viernes, 5 de octubre de 2012

El 5 de octubre en nuestra memoria


5 de octubre, 1978:
El 5 de octubre de 1978, en la cabecera municipal de Huehuetenango, miembros de la Policía Nacional capturaron a María Eugenia Mendoza Rivas, a quien interrogaron y sedaron durante tres días, al cabo de los cuales fue puesta en libertad. Posteriormente, el 25 de marzo de 1982, presuntos miembros del Ejército, destacados en la Zona Militar de Huehuetenango, la volvieron a capturar, y nunca más apareció. 

5 de octubre, 1981:
1.            El 5 de octubre de 1981, en la ciudad de Quetzaltenango, presuntos miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Pedro Yac Icxcot cuando salía del hospital. A raíz de ese hecho, nadie volvió a saber más de la víctima. 
2.            El 5 de octubre de 1981, en el camino desde la finca Las Nubes al municipio de Mazatenango, departamento de Suchitepéquez, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Esteban De León López, quien fue acusado de colaborar con la guerrilla. Nunca se volvió a saber de él. 

5 de octubre, 1982:
El 5 de octubre de 1982, miembros de las PAC reunieron a los pobladores de la aldea San Sebastián Lemoa, municipio de Santa Cruz del Quiché, departamento de Quiché. En dicha reunión, eligieron a doce hombres, entre ellos a Emilio González de León y Hermeregildo González de León, a quienes condujeron a la Zona Militar de Santa Cruz del Quiché, en donde fueron torturados. Posteriormente, fueron conducidos de regreso a San Sebastián Lemoa y allí fueron ejecutados por los patrulleros civiles, quienes procedieron a enterrarlos en una fosa común. 

5 de octubre, 1994:
El 5 de octubre de 1994, en Chitalóm, municipio del Ixcán, departamento de Quiché, se presume que miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a golpes a Manuel López Vi, quien se encontraba en una cantina y recientemente había regresado del refugio en México. 

5 de octubre, 1995:
5 de octubre de 1995: La CEH ha llegado a la plena convicción de que once habitantes de la comunidad Aurora 8 de Octubre, incluidos dos niños, fueron ejecutados por efectivos del Ejército de Guatemala, resultando heridas en la acción otras veintiocho personas. Los hechos constituyeron una gravísima violación del derecho a la vida y no existe causal de justificación del crimen cometido, ni siquiera la legítima defensa frente a la agresividad de las víctimas, pues la respuesta de los soldados fue absolutamente desproporcionada. La CEH, dentro de los límites temporales de su mandato, también ha llegado a la convicción de que, en el proceso judicial sobre esta masacre, el Estado de Guatemala faltó gravemente a su deber de investigar los hechos con la finalidad de sancionar a los responsables, violando así el derecho a la justicia. Esta inobservancia del deber de investigar ha radicado, fundamentalmente, en la falta de independencia de los jueces y en la ausencia de colaboración, cuando no en obstaculización, del Ejército de Guatemala.  http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/10/masacre-de-xaman.html    

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

Masacre de Xamán


Caso ilustrativo No. 3
Masacre de Xamán
“Allí se encontraba parado Pablo Coc Coc, a quien se le destrozó el cráneo. También estaba Francisco Hernández, que empezó a sangrar en una mano y a su lado un soldado que pedía a sus compañeros que lo sacaran, a lo que el subteniente le respondió que si no se callaba, él mismo lo remataba en ese momento. También recuerdo que Pedro Medina Sánchez, que estaba trabajando un poco más allá, también cayó herido; luego los soldados empezaron a disparar y remataban a todos aquellos que trataban de recuperarse; recuerdo que así mataron a Pedro Medina y a Juana Jacinta”.

I. ANTECEDENTES
La comunidad Aurora 8 de Octubre, ubicada en la Finca Xamán, Chisec, Alta Verapaz, está integrada por población retornada  y por varias familias q’eqchi’ que formaban parte del grupo de antiguos colonos de la finca. Muchos de ellos fueron víctimas de la represión de 1982, que los obligó a refugiarse en México, incluso algunos sobrevivieron a las masacres ocurridas en sus aldeas de origen durante aquel año.
Al retornar en 1994 a Guatemala, decidieron poner a su comunidad el nombre de Aurora 8 de Octubre porque consideraron que “era una primera comunidad, como un amanecer por parte de los retornados, en este lugar que era de puros patrulleros civiles”.
En total, regresaron de México unas 90 familias que se unieron a las 50 que ya vivían en el lugar, obteniendo todas una cantidad igual de tierra. El 5 de octubre de 1995, día de los hechos, los pobladores preparaban la celebración del primer aniversario de la formación de su comunidad y la conmemoración de la firma de los Acuerdos del 8 de octubre de 1992 entre el Gobierno de Guatemala, representado por la Comisión Nacional para la Atención de Repatriados, Desplazados y Refugiados Guatemaltecos (CEAR), y las Comisiones Permanentes de Refugiados Guatemaltecos en México (CCPP), mediante los cuales se reconoció “el carácter civil y pacífico del retorno y de la población retornada”.
El retorno de esta comunidad, ocurrido en pleno período de negociaciones de paz entre las Partes, coincidió con la época de instalación de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas (MINUGUA), que debía verificar el cumplimiento, por las Partes, del Acuerdo Global sobre Derechos Humanos.
El 3 de octubre de 1995 una patrulla militar al mando de un subteniente del Ejército de Guatemala e integrada por 26 soldados, incluido un menor de edad, salió del destacamento de Rubelsanto, perteneciente a la zona militar 21, con sede en Cobán, Alta Verapaz. Con anterioridad a su salida, la patrulla ya tenía previsto pasar por la entrada de la finca Xamán.

