jueves, 25 de junio de 2020

Acienda… (sí, así, sin hache)


“Señor Don Manuel Herrera
Acienda los Anonos”

Mi padre gustaba mucho de contar dos historias de alguna manera relacionadas, aunque él no vinculaba la una con la otra. La primera tenía que ver con una “honorable” familia de linaje, “de sociedad”, cuya principal riqueza eran unas fincas ganaderas en la costa sur del país. Pues bien, decía mi padre que el abuelo de sus contemporáneos era un señor que construyó su fortuna con “su propio esfuerzo”: compraba ganado en El Salvador y lo traía a la Ciudad de Guatemala. El transporte era por tierra, caminando, arreando por caminos y veredas; debido a que no contaba con muchos recursos le era difícil alejar el ganado que se sumaba al suyo en el camino y que no era propio. De tal suerte que podía salir de El Salvador con 10 cabezas de ganado y llegar a la capital con 100. Así fue como hizo su fortuna, sudando, arreando ganado ajeno.
La otra historia tiene que ver con el texto del principio de esta nota. Un hacendado, también de la costa sur, tenía algunos diferendos de límites con un vecino. Mandó a uno de los trabajadores con un mensaje escrito al vecino, con el destinatario como aparece arriba. Cuando volvió el mensajero, don hacendado le preguntó:
---¿Qué te dijo?
Con temor de ser víctima de la ira del patrón, el mozo le respondió en voz baja: “Dijo que quién era ese hombre que escribía acienda sin hache”.
---Ahora mismo te subís en la bestia, vas y le decís a ese hijo de puta que yo escribo “acienda sin hache” porque yo tengo diez haciendas, respondió iracundo el señor finquero.

Eso es lo que cotidianamente hacen los defensores de la corrupción y la impunidad: decirnos que tienen el poder suficiente para hacer lo que les dé la regalada gana, incluso escribir. A ellos nadie les dice qué hacer, y nadie les dice cómo escribir. De ahí deriva el maltrato al idioma escrito de las Bickford, Fratti, Arzú Escobar, Arzú García Granados, Malouf, Virzi, etcétera.


viernes, 15 de mayo de 2020

#UnFuturoSinCacif (II)

               La etiqueta #UnFuturoSinCacif ha ido cobrando cada día más realce. Incluso en días pasados aparecieron algunas mantas en distintos puntos de la Ciudad de Guatemala con ese mensaje. Ello, probablemente, es resultado de que la crisis que el país está enfrentando por la pandemia de covid19 ha hecho más evidente que la causa principal de los males que padece Guatemala radica en el poder cuasi omnímodo que detenta la cúpula del sindicato patronal Cacif.




