cocina platos especiales porque ayyy chish, ni modo que coman en el mismo plato que los patrones y patroncitos.
4)          Como suelen decir los sociólogos cuando quieren aparentar que saben, el racismo atraviesa la sociedad transversalmente, aunque es más visceral entre más alto en la escala socioeconómica se encuentra la persona. Es decir, entre más tiene. Y entre más tiene más necesita justificar esa gran desigualdad, y para ello le sirve el racismo.
5)          Hace 40 años el discurso humanista (para no decir de izquierda, palabra que ofende a más de alguno) enfatizaba en la igualdad. Hoy se hace énfasis en la diferencia. ¿No será tiempo de insistir en que siendo diferentes somos iguales?
6)          Estoy cercano a cumplir 60 años, así que ya llevo bastante camino recorrido. Imagino que para muchas personas con sentimientos (más que pensamientos) racistas ha de ser muy complicado entrar a un restaurante de esos de comida rápida y que le toque una mesa a la par de otra en donde hay una familia indígena. Eso no se veía hace 40 años; algo ha cambiado y está cambiando.
7)          Por un momento cierren los ojos e imaginen que de los cruceros de la ciudad desaparecen los mendigos, en el carro que está a su derecha quien va manejando es una señora con traje típico de Cobán, los ministros de Finanzas, Economía, Infraestructura y Vivienda, Educación y Salud son indígenas, Raquel Pajoc ya no trabaja de empleada doméstica, es la directora de noticias de Canal Antigua y dirige un exitoso programa artístico en la televisión. ¿Hay espacio en esa sociedad para el racismo?
8)          ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Hay discriminación porque somos racistas o somos racistas porque necesitamos justificar la discriminación? ¿Y si desaparece la discriminación?
9)          ¿Qué pesa más: el pensamiento racista o el sentimiento racista?
10)          La mala conciencia también es útil. Nos sirve para darnos cuenta de lo feo que llevamos dentro. ¿La callamos o la enfrentamos?