II. LOS HECHOS
Los días 3 y 4 de octubre de 1995 los soldados visitaron varias aldeas, de acuerdo a la programación realizada. El 5 de octubre, en la mañana, algunos pobladores de la comunidad Aurora 8 de Octubre que se dedicaban a la “pica de hule”, advirtieron la presencia de los militares cuando éstos pasaban por la finca, cerca de la escuela, a no más de diez metros de las primeras viviendas.
Varios habitantes que estaban preparando una galera en el centro de la comunidad, para utilizarla durante las fiestas de aniversario, fueron avisados de la presencia de la tropa. Se formó un grupo de diez vecinos, entre los que se hallaban algunas mujeres, las autoridades de la comunidad y varios líderes de organizaciones comunitarias; salieron al encuentro de la patrulla y solicitaron hablar con el oficial al mando. El grupo requirió a los soldados el motivo por el cual se encontraban en el lugar, en violación de los Acuerdos del 8 de Octubre.
El subteniente que comandaba la patrulla indicó que se dirigían a una comunidad cercana, pero los pobladores manifestaron que el camino que estaban siguiendo los soldados no conducía a dicho lugar. Mientras tanto, otros vecinos hacían referencias a las acciones realizadas por el Ejército a principios de los años ochenta.
Según algunos testigos los soldados solicitaron participar en las festividades previstas para conmemorar el primer aniversario de la comunidad y los propios pobladores les hicieron pasar. Otros indican que se les exigió ingresar, para que explicasen su presencia en el lugar.
Al margen de la verdadera razón del ingreso, lo cierto es que el oficial al mando, después de este primer encuentro, decidió llegar hasta el centro de la comunidad y así poder exponer los motivos de la presencia militar. Durante el recorrido, el número de pobladores que rodeaba a los militares aumentó de forma gradual y se hicieron más fuertes las agresiones verbales dirigidas contra los soldados, así como las expresiones de descontento por su presencia.
Sobre la una y media de la tarde el subteniente dialogó con el alcalde auxiliar. Mientras esto sucedía, los pobladores manifestaban con mayor vehemencia su descontento por la presencia militar y, en un momento dado, solicitaron a los soldados que dejaran sus armas y permanecieran en el lugar hasta que MINUGUA y el ACNUR verificaran la presunta violación de los Acuerdos del 8 de Octubre.
Transcurrida más de media hora y luego de un intercambio de órdenes entre el subteniente y los soldados, los integrantes de la patrulla, debido a la presión que recibían por parte de la comunidad, que los había cercado, “intentaron salir del lugar empujando a la gente con sus fusiles”, encaminándose hacia el lugar por donde habían ingresado, al mismo tiempo que un grupo de pobladores se desplazaba hacia dicha zona para impedir su salida. Una mujer “tomó el cañón del arma del sargento para arrebatársela y éste ordenó disparar a otro miembro de la patrulla, quien al hacerlo dio muerte a tres personas cercanas, una de ellas por la espalda al huir”. Este hecho provocó una reacción en cadena de los demás soldados, que realizaron disparos indiscriminadamente en todas direcciones; “en ese momento, todos empezamos a correr”. Varias personas cayeron bajo el impacto de los proyectiles mientras huían y, según se denunció, otras tres fueron rematadas cuando estaban tendidas en el suelo.
No hay evidencia de que los pobladores portaran armas de fuego ni testimonios que den cuenta de agresiones físicas contra los soldados, que en gran medida estaban rodeados por mujeres y niños. Sólo constaron las agresiones verbales y el mencionado intento de arrebatar el arma al sargento. Aun así, el propio Ejército reportó que fueron disparados 246 proyectiles calibre 5,56 mm. Por otra parte, la verificación realizada por MINUGUA concluyó que tres integrantes de la patrulla resultaron “heridos por los disparos descontrolados de sus compañeros”.
Cuando la tropa había abandonado el centro de la comunidad, “a 200 metros del lugar en que se abrió fuego, un soldado disparó deliberadamente al niño Santiago Pop Tut, de ocho años, impactándole en la muñeca”, cuando transitaba por el camino con su caña de pescar. Al intentar el niño herido huir hacia su casa, el soldado regresó y, a escasa distancia, le disparó en el pecho y la cabeza, matándolo.
Como consecuencia de esta acción once personas de la comunidad resultaron muertas, incluidos dos niños, y otras veintiocho heridas.