               De manera directa, más de alguna persona me ha preguntado qué significa #UnFuturoSinCacif y si eso implica “un país sin empresarios”. Trataré de dar mi visión de lo que para mí es #UnFuturoSinCacif.
  • En primer lugar, implica un país en el cual el sindicato patronal no está sobrerrepresentado en el Estado. Además de que extralegalmente financian candidatos a diputados y presidentes que cuando asumen los respectivos cargos trabajan, literalmente, “para el sindicato”, se han encargado de construir un entramado legal en el cual múltiples instancias de gobierno deben tener una representación del sindicato, por ejemplo: Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, Junta Monetaria, Instituto Nacional de Estadística, Instituto Técnico de Capacitación y Productividad, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y Rural, etc. Un artículo publicado en Plaza Pública documentó 58 instancias de gobierno en las cuales el sindicato patronal y/o sus satélites tienen representación.
  • #UnFuturoSinCacif es una sociedad en la cual se amplía la libertad de organización para micros, pequeños, medianos e incluso grandes empresarios, ya que el sindicato Cacif dejaría de tener las representaciones del punto anterior y por lo tanto ninguna organización gremial tendría privilegios especiales (recuerden la disputa entre el Cacif y los cooperativistas por la representación en la Junta Monetaria). Los empresarios que políticamente disienten de la cúpula del Cacif no se verían obligados a pertenecer a una organización vertical y antidemocrática porque supuestamente realiza su defensa gremial. Hasta ahora ningún pequeño empresario ha sido parte del directorio del sindicato patronal, y eso es así por la sencilla razón que ese sindicato solo defiende los intereses de los grandes “empresarios”.
  • #UnFuturoSinCacif es una sociedad sin monopolios que obstaculicen el desarrollo y crecimiento de la pequeña, mediana e, incluso, gran empresa; en donde las actividades económicas de naturaleza monopólica son de propiedad pública o mixta en la cual participan el gobierno central, gobiernos locales, pequeños, medianos y grandes empresarios, y permiten que su carácter monopólico se revierta en beneficio de toda la población.
  • #UnFuturoSinCacif implica un sistema electoral que impida el financiamiento de las elecciones por parte de empresarios y contratistas del estado, el que ha derivado en una manipulación perversa de la ciudadanía.
  • #UnFuturoSinCacif tiene como resultado el diseño y desarrollo de un modelo económico orientado al bien común mas que a satisfacer la voracidad de unos pocos rentistas dueños de la tierra. Implica priorizar el uso de la tierra productiva orientándola a satisfacer las necesidades alimentarias de la población y en general al desarrollo del mercado interno que permita el desarrollo urbano y rural del país.
  • #UnFuturoSinCacif significa un gobierno que prioriza el gasto público en salud y educación, que han sido descuidadas en las últimas décadas para ser privatizadas y convertirlas en negocio. En #UnFuturoSinCacif se tiene salud y educación públicas gratuitas para la población, distribuidas en todo el país y de buena calidad. Quien acudiría a servicios privados de educación y salud lo haría solo porque es pretencioso, porque los servicios públicos son tan buenos, cuando no mejores que los privados.
  • #UnFuturoSinCacif también implica que el Ministerio de Trabajo es una institución que trabaja en la defensa de los derechos de los trabajadores (sí, t r a b a j a d o r e s, no “colaboradores” ni “asociados”), y vela por el cumplimiento de las leyes laborales. Y, además, con absoluta libertad de organización sindical, sin que los trabajadores sean víctimas de despido o incluso asesinato como ha sido casi que una constante en Guatemala.


La lista de características que puede tener #UnFuturoSinCacif es abundante, será de ir construyendo ese nuevo país como idea para luego convertirlo en realidad.


