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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Los compromisos de Sandra Torres




Desde el 16 de abril hemos estado viviendo en medio de una gran incertidumbre. Lo que hoy nos parece absolutamente cierto, mañana ya no nos convence y pasado mañana nos provoca dudas. En lo personal he transitado entre darle mi voto a una fuerza política de izquierda a asegurar votar nulo, pasando por diversos convencimientos temporales. Para la izquierda revolucionaria del siglo pasado sería un excelente ejemplo del pequeño burgués vacilante.
A pocos días de las elecciones me decidí por el voto nulo y a poquísimos días menos cambié de decisión. Finalmente terminaré votando este 6 de septiembre por Sandra Torres.
Desistí de votar nulo porque:
1. Aunque sigo convencido de que en el fondo el sistema electoral merece ser rechazado, en este momento más importante que ello es terminar de derrotar en las urnas al proyecto criminal de Otto Pérez Molina, que tendría continuidad si gana Manuel Baldizón.
2. Así como rechazo tajantemente que se pretenda responsabilizar de una hipotética victoria de Baldizón a los abstencionistas o a quienes voten nulo, también me parece que de mi parte es irresponsable que sean otros quienes derroten a Baldizón. En principio, entonces, mi voto es en contra de Manuel Baldizón.
3. También me preocupa una potencial victoria de James (Jimmy) Morales. Detrás suya hay fuerzas oscuras que llevaron al país a una guerra que duró 36 años, y que han sido incondicionales de Pérez Molina: los militares de Avemilgua.

Pero tampoco quise hacerlo en silencio y votar sin hacer el esfuerzo de tener alguna incidencia. Le dije a doña Sandra Torres que estaba dispuesto a darle mi voto si ella asumía algunos compromisos. Y ella se comprometió a:
1. Convocar a un gobierno de unidad nacional, con distintas fuerzas políticas para sacar al país de la crisis y construir algo mejor para los guatemaltecos.
2. Hacer pública, al tomar posesión, su declaración patrimonial y exigirle a sus ministros que también lo hagan.
3. Impulsar las reformas a la Ley electoral y de partidos políticos, ley de servicio civil y ley de compras y contrataciones del estado.
4. Apoyar la gestión del Ministerio Público y de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, y en particular a Iván Velásquez.
5. No realizar ninguna negociación que tenga como resultado garantizarle impunidad a Otto Pérez Molina.

Si doña Sandra queda de presidenta de Guatemala seré el primero en exigirle el cumplimiento de estos compromisos.

viernes, 28 de agosto de 2015

Porque mi voto cuenta... yo votaré nulo




¿Por qué?
1.     Las elecciones del 6 de septiembre se realizarán haciendo uso de mecanismos que legitiman la corrupción, la compra-venta de votos, el financiamiento de mafias a partidos y candidatos. Al final de cuentas el sistema electoral garantiza que los ganadores sean aquellos que invierten más recursos financieros en la campaña y, hoy por hoy, mucha de esa inversión sólo la pueden realizar quienes reciben dinero del narcotráfico y otras actividades ilícitas. Así lo demostró el informe de la CICIG sobre el financiamiento de los partidos políticos.
2.     Los candidatos que tienen alguna posibilidad real de pasar a una segunda vuelta electoral están profundamente cuestionados, ya sea por sí mismos (Manuel Baldizón y Sandra Torres) o por lo que significan sus partidos (Manuel Baldizón, Sandra Torres y Jimmy Morales) o por los oscuros personajes que dan vueltas alrededor de ellos y los asesoran. Yo no voto por candidatos o partidos cuyos recursos tienen dudoso origen.
3.     Con excepción de uno o dos, que solo podrían ganar por un espectacular milagro, el resto de candidatos se resistió a dar a conocer de manera detallada y precisa el monto de su patrimonio. Esto solo puede denotar su esperanza de usar la campaña electoral para incrementar su fortuna. Yo no voto por candidatos que no se comprometen a ser honrados.
4.     Con excepción de los candidatos de la conservadora izquierda, el resto ha hecho mutis en relación con la crisis derivada del descubrimiento de que estamos siendo gobernados por una banda criminal. De manera indirecta, ello los convierte, por lo menos. en encubridores de los crímenes de Pérez Molina y su partido, cuando no en cómplices directos, como Manuel Baldizón, que se ha dedicado a proteger al hasta hoy (28 de agosto de 2015) presidente. Yo no voto por delincuentes, sus cómplices o sus encubridores.
5.     Los partidos que tradicionalmente han recogido el descontento que provocan las injusticias y la corrupción, y que podrían haber presentado propuestas serias, optaron por el suicidio. Van a las elecciones desunidos y eso solo puede derivar en una derrota total. Por cualquiera de ellos que vote, mi voto será voto perdido. 
6.     Es mentira que el voto nulo favorece al ganador. Las votaciones no son una operación aritmética, son una acción política y el que gana es porque obtuvo más votos, independientemente de cuántos voten nulo.
7.     Quien quiera que sea el que gane las votaciones, quien saldrá perdiendo es Guatemala. Ninguno de los candidatos o candidatas hará las transformaciones que el país necesita y votar por ellos es darle aire al sistema corrupto que tenemos.
8.     Votaré nulo porque de esa manera estaré demostrando mi inconformidad con el sistema electoral del país que favorece a los partidos comprometidos con la corrupción y el crimen organizado. Y así también contribuiré a empezar a forjar una nueva fuerza política que transforme Guatemala.