III. DESPUÉS DE LOS HECHOS
La primera reacción oficial, proveniente del Ejército, intentó exculpar a los responsables. Pero, conocidas las circunstancias reales de los hechos, el presidente de la República, Ramiro De León Carpio, asumió su responsabilidad como máxima autoridad del Estado y visitó a la comunidad, a la vez que aceptó la renuncia del ministro de Defensa Nacional y destituyó al comandante de la zona militar 21, de la cual dependía la patrulla protagonista de la masacre.
Sin embargo, el Ejército continuó tratando de exonerar de responsabilidad a sus miembros y trató de obstaculizar la investigación judicial. Por ejemplo, “varios soldados manifestaron confidencialmente que durante el regreso a su base y también dentro de ella se les instruyó sobre lo que tenían que decir”, tanto por los oficiales superiores como por los abogados de la institución castrense, para dar una misma versión distorsionada de lo sucedido. Los abogados contratados y remunerados por el Ejército, que asumieron la defensa común de todos los soldados, dificultando de este modo la determinación de quiénes dispararon, han sido censurados públicamente por interponer numerosos recursos, algunos en verdad improcedentes, además de recusaciones y desistimientos tendentes a lograr una dilación injustificada del proceso y la descalificación del fiscal encargado del caso y de las instituciones que, como MINUGUA, verificaban con independencia su correcto desarrollo.
Por otro lado, las armas que portaba la patrulla estuvieron en poder del Ejército durante seis semanas, antes de ser entregadas al Ministerio Público. El lanzagranadas fue entregado por el Ministerio de la Defensa Nacional a la fiscalía seis meses después de los hechos, luego de reiterados requerimientos.
La actuación del Ministerio Público tampoco estuvo a la altura de los acontecimientos. El primer fiscal del caso y el fiscal general de la República se personaron en el lugar de los hechos al día siguiente de ocurridos éstos. Recogieron algunas evidencias, como casquillos de bala, y entrevistaron a varios sobrevivientes, pero no hicieron constar legalmente en actas dichas actuaciones. El Ministerio Público omitió adoptar las medidas necesarias para preservar la escena del crimen y las evidencias; la ropa de las víctimas se extravió y las autopsias fueron practicadas de un modo superficial y sin los requisitos técnicos necesarios. Por último, las denuncias por la deficiente actuación del fiscal a cargo del caso provocó su renuncia y el nombramiento de un sustituto.
Algo similar sucedió con los funcionarios judiciales que tuvieron responsabilidad en el proceso. El primer juzgador a cargo del proceso, el juez militar de Jalapa, dependiente del Ministerio de la Defensa Nacional, tuvo una notoria inclinación hacia las posturas sustentadas por los abogados defensores, a quienes consultaba sobre diversos actos procesales. Finalmente, ante una contienda de competencia presentada por la querellante adhesiva, Sra. Rigoberta Menchú Tum, la Sala Quinta de la Corte de Apelaciones consideró que los delitos cometidos tenían carácter común y ordenó el traslado del expediente al Juzgado Segundo de Primera Instancia de Cobán, Alta Verapaz. Esta resolución sentó precedente, por constituir la primera oportunidad en que, en aplicación del principio de igualdad ante la ley, un delito cometido por militares pasaba a ser tramitado por un juez de la jurisdicción ordinaria civil.
Sin embargo, la actuación procesal del juez de instancia también fue cuestionada. Una de sus resoluciones más criticadas fue la concesión de medidas sustitutivas de libertad a ocho miembros de la patrulla sin haber leído el expediente judicial, que constaba de cinco mil páginas, el cual había recibido pocas horas antes y sin que se hubieran modificado las circunstancias que motivaron decretar la prisión preventiva. En suma, frente a las reiteradas anomalías denunciadas sobre su proceder, la Corte Suprema de Justicia decidió remover al juez.
La acusación fiscal contra 25 integrantes de la patrulla militar fue presentada el 29 de junio de 1996. Sin embargo, la realización del juicio oral ha tenido que ser suspendida debido a la tramitación de recursos interpuestos por las partes. En octubre de 1998 el juicio oral no había sido reanudado aún.
Durante todo este tiempo la tramitación del proceso ha estado acompañada de hostigamientos e intimidaciones a los heridos, testigos y, en general, a los pobladores de la comunidad Aurora 8 de Octubre. También se han producido presiones y amenazas contra el fiscal del caso y la querellante adhesiva, realizadas por desconocidos.
Ya en el primer informe de MINUGUA, de fecha 10 de octubre, se concluía que los integrantes de la patrulla habían “violado gravemente el derecho a la vida, al haber disparado intencionalmente contra miembros de la comunidad Aurora 8 de Octubre … De la verificación no se desprende evidencia alguna de que los miembros de la comunidad llevaran armas y hay suficientes elementos para concluir que todas las víctimas, incluidos los tres soldados lesionados, fueron alcanzados por los disparos efectuados por miembros de la patrulla”.
Durante los primeros días de octubre de 1998 el fiscal especial del caso, Ramiro Contreras Valenzuela, declaró ante la prensa nacional que funcionarios del Ministerio Público no le brindaban el apoyo necesario para llevar a cabo las investigaciones pertinentes. Más tarde, el mismo fiscal, denunció que era objeto de amenazas e intimidaciones, temiendo por su seguridad, por lo que, había decidido salir del país.
Por otra parte, en noviembre de 1995, la querellante adhesiva, señora Rigoberta Menchú, presentó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde se ha seguido el trámite correspondiente.
El 19 de diciembre de 1997 la CEH solicitó al ministro de la Defensa Nacional comentarios sobre la masacre de Xamán, entre otros casos. El ministro respondió el 5 de enero de 1998, inhibiéndose de realizar comentarios sobre el hecho aduciendo que este caso estaba sujeto a proceso judicial ante los tribunales.