jueves, 9 de abril de 2020

Huérfanos de liderazgo



El gato tiene cuatro patas, no le busquen cinco. Alejandro Giammattei no es el líder que Guatemala necesita. Alejandro Giammattei llegó a la presidencia de Guatemala gracias a diversas circunstancias, entre otras: hizo campaña electoral durante muchos años, logró convertirse en el candidato idóneo para la cúpula del sindicato patronal, y no tuvo oponente capaz de disputarle los votos de la población. Ninguna de esas circunstancias incluye lucidez política o un liderazgo capaz de reunir en torno suyo a personas capaces comprometidas con el desarrollo del país.
               Los momentos de crisis suelen ser ocasiones propicias para que las personas crezcan personalmente y den lo mejor de sí mismas. Algo así, creo yo, esperábamos muchos que sucediera con Alejandro Giammattei. Que dados sus discursos a favor “de Guatemala” hiciera uso del escaso poder del Organismo Ejecutivo y tomara medidas a favor de las mayorías, que en última instancia terminarían beneficiando, también, a las minorías que detentan el poder económico. ¡Pero no! Sus primeras comunicaciónes por la pandemia de covid-19 fueron ambiguas; ambigüedad que realmente ocultaba que estaba atendiendo órdenes del sindicato patronal, Cacif. Una vez más hemos aprendido que cuando estos grupos dicen “Guatemala” se refieren a sí mismos, y cuando dicen “economía” aluden a sus ganancias.
               Volvamos al título de esta nota. Es notable la facilidad con que personas con sentido crítico, que logran discernir entre un mensaje claro y uno ambiguo, pueden caer en la tentación del “también hay que reconocer lo bueno” y aplaudir entusiastamente cuando el presidente, por decirlo de alguna manera, en lugar de tener la mascarilla cubriéndole sólo la boca también le cubre la nariz: “Ese es el presidente que necesitamos”, “Hoy, el presidente sí habló claro, aplausos para él”.
               Si bien es cierto que el “también hay que reconocer lo bueno” no deja de ser cierto, también lo es que de alguna manera es el resultado de que como sociedad nos han enseñado que la norma debe ser el silencio y que hablar puede ser causa de muerte. “¡Cállense, no critiquen!” fue el mensaje difundido para un grupo fachada del sindicato patronal en días pasados. Y lo hemos interiorizado y no solo da miedo opinar, también nos sentimos culpables y nos vemos en la angustiosa necesidad de “reconocer lo bueno” y no “decir sólo lo malo”.
               Y si aplaudir la mascarilla bien puesta no deriva de la culpa de “criticarlo todo” es muy posible que la explicación a esa facilidad para sentirnos satisfechos con tan poco sea resultado de que como ciudadanos sin ciudadanía necesitamos de líderes o lideresas que nos marque un rumbo, que nos sugieran y nos entusiasmen con un Norte. En materia de liderazgos de relevancia nacional estamos en la orfandad (nuestros grandes líderes están muertos y lloramos su ausencia). Por favor, que esa orfandad no nos haga apludir a cualquier merolico que el sindicato patronal ponga en la presidencia.

martes, 7 de abril de 2020

#UnFuturoSinCacif (I)


               El jueves 2 de abril de 2020, a las 19:54 horas, la cuenta de Twitter del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif) puso a circular un comunicado en el que pretende desmarcarse de una iniciativa de ley que exoneraría a nuevas empresas del pago de impuestos durante 100 años. Sin embargo, no hay ningún rechazo a la propuesta: afirman que la iniciativa no es parte de su propuesta y que “no contribuye de momento a atender la compleja situación económica” (destacado mío). El breve comunicado termina afirmando: “No es el momento ni la coyuntura para aprobar la ley que exonera de impuestos por 100 años a empresas nuevas, pues se trata de un documento que amerita una discusión más técnica.” Como puede verse, el Cacif no toma distancia del perverso proyecto de ley, sólo afirma que no es el momento.

Comunicado del Cacif "distanciándose" de la iniciativa de ley que
pretendía exonerar de impuestos a nuevas empresas.

               Y es que efectivamente no es el mejor momento para el sindicato patronal que, desde su fundación en 1957, ha sido una rémora para el desarrollo de Guatemala. ¡Literalmente! Y es que su férreo apoyo a la corrupción en el país ha hecho que en los últimos años se ponga más en evidencia su papel en contra de la construcción de una Guatemala para todos. A pesar de que en los últimos días han hecho esfuerzos denodados por limpiarse la cara haciendo donaciones al gobierno, las mismas no han sido suficientes para nublar la opinión generalizada de que son precisamente las políticas impulsadas por los gobiernos que han respondido a los intereses de esta camarilla plutocrática las responsables de que Guatemala no esté en condiciones para enfrentar la pandemia del covid-19.