Una sugerencia de lectura: https://comunitariapress.wordpress.com/2015/08/30/el-remolino-del-voto-efectivo-blanco-nulo-y-del-abstencionismo/

martes, 25 de agosto de 2015

Desobediencia civil



Cuando el gobierno es detentado por delincuentes los ciudadanos honrados solo tienen un camino: la desobediencia civil.

Desde el 16 de abril de este año se empezó a ver con claridad judicial que quienes gobiernan han gobernado el país no son más que una partida de delincuentes que se inmiscuyeron en política en búsqueda del enriquecimiento fácil. Cuatro meses después es ya evidente que el presidente del país es el jefe máximo de una peligrosa banda criminal que durante décadas se ha dedicado al saqueo del estado.

En la tercera semana de agosto la CICIG y el MP sacaron a luz pública lo que ya era imposible postergar: Otto Pérez Molina es el jefe de La Línea.

En un actitud por demás estúpida el presidente en lugar de renunciar se refugia en de Manuel Baldizón y la emprende contra la CICIG, el MP y el movimiento ciudadano y amenaza con movilizar al “movimiento social” que le ha servido de comparsa.

Mientras tanto se hace evidente que la oposición a la corrupción, la real, se encuentra en las calles.  Aunque en el Congreso de la República hay “focos” de oposición estos han sido incapaces de poner un alto a la corrupción gubernamental y en lugar de salir a las calles para luchar a la par de la ciudadanía siguen de gozo en gozo en su fiesta electoral, que para algunos es una bacanal.

Después del mismo Pérez Molina quien más perdería con la renuncia del presidente es Manuel Baldizón. De ahí su respaldo al jefe de La Línea. Y el jefe de La Línea tiene la esperanza de que Baldizón gane las elecciones y le garantice impunidad. De ahí entonces que lo que nos espera en el futuro inmediato es un desgobierno.

De ahí entonces que para forzar al poder establecido a realizar las reformas que se reclaman sean insuficientes las manifestaciones ciudadanas. Necesitamos dar un paso adelante, avanzar hacia la desobediencia civil.

Ahora bien, ¿cómo expresar esa desobediencia? He escuchado, y también propuesto algunas opciones.

1. Que los fiscales de mesa del TSE no se presenten el día de las elecciones.
2. Al comprar no pedir factura.
3. No asistir a votar. Pero decirlo.
4. Votar nulo. Tomarle foto a la papeleta y distribuirla en redes.