IV. CONCLUSIONES
La CEH ha llegado a la plena convicción de que once habitantes de la comunidad Aurora 8 de Octubre, incluidos dos niños, fueron ejecutados por efectivos del Ejército de Guatemala, resultando heridas en la acción otras veintiocho personas. Los hechos constituyeron una gravísima violación del derecho a la vida y no existe causal de justificación del crimen cometido, ni siquiera la legítima defensa frente a la agresividad de las víctimas, pues la respuesta de los soldados fue absolutamente desproporcionada.
La CEH, dentro de los límites temporales de su mandato, también ha llegado a la convicción de que, en el proceso judicial sobre esta masacre, el Estado de Guatemala faltó gravemente a su deber de investigar los hechos con la finalidad de sancionar a los responsables, violando así el derecho a la justicia. Esta inobservancia del deber de investigar ha radicado, fundamentalmente, en la falta de independencia de los jueces y en la ausencia de colaboración, cuando no en obstaculización, del Ejército de Guatemala.
La CEH estima que esta condenable masacre no correspondió a una previa planificación ni obedeció a una orden superior y que su origen puede encontrarse en la imprudente programación del itinerario de la patrulla, que provocó una actitud agresiva de los miembros de la comunidad, a la cual los soldados respondieron con criminal desproporción. Sin embargo, ese mismo itinerario es ilustrativo de la persistencia, en el pensamiento castrense, de la identificación de refugiados y retornados con guerrilleros. A la vez, la CEH considera que este caso ilustra en qué grado, incluso en los años postreros del enfrentamiento armado cuando se avanzaba en dirección a la firma de la paz, campesinos que debieron buscar refugio en suelo mexicano percibían al Ejército de Guatemala como una institución hostil, debido a la pervivencia, en su memoria, de los años en que la violencia se aplicó sistemáticamente.
Por otra parte, la CEH considera que el caso ilustra la correspondencia que existe entre la incapacidad de las instituciones encargadas de administrar justicia, para investigar con independencia y eficacia casos de graves violaciones a los derechos humanos, y la gran influencia que, aún avanzados los años noventa, el Ejército conservaba sobre tales instituciones.
La CEH considera que la inmediata verificación del caso por la Misión de las Naciones Unidas, la positiva reacción del presidente de la República, la renuncia del ministro de la Defensa, el traslado del expediente judicial a los tribunales ordinarios y la reacción de las instituciones de la sociedad civil ante esta masacre demostraron, en su momento, la influencia del proceso de paz en el logro de una mayor conciencia sobre la necesidad de respetar los derechos humanos en Guatemala.
Finalmente, la CEH lamenta la falta de respuesta del Ministerio de Defensa Nacional a su solicitud sobre el presente caso, la cual contradice lo estipulado en el Artículo 10 de la Ley de Reconciliación Nacional y en nada contribuye a la concordia nacional.

LISTADO DE LAS VÍCTIMAS

Ejecución arbitraria
Abel Pérez Ramírez
Andrés Miguel Mateo
Carlos Fernando Chop Chip
Hilaria Morente de la Cruz
Juana Jacinto Felipe
Manuela Mateo Antonio
Pablo Coc Coc
Pablo Coc Coc
Pedro Diego Andrés
Pedro Medina Sánchez
Santiago Pop Coc

Herido en atentado
Aurelio Hernández Morales
Carmen Caal Saquiq
Efraín Grave Morente
Eliseo Hernández Morales
Francisco Hernández
Gerardo Maldonado Sales
Jacinta Matón
Josefa Mendoza Aguilar
Juan Medina Toma
Juana Andrés Maldonado
Juana Felipe Velásquez
Marcos Jolomna Yat
Martín Quip Mocú
Mateo Pedro
Micaela Pascual
Natividad Sales
Pascual José Pascual
Pedro Daniel Carrillo López
Ricardo Pop Caal
Rolando Hernández Maldonado
Rosenda Sales Ortiz
Rosendo Morales Ortiz
Santiago Cajbón Quip
Santiago Maquin
Santos Choc Max Coc
Tomás Grave Morente
Víctor Carrillo
Maurilia Coc Max