               La opinión poco complaciente (por decir lo menos) con este grupo los obligó a que el 1 de abril desde distintas cuentas afines al sindicato patronal (incluyendo la del director ejecutivo de Fundesa) se difundiera un video descalificando las opiniones críticas al gobierno y al Cacif. Días antes, desde una de sus cámaras, la de Industria, lanzaron un video ofensivo para los guatemaltecos en el cual llamaban a enfrentar la pandemia “juntos pero no revueltos”. Pero, ¿qué ha hecho en los últimos años este cardumen de rémoras para tener necesidad de limpiarse un poco la cara?
  • La presión para que el gobierno de Alejandro Giammattei no enfrente con certeza la pandemia del covid-19, privilegiando la actividad económica por encima de la salud de los guatemaltecos.
  • Durante los cuatro años de su gobierno le dieron sustento al inepto y corrupto Jimmy Morales, luego de que usaron mecanismos ilegales para financiar su candidatura en la segunda vuelta de las elecciones de 2015.
  • Financiaron el lobby en Estados Unidos en contra de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala.
  • “Apoyaron” de manera irrestricta todas las medidas que el gobierno de Jimmy Morales usó para expulsar de Guatemala a la CICIG. (El entrecomillado obedece a que realmente fue Morales el que apoyó al Cacif, siguiendo sus designios para terminar con la lucha contra la corrupción).
  • Oposición a la reforma constitucional para reformar el sistema de justicia.
  • A pesar de ser un gobierno evidentemente corrupto, sostuvieron en el poder a Pérez Molina, hasta que la huelga general decretada en contra de su opinión hacía imposible seguir sosteniéndolo.
  • Presionaron para que la Corte de Constitucionalidad anulara la sentencia condenatoria en contra de Efraín Ríos Montt por el delito de genocidio.

Esos son unos pocos hechos relevantes que ponen en evidencia el nocivo papel que el sindicato patronal Cacif ha jugado para evitar el desarrollo de Guatemala.
De ahí, entonces, que es responsabilidad de los guatemaltecos que soñamos con un país con justicia social, democrático y con bienestar para todos, empezar a madurar ideas sobre cómo construir #UnFuturoSinCacif.