¿Qué sugieren ustedes?

lunes, 29 de junio de 2015

En estas condiciones no queremos elecciones





Entre las múltiples consignas que se han mantenido durante las movilizaciones ciudadanas está “En estas condiciones no queremos elecciones”. Y es que es precisamente el diseño del sistema electoral el que ha permitido que hoy tengamos un presidente delincuente que se sostiene únicamente gracias al apoyo de la Embajada de Estados Unidos y del Cacif. Si no contara con esos pilares, hace rato que Pérez Molina estaría en las mismas condiciones que hoy está la señora Baldetti Elías.
Es este sistema electoral el que permite que un empresario sin ninguna experiencia política se convierta de la noche a la mañana en presidente del Organismo Legislativo y realice operaciones delictivas.
Es este sistema electoral el que permite que un farsante como Manuel Baldizón haya logrado tener una empresa electoral llamada Lider, en donde ya cuenta con una buena parte de la escoria política del país. Permite la existencia de farsantes como este individuo que pretenden convencernos de su “honestidad” renunciando a un privilegio al que saben que “la ley” no se los permite; porque cuando ellos mismos hicieron la ley crearon los subterfugios que los protegería en el futuro.
En estas condiciones no queremos elecciones, porque las mismas garantizan la continuidad en el poder de los corruptos y ladrones.
En estas condiciones no queremos elecciones, porque desde antes de iniciar formalmente la competencia electoral ya había candidatos delincuentes que se robaron la salida.
En estas condiciones no queremos elecciones, porque no solo no hay opciones que respondan a la necesidad de cambio, sino porque las que talvez podrían acercarse a esa necesidad no tienen la menor oportunidad de ganar.

Es en este marco político en el que llama la atención que la llamada izquierda partidaria en lugar de asumir una posición decidida del lado de las movilizaciones ciudadanas se pliega de manera incondicional ante el sistema imperante y como corderitos siguen el guión electoral preestablecido por los poderes paralelos que han copado el estado. En esta farsa electoral, farsa por es pura fachada para aparentar cambio, cuando realmente seguirá gobernando la mafia, la supuesta izquierda nacional va fragmentada, y lo más seguro es que estas elecciones sellen la desaparición legal de algunas de estas organizaciones. Y es que al margen de las incompetencias políticas de una dirigencia que se niega a cambiar, el sistema está hecho para que no pasen de ser una pulga irrelevante.
¿Será posible que esta izquierda partidaria se atreva a decir “En estas condiciones no queremos elecciones” y no participen de la farsa y unirse al movimiento ciudadano que hoy no tiene partido, pero que seguramente terminará enterrando a quienes no tengan la capacidad de ver el futuro?

domingo, 31 de mayo de 2015

¿De cuánto es su patrimonio?





     De acuerdo con la Ley de probidad es obligación de algunos funcionarios públicos presentar ante la Contraloría General de Cuentas una declaración patrimonial, la cual es confidencial. Eso significa que nadie, salvo la Contraloría, sabe a cuánto asciende y en qué consiste el patrimonio de un funcionario público al momento de tomar posesión del cargo.

     Ahora que ha salido a luz que durante los últimos tres años el país ha sido gobernado por una banda de delincuentes mal llamada Partido Patriota se torna indispensable que los ciudadanos asumamos nuestro papel y no votemos por personas que no se comprometan a ser honrados. Yo no pido transparencia, pido honradez. Si un gobierno ha sido transparente ha sido el de Pérez Molina: desde los primeros días fue visible que llegaban a robar.

     Algo elemental en este momento es que quienes están de candidatos, haya o no haya elecciones en septiembre, den a conocer a la ciudadanía a cuánto asciende su patrimonio. Los que son honrados y efectivamente les interesa trabajar por el bien del país no tendrán ningún empacho en decir cuánto tienen. Mientras quienes están pensando en hacer crecer su patrimonio a raíz de su participación política pondrán uno y mil pretextos para no hacerlo.

     Yo no pienso votar por ningún candidato que no haya hecho público su patrimonio o que participe en alguna lista o planilla en la cual haya un candidato o candidata que no lo haya hecho.

     Para ser funcionario público se necesita de muchas cosas, algunas de ellas pueden ser no indispensables, pero la que no es prescindible es la honradez.