miércoles, 3 de octubre de 2012

El 4 de octubre en nuestra memoria


4 de octubre, 1981:
1.            El 4 de octubre de 1981, en la aldea Bulej, municipio de San Mateo Ixtatán, departamento de Huehuetenango, miembros del EGP capturaron a dos hombres, de naciona- lidad mexicana, quienes regresaban de una finca de café del sur de México. Después de interrogarlos, se llevaron a Rubén Pérez Altazar, quien era sospechoso de colaborar con el Ejército. No se volvió a saber de él. La otra víctima fue sometida a fuertes torturas durante cuatro días y después lo liberaron. Asímismo, la guerrilla golpeó e interrogó a Juana Germán Mateo, esposa de Francisco Alonso Pascual.
2.            El 4 de octubre de 1981, en la aldea Santa Rosa, municipio de Nentón, departamento de Huehuetenango, apareció muerta Angelina Matías. Nadie sabe quien la ejecutó. Su esposo colaboraba con la guerrilla.
3.            El 4 de octubre de 1981, en la cabecera municipal de Joyabaj, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala capturaron e interrogaron a Sebastián Suy. Nunca apareció.

4 de octubre, 1982:
El 4 de octubre de 1982, en la finca Valle de Oro, municipio de Chicacao, departamento de Suchitepéquez, en un enfrentamiento entre miembros del Ejército de Guatemala y de la guerrilla resultó muerto el civil Juan Gaspar Lucas.

4 de octubre, 1983:
1.            El 4 de octubre de 1983, en la cabecera municipal de San Miguel Acatán, departamento de Huehuetenango, miembros de las PAC capturaron a siete personas, de las que solamente se conoce la identidad de Juan Miguel y de Andrés José. Posteriormente, las víctimas fueron trasladadas a la cárcel y de ahí, al cementerio, donde fueron obligadas a cavar su fosa. Finalmente, miembros del Ejército ejecutaron a todos los capturados.
2.            El 4 de octubre de 1983, en el Centro Altamira, Mayalán, municipio de Ixcán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala, asignados al destacamento de Mónaco, ejecutaron a Filiberto Clemente Monzón, quien era miembro de las CPR. Los soldados hirieron a la víctima, con arma de fuego y posteriormente lo mataron con su propio machete y le cortaron las dos orejas.
3.            El 4 de octubre de 1983, en Pueblo Nuevo, municipio de Ixcán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a Filiberto Clemente Monzón Martínez.

4 de octubre, 1984:
El 4 de octubre de 1984, en la ciudad de Guatemala, miembros del DIT asaltaron la casa de una familia. Una vez en el interior de la vivienda, los policías violaron en presencia de sus familiares a Lorena Morales, quien tenía quince años. Posteriormente la capturaron junto a Rigoberto Morales Garrido y a Mynor Rigoberto Morales Contreras. Desde entonces, nadie volvió a saber más del paradero de las víctimas. Asimismo, otros siete familiares son capturados y llevados a la sede del DIT. De estas víctimas, cuatro fueron liberadas y el resto estuvo retenido durante un largo período de tiempo.

4 de octubre, 1987:
El 4 de octubre de 1987, en la cabecera municipal de San Francisco, departamento de Petén, miembros del Ejército de Guatemala convocaron a Maximinio Salguero al destacamento de San Francisco. La víctima acudió al destacamento y no volvió a aparecer. Previamente, don Maximinio había sido obligado a ser comisionado militar y después fue acusado de ser guerrillero. Don Urbano, papá de la víctima, murió poco después por la agustia de tener a su hijo desaparecido. La familia, aterrorizada, huyó del lugar y se integró en la CPR de Petén, donde fueron perseguidos constantemente por el ejército. En 1991, en una ofensiva de la infantería del ejército murió María López, esposa de Don Maximinio.

4 de octubre, 1990:
El 4 de octubre de 1990, en el cantón Chotuj, municipio de Santiago Atitlán, departamento de Sololá, presuntos miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a Miguel Sosof Vázquez, de dieciocho años de edad.    

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

El 3 de octubre en nuestra memoria


3 de octubre, 1980:
El 3 de octubre de 1980, en el Caserío Los Cerritos, municipio de Chiché, departamento de Quiché, hombres armados vestidos de civil y con la cara cubierta ejecutaron a Tomás Calel Mejía, de cincuenta años de edad. Al día siguiente, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a Jerónimo Mejía Calel, quien había indagado sobre la muerte de Tomás. El 6 de octubre, llegaron nuevamente los soldados y ejecutaron con cuchillos y machetes a los jóvenes Gaspar, Manuel, Tomás, José y Juan Calel Mejía, familiares del señor Jerónimo Mejía Calel.