jueves, 2 de enero de 2020

Carta abierta a los diputados de Movimiento Semilla



Queridas Lucrecia, Ligia, Bernardo, Luis Fernando, Alberto, Román y Samuel
El próximo 14 de enero será un día especial para Guatemala, o queremos que así sea. Intento ponerme en sus zapatos. Se estarán preguntando si lograrán alcanzar los objetivos que se trazaron en el momento en que decidieron postularse como candidatos a diputadas y diputados. He conversado con todos ustedes y no me cabe la menor duda de que han adquirido un gran compromiso con ustedes mismos, el país y su partido. Quiero aprovechar que su toma de posesión como diputadas y diputados está cercana para hacerles llegar algunas ideas que creo podrían servirles en su actividad parlamentaria. Más que “consejos” son peticiones.
·      Tómense en serio la responsabilidad, más no la “dignidad” del cargo. Tienen una gran responsabilidad que cumplir, las expectativas sobre lo que ustedes harán en el Congreso exceden en mucho a lo que realmente podrán hacer. Estar claros de eso debería ser un acicate, nunca un obstáculo para dejar de hacer y menos una justificación. Ser diputadas o diputados no los convierte automáticamente en personas dignas, serán ustedes los que deberán dar dignidad a los cargos.
·      Han trabajado duro en la construcción de una agenda legislativa, pero deben estar claros de que, por sí solos, carecen de los votos necesarios para aprobar una ley. Para ello será necesario dialogar mucho con otras fuerzas políticas afines; y no tan afines, pero con las cuales hay coincidencias en temas puntuales. Y cuando eso no es posible no hay que olvidar que el Congreso también puede ser una tribuna para dar a conocer el proyecto político del Movimiento Semilla. El trabajo de fiscalización no requiere de mayorías parlamentarias, no lo olviden.
·      Por favor, no dejen de leer. Que el cúmulo de trabajo no les sirva de pretexto para decir que no leen porque no tienen tiempo. Para empezar, lean bien antes de levantar la mano. Por muy calificados que sean sus asesores, los responsables de los votos son ustedes, no ellas o ellos. Pero no se trata de leer únicamente las iniciativas de ley, o los dictámenes sobre las mismas. Tómense su tiempo para estar informados sobre la coyuntura. Y lean novelas y poesía. El debate parlamentario es también juego de palabras y gana el que mejor sabe jugar con ellas. Y como la corrupción será un asunto que continuará siendo centro de atención, les sugiero leer “La silla del águila” de Carlos Fuentes, “La corrupción de un presidente sin tacha” de Francisco Pérez de Antón, y “Rendición de cuentas” de Juan Alberto Fuentes Knight. ¡Ah!, no olviden a Shakespeare…
·      Una petición inusual: si sus compromisos familiares se los permiten, vayan a vivir cerca del Congreso. Ello les hará ganar mucho tiempo (¿para la lectura?) en lugar de perderlo en el tráfico. También les permitirá usar el poco transporte público medianamente seguro que hay en la ciudad, y eso los acercará a la gente de a pie; no para populismo barato, sino para conocer mejor sus problemas, sus luchas, sus aspiraciones…
·      Ustedes son muy activos en redes sociales, por vida suyita, por lo que más quieran, no “bloqueen” a nadie, ni siquiera a los empleados de netcenters. No hay que escudarse en “tengo una aplicación que lo hace y no es decisión mía”. Ningún funcionario, o político serio, debe ocultar sus opiniones a la ciudadanía, sean amigos o sean adversarios.
·      Ustedes, a diferencia del presidente de la República, no son representantes de la unidad nacional. Representan a sus votantes. No se alejen de ellos. Reúnanse de manera regular con la gente, escuchen, vean y luego propongan. Esto también incluye al partido.
·      No olviden que el sistema político del país ha sido construido para beneficiar a la élite económica que durante siglos también ha detentado el poder político. ¡Cuidado con ellos! Su perversidad no tiene límites. Hasta ahora han invertido recursos en desprestigiarlos, en impedir que tomen posesión del cargo; ya como diputados tratarán de comprarlos, chantajearlos, extorsionarlos. Tendrán que reunirse con ellos, porque eso demanda ser diputada o diputado: para eso están las oficinas en el Congreso de la República. No se reúnan en pentjauses de la zona 10 o zona 14. No les acepten regalos, menos cenas o comidas suntuosas, ni convites a bebidas alcohólicas.
·      El Congreso de la República es un antro de corrupción, despilfarro y vileza. Se ha construido ahí un espacio en donde la corrupción tiene carta de bien ser. Rechacen, como me parece que ya lo han hecho, el seguro médico privado, el celular y cuanto “beneficio” tenga el Congreso para los diputados. Aprendan a vivir con su sueldo, que si mal no estoy el más bajo equivale a cerca de 10 salarios mínimos. Seguramente les dirán en algún momento “es que así es como ha funcionado esto”, y aunque “esto” les beneficie no se les olvide que para cambiar “esto” es que fueron electos. Ej.: no dividan una misma sesión de comisiones de trabajo para cobrar doble o triple dieta. No paguen con recursos públicos placeres privados.
·      Sea obligación legal, o no, hagan pública su declaración de bienes.
·      ¿Han pensado en tener un sitio web propio, administrado profesionalmente, para mantenernos informados a los ciudadanos sobre su qué hacer como diputadas/os? Ojo: los ciudadanos esperamos información, no fotos bonitas.
·      Como congresistas les tocará viajar. Es necesario hacerlo. Pero, por favor, aprendan a discriminar y no hacer viajes innecesarios. Sean moderados en el gasto, los recursos públicos son sagrados; los viáticos no son un sobresueldo. Probablemente, por “la dignidad del cargo”, no tengan obligación legal de entregar cuentas sobre el uso que le den a los viáticos, pero háganlo. A su regreso informen a la ciudadanía de los logros, o fracasos, y del costo de sus viajes. Tomen en cuenta que así como la élite económica tratará de comprarlos, pasará lo mismo con gobiernos de otros países: sean cuidadosos cuando se trate de aceptar invitaciones “todo pagado” (hay países muy “generosos”, como Taiwán e Israel).
·      Como congresistas, tienen derecho a contratar asesores recursos públicos. Logren un equilibrio entre hombres y mujeres, entre indígenas y ladinos. El asesor, además de ser un experto en un área específica, es ideal que sea del partido, así además de la capacidad técnica se cuenta con el compromiso político. No contraten asesores cuyo único mérito es ser destacados militantes del partido; no les ayudarán y sí les causarán muchos perjuicios. Insisto: háganse asesorar por mujeres y también por indígenas. Coordínense para que sus asesores trabajen en equipo.
·      Acérquense a las diputadas y diputados progresistas que en treinta y pico de años han marcado cierta diferencia en medio de toda la podredumbre que ha caracterizado al Congreso de la República. Reúnanse regularmente con ellas y ellos, escuchen sus críticas, sus consejos, etc. Algunos nombres: Jorge Mario Garcia Laguardia, Antonio Móbil, Nineth Montenegro, Amílcar Méndez, Amílcar Pop, Rosalina Tuyuc, Manuela Alvarado, Catalina Soberanis, Sandra Morán, Enrique Álvarez, Leocadio Juracán…
·      Guatemala sólo podrá salir del hoyo en que la han metido la élite económica y los militares si logramos conformar un amplio frente político que vaya desde las fuerzas políticas de derecha democrática y nacionalista hacia la izquierda. Afortunadamente, en la nueva legislatura, hay una buena representación de ellas. Aprovechen que el trabajo legislativo exige llegar a acuerdos, para construir puentes sobre la base de acciones concretas, romper con desconfianzas y sobre el trabajo legislativo cotidiano ir tejiendo un posible frente democrático para el 2023. Particularmente relevantes en este terreno son la humildad y la generosidad. Humildad para reconocer que no lo saben todo y que no hay verdad absoluta, que las distintas corrientes políticas tienen su razón de ser y que nadie tiene certificado de superioridad moral. Y generosidad para ceder y hacer concesiones en la toma de acuerdos.
·      Y, por último, no se olviden de disfrutar de la vida.
Les deseo el mayor de los éxitos en su labor como congresistas; con ella estarán dignificando la política en Guatemala. Un fuerte abrazo para ustedes.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Cacif: el corazón de la defensa de la corrupción e impunidad