3 de octubre, 1981:
1.            El 3 de octubre de 1981, en la ciudad de Guatemala, miembros de las fuerzas de seguridad del Estado capturaron a Luis Felipe Irías García Salas, quien era odontólogo y militante del PGT. Días más tarde y en el interior de su carro, se encontró el cadáver de la víctima con evidentes señales de tortura.
2.            El 3 de octubre de 1981, en el caserío El Copado del municipio de Santo Domingo Suchitepéquez, departamento de Suchitepéquez, miembros del Ejército de Guatemala asignados al destacamento Santa Ana de Berlín, municipio de Coatepeque, departamento de Quetzaltenango, capturaron a Pablo Ramos Cos y su hijo Pablo Ramos de la Cruz. Ambos estuvieron detenidos en la cárcel pública de Santo Domingo Suchitepéquez. Al tercer día fueron trasladados al destacamento de Santa Ana Berlín. Sus cadáveres aparecieron con señales de tortura.
3.            El 3 de octubre de 1981, en el caserío El Copado del municipio de Santo Domingo Suchitepéquez, departamento de Suchitepéquez, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a los hermanos Mario René y Efraín Martínez Ortal. Durante tres días estuvieron detenidos en la cárcel pública de Santo Domingo Suchitepéquez, al cuarto día fueron trasladados al destacamento Santa Ana de Berlín en el municipio de Coatepeque, departamento de Quetzaltenango, allí fueron torturados y ejecutados.

3 de octubre, 1982:
1.            El día 3 de octubre de 1982, en el departamento de Chimaltenango, municipio de San Martín Jilotepeque, en un lugar conocido como El Molino, ubicado en la finca La Merced, miembros del Ejército de Guatemala asignados al destacamento de ese municipio, capturaron a tres patrulleros que operaban en el área. Uno fue ejecutado en la comunidad, públicamente. Los otros dos fueron torturados y después liberados. El día 20 de ese mismo mes, otros veinte patrulleros fueron capturados por los miembros del mismo destacamento militar y desde su captura no han vuelto a sus hogares. Víctimas identificadas: Eliseo Ardon Chuta, Encarnacion Boc Pichilla, Felipe Boc Salazar, Virgilio Coy Ambrosio, Alfonso Esquit Balam, Antonio Esquite Garcia, Jose Guerra Gonzalez, Benigno Lux Balan, Tomas Ordón Balan, Joaquin Pablo Gonzalez, Carlos Pichilla Lopez, Jeronimo Pichilla Esquit, Jesus Lorenzo Pichilla Sunuc, Jose Emilio Pichilla Coy, Juan Leonardo Pichilla Sunuc, Santos Pichilla Esquit, Jose Pichiya, Valerio Salazar Chonay, Gerardo Tum, Pedro Tum Esquit, Pedro Coy Pichillá, Francisco Esquit Aquejay. Víctimas sin identificar: 3.
2.            El 3 de octubre de 1982, en el paraje El Retiro de la finca La Merced, municipio de San Martín Jilotepeque, departamento de Chimaltenango, patrulleros civiles ejecutaron a catorce personas entre las que se encontraban Virgilio y Fernán Coy. Víctimas sin identificar: 12
3.            El 3 de octubre de 1982, en la aldea El Oratorio, municipio de San Rafael Petzal, departamento de Huehuetenango, miembros de la URNG amenazaron de muerte a Samuel Ordóñez Jiménez, a quien le dieron un plazo de tres días para abandonar el país. Asímismo, miembros del Ejército lo fueron a buscar en la escuela donde trabajaba. Finalmente, ante el hostigamiento de ambas partes, Samuel tuvo que salir del país.
4.            El 3 de octubre de 1982, en el caserío Macalajau, municipio de Uspantán, departamento de Quiché, un miembro del Ejército de Guatemala ejecutó con arma de fuego a Celestino Rodríguez de catorce años de edad, quien se encontraba con su madre en el destacamento, donde ella trabajaba forzadamente como cocinera.
5.            El 3 de octubre de 1982, en el cantón San Antonio Chacayá, municipio de Santiago Atitlán, departamento de Sololá, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Francisco Javier Rocché Chavajay y a Juan Ajcabul, a quienes condujeron al destacamento de la aldea Cerro de Oro, en donde fueron torturados. Durante su captura las víctimas fueron trasladadas en repetidas ocasiones, obligándolos a caminar hacia varios lugares de los departamentos de Suchitepéquez y de Sololá. Finalmente fueron liberados.

3 de octubre, 1983:
El 3 de octubre de 1983, en la cabecera municipal de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Tomás Gutiérrez. Durante tres meses permaneció recluido en el destacamento militar de Zacualpa. La familia de la víctima presionó tanto que logró su liberación.

3 de octubre, 1985:
El 3 de octubre de 1985, en el trayecto de Flores a Melchor de Mencos, departamento de Petén, cinco presuntos miembros de la G-2 bajaron del autobús a Alejandro Moisés Batz Baquiax, quien era pastor evangélico. La víctima se encuentra desaparecida.    

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

martes, 2 de octubre de 2012

El País Paralelo: ¿Y cómo es él?




         El día de ayer la Corte Constitucional dio a conocer su rechazo a la solicitud de amparo interpuesta ante la misma por un grupo de diputados al Congreso de la República en la cual solicitaban que la fuerza pública interviniera en contra del movimiento ciudadano popularmente conocido como “¿Y cómo es él?”.
         “¿Y cómo es él?” es un movimiento sin ninguna organización que en los últimos meses ha estado orientado a denunciar a los diputados del Congreso de la República. Por varios años se ha sabido que dicho organismo del estado forma parte de la corrupción que asola al país. Con unas pocas, muy pocas excepciones, ser diputado o diputada es sinónimo de ladrón, extorsionista, delincuente. Todos los días la prensa escrita abunda en hechos de corrupción en el organismo judicial, ministerios, instituciones autónomas, municipalidades, que privan al país de importantes recursos financieros para educación, salud, seguridad ciudadana, etcétera. A pesar de que durante su campaña electoral el recién inaugurado presidente utilizara la lucha en contra de la corrupción como bandera, no ha hecho absolutamente nada para combatir la corrupción. Mas bien, desde la presidencia del País Paralelo se han  emprendido campañas tendentes a distraer la atención de los ciudadanos.
         “¿Y cómo es él?” surgió inicialmente para dar a conocer en redes sociales los rostros de los diputados al Congreso de la República. De manera lenta —los años de terror vividos por los paralelotecos aún les impiden enfrentar al poder público— empezó a gestarse un movimiento que más recientemente logró que algunos diputados tuvieran que mudarse de vivienda ante el rechazo que encontraron en sus vecinos de barrio, colonia o condominio. Con excepción de unos cuantos diputados, la gran mayoría de representantes ha estado prácticamente escondida, debido al rechazo social que encuentran en los lugares públicos en que se presentan.
         Uno de los abogados de los diputados que solicitaron el amparo, expresó que ante el rechazo de la solicitud de amparo sus patrocinados empezarán a considerar seriamente su renuncia ya que para ello se ha vuelto insostenible la situación. Una persona no identificada se acercó al reportero que cubría la audiencia y le expresó que tomara nota de que de los 10 abogados patrocinadores de los diputados, 8 son reconocidos abogados de grandes empresas de país.

El 2 de octubre en nuestra memoria


2 de octubre, 1966:
El 2 de octubre de 1966, en la ciudad de Guatemala, Luis Augusto Turcios Lima, quien era comandante del Frente Edgar Ibarra de las FAR, e Ivonne Flores Letona, quien era militante de la citada organización, murieron cuando el vehículo en el que se transportaban, supuestamente saboteado, volcó y posteriormente se incendió. En el mismo auto viajaba María del Carmen Flores, quien resultó con quemaduras graves.

2 de octubre, 1981:
1.            El 2 de octubre de 1981, Miguel Marcos, Francisco Chávez, Pedro Isabel y Diego Cruz Brito se desplazaban en dirección a la finca La Perla, municipio de Chajul, departamento de Quiché, donde trabajaban. Las víctimas jamás regresaron. Sus familias escucharon que miembros del Ejército de Guatemala asignados al destacamento La Perla los habían capturado en el camino.
2.            El 2 de octubre de 1981, en el caserío Santabal Segundo Centro, municipio de San Pedro Jocopilas, departamento de Quiché, miembros de las PAC de San Pedro Jocopilas ejecutaron delante de su familia a Pedro Mendoza Us y a sus hijos Ramón, Cecilio y Candelario de apellidos Mendoza Mendoza, quienes se encontraban en su casa. Antes de retirarse, golpearon a María Mendoza Coxic. En ese mismo día y lugar, los patrulleros civiles ejecutaron a Ventura, Juan y Francisco de apellido Mendoza, a quienes traían del caserío Chitucur del mismo municipio.

2 de octubre, 1982:
El 2 de octubre de 1982, en la cabecera municipal de Villa Nueva, departamento de Guatemala, presuntos miembros del Ejército que se movilizaban en dos carros tipo Bronco capturaron a José Antonio Vásquez Reina, secretario del FUN y dirigente estudiantil. Se desconoce su paradero.

2 de octubre, 1986:
El 2 de octubre de 1986, en la aldea San Sebastián, municipio de San Marcos, departamento de San Marcos, miembros de las PAC y comisionados militares, ejecutaron con arma de fuego a Luis Alberto Ampudia Arreaga.

2 de octubre, 1988:
El 2 de octubre de 1988, en la granja La Victoria, municipio de Coatepeque, departamento de Quetzaltenango, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Germán Ramírez Cinto, quién se presumía que organizaba un sindicato. A los cuatro días, la víctima fue encontrada en estado inconsciente a consecuencia de la tortura y murió en el hospital el mismo día.

2 de octubre, 1989:
El 2 de octubre de 1989, en la aldea Racaná, municipio de Santa María Chiquimula, departamento de Totonicapán, presuntos miembros del Ejército de Guatemala, acompañados de elementos de la Policía Nacional, capturaron a José Pedro Tiu Chivalan. El cadáver de José Pedro fue encontrado tres días después, cerca de San Francisco El Alto, con evidentes señales de tortura.   

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

lunes, 1 de octubre de 2012

El 1 de octubre en nuestra memoria


1 de octubre, 1971:
El 1 de octubre de 1971, en la ciudad de Guatemala, presuntos miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, capturaron a Antonio José Galich Monzón. En el mismo día y lugar, hombres armados ametrallaron y capturaron a Deamel Eurípides Castillo Ralda, quien era amigo de Antonio José y ambos eran miembros del PGT. Posteriormente, un miembro del Ejército extraoficialmente informó a la familia de la muerte de Antonio José. A raíz de esos hechos, nadie volvió a saber más del paradero de las víctimas.

1 de octubre, 1972:
El 1 de octubre de 1972, en la aldea Trementina, municipio de Zacapa, departamento de Zacapa, Ricardo Antón Antón, quien era encargado del acueducto de agua potable de la Brigada Militar Rafael Carrera de dicha aldea, salió de su casa para cobrar su salario. No se volvió a saber de él.

1 de octubre, 1980:
El 1 de octubre de 1980, en la aldea La Emboscada, municipio de San Miguel Siguilá, departamento de Quetzaltenango, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Marcelo Vail y otras cinco personas más. Después de ese hecho no se volvió a saber mas de las seis víctimas.

1 de octubre, 1981:
1.            El 1 de octubre de 1981, en la aldea La Cumbre, municipio de Ixtahuacán, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército ingresaron violentamente a la casa de Francisco Sales Ortiz, donde lo capturaron y después de golpearlo lo trasladaron como a unos cien metros más o menos de su casa, donde lo ejecutaron con arma de fuego y le cortaron la cabeza. Durante su captura, golpearon fuertemente a su esposa María Maldonado Pérez, quien al día siguiente murió como consecuencia de los golpes. Las víctimas eran acusadas de guerrilleros.
2.            El 1 de octubre de 1981, en el caserío Choacamán, aldea El Cármen Chitatul, municipio de Santa Cruz del Quiché, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a Hilario López.
3.            El 1 de octubre de 1981, en la cabecera municipal de Joyabaj, departamento de Quiché, miembros del EGP ejecutaron públicamente a Francisco Ramiro Paíz Barcárcel, quien era farmaceútico y militante del Partido Revolucionario. Posteriormente, elementos insurgentes capturaron a Fredy Ogaldes, quien tenía quince años. Desde entonces, nadie volvió a saber mas del paradero de la víctima.

1 de octubre, 1982:
1.            El 1 de octubre de 1982, en Chisiram, municipio de San Cristóbal Verapaz, departamento de Alta Verapaz, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a doce jóvenes y los trasladaron a la zona militar. Desde entonces no se ha vuelto a saber de las víctimas. Víctimas identificadas: Juan Caal (Niño), Francisco Coy, Manuel Coy, Arnoldo Gonzalez, Arnoldo Latz Caal (Niña), Antonio Lem Sis (Niño), Ricardo Lem Sis, Victoriano Lem Xuc, Alfonso Sis Lem, Geronimo Velasquez Pilon, Alfonzo Xuc Caal (Niño), Juan Xuc Xona.
2.            El 1 de octubre de 1982, en la finca Santa María, municipio de San Cristóbal Verapaz, departamento de Alta Verapaz, miembros del Ejército de Guatemala convocaron a una reunión en la capilla de Chisiram, a la que obligaron a asistir a hombres y mujeres. Las mujeres fueron liberadas poco después. Los hombres fueron retenidos durante un tiempo. Finalmente, todos fueron liberados a excepción de Secundino Cal Suram, quien fue capturado y trasladado con rumbo desconocido. Desde entonces no se ha vuelto a saber de la víctima.
3.            El 1 de octubre de 1982, en la aldea Hacienda María, municipio de San José Poaquil, departamento de Chimaltenango, miembros del Ejército de Guatemala, asignados al destacamento de San José Poaquil, capturaron y golpearon a Marcelino Esquit Bac, quien un mes antes había sido detenido y golpeado por los soldados. A raíz de ese hecho, nadie volvió a saber más del paradero de la víctima.

1 de octubre, 1983:
1.            El 1 de octubre de 1983, en la cabecera municipal de San Francisco, departamento de Petén, un miembro de la Policía Nacional ejecutó a Gregorio Trujillo Rodriguez, quien era candidato a diputado.
2.            El 1 de octubre de 1983, en el caserío Xeabaj, aldea Las Casas, municipio de San Andrés Sajcabajá, departamento de Quiché, comisionados militares, miembros de la PAC y del Ejército de Guatemala golpearon y degollaron a Andrés Mayíc y Andrés San Mayíc, quienes fueron enterrados por sus familiares.
3.            El 1 de octubre de 1983, en la aldea de Los Encuentros, municipio de Sololá, departamento de Sololá, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Antonio Julajuj Topos, quien era colaborador de la guerrilla, y a tres personas más no identificadas, quienes viajaban en un microbús. Posteriormente, las víctimas fueron trasladadas al destacamento de Los Encuentros. A raíz de esos hechos, nadie volvió a saber más del paradero de las víctimas.

1 de octubre, 1987:
El 1 de octubre de 1987, en la comunidad La Esperanza, Mayalán, municipio de Ixcán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a Santiago Bautista Calmo cuando hacía un turno de vigilancia. Su cadáver fue abandonado. El mismo día, los soldados quemaron las viviendas, las cosechas y a mataron los animales domésticos.   

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.