El 29 de octubre el Congreso de la República improbó la suscripción de un contrato mediante el cual el Gobierno de Guatemala le concesionaría a una empresa constructora la renovación de la carretera que va de Escuintla a Puerto Quetzal. Como era de esperarse, de inmediato, incluso antes de ello, el sindicato patronal conocido como Cacif (Comité Coordinador de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras) se expresó públicamente rechazando la decisión de 80 diputados al Congreso.
Entre sus señalamientos la cúpula del sindicato patronal afirma: “Es evidente que hay una consigna de impedir que un mecanismo transparente, como las alianzas público-privadas, puedan convertirse en el modelo por utilizar para el desarrollo de la infraestructura del país. Son los intereses oscuros que se nutren de la corrupción los que se resisten a aprobar ese modelo, pues pretenden mantener la asignación discrecional y los negocios paralelos que solo benefician intereses particulares.”
Más allá de la relevancia que las “alianzas público-privadas” puedan tener para el beneficio público o mas bien para el beneficio privado, es necesario afirmar que si hay un sindicato que carece de las credenciales morales para acusar a los diputados de corruptos es el Cacif. Veamos por qué.
1.               En 2015, cuando el Ministerio Público denunció el robo que Pérez Molina y su partido estaba haciendo de los recursos públicos, el Cacif asumió una posición de apoyo solapado a Pérez Molina insistiendo en la necesidad de “mantener la institucionalidad”, y rechazando las demandas de la población para que renunciara.
2.               A pesar de que era conocido el vínculo de Jimmy Morales con grupos delictivos integrados por exmilitares, destacados miembros de la cúpula patronal no escatimaron en darle su apoyo en las elecciones del 2015, y que finalmente lo convirtieran en presidente.
3.               En todo momento el Cacif le ha dado apoyo sostenido al gobierno de Jimmy Morales en su labor de desmantelar la lucha contra la corrupción. Si en el caso de Pérez Molina su apoyo a los corruptos fue sutil, el apoyo para Jimmy Morales ha sido abierto. En este sentido son particularmente ilustradoras las entrevistas a Iván Velásquez en Plaza Pública (“En casa de Bosch me dijeron que habían aprendido la lección y que esto tenía que parar” y “EEUU se equivoca. No existe compromiso del Gobierno contra el narcotráfico”). En esa línea destaca de manera especial el momento cuando Felipe Bosch se atrevió a decirle en público a Morales: “Señor presidente, usted no es corrupto”.
4.               Otra de las muestras de la defensa que del sistema corrupto ha hecho la cúpula del Cacif fue el torpedeo que hicieron de la propuesta de reforma del sistema de justicia. Lo atacaron tanto, hasta que lograron que el mismo se sacara de la agenda del Congreso.
5.               La cúpula finquera (manejan el país como su finca) financió cabilderos en Estados Unidos para desprestigiar a la Cicig y al comisionado Iván Velásquez; para ello no tuvieron ningún empacho en aliarse con personas condenadas por los tribunales de justicia en Guatemala.
6.               Desde el 2017 emprendieron una campaña para deslegitimar el trabajo del Procurador de los Derechos Humanos (http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2017/09/); de nuevo para ello de manera desvergonzada se han apoyado en los diputados más canallas con que cuenta actualmente el Congreso de la República.
7.               Cuando el deslegitimado presidente de Guatemala, Jimmy Morales, declaró non grato a Iván Velásquez, el Cacif de inmediato salió a “apoyarlo” públicamente, tratando de convencer a la población de que las acciones del corrupto fantoche eran legales y tenía la autoridad legal para hacerlo.
8.               La actual Corte de Constitucionalidad ha sido en los últimos años una de las pocas instituciones que no ha sido cooptada en pleno por el pacto de corruptos. Como no podía ser de otra manera, fiel a su papel de eje rector de la corrupción, el Cacif no ha cesado de atacar a la CC. Sea la sentencia que sea, de inmediato arremeten contra los magistrados que han resistido el embate de la corrupción y la impunidad.
9.               Más recientemente, luego de que el gobierno de la corrupción y la impunidad, llegara a un acuerdo con el de Estados Unidos para convertir a Guatemala en “tercer país seguro”, a pesar de las múltiples voces calificadas que expresaron lo nocivo que ese acuerdo es para Guatemala, no se hizo esperar el espaldarazo del Cacif a J. Morales.
10.            Como si todo lo anterior fuera poco, el presidente del Cacif también le dio su “apoyo” a la comisión de la corrupción, la impunidad y la venganza creada por Álvaro Arzú Escobar, presidente del Congreso, para perseguir a quienes afrontando riegos personales osaron enfrentar la corrupción en Guatemala.
Es por lo anterior que disiento de quienes afirman que el Cacif apoya el pacto de corruptos, ellos son su cerebro y corazón.

martes, 4 de diciembre de 2018

¡Gracias!


En otra nota (Nómada), también publicada en este blog comenté sobre la oposición de la Cámara de Industria de Guatemala a que la marca “Filgua” sea reconocida como propiedad de la Asociación Gremial de Editores de Guatemala. Y es que en los últimos 14 años la organización gremial de los editores y la misma Filgua han sido parte importante de mi vida profesional como editor.
En Guatemala la asociación gremial de los editores de libros cobra particular importancia toda vez que históricamente (con excepción del período revolucionario de 1944-54) hay poco interés por fomentar el crecimiento de una sólida industria editorial que no solo contribuya al desarrollo económico del país, sino también –y tal vez lo más relevante—a su desarrollo democrático, promoviendo la libre circulación de ideas, sea cual sea su orientación ideológica o posicionamiento político.
Lo anterior me llevó a involucrarme activamente en el gremio de editores y en su actividad insignia: la Feria Internacional del Libro en Guatemala  (hoy ya convertida en patrimonio de los guatemaltecos), que se ha convertido en un acontecimiento cultural que promueve el crecimiento y desarrollo de la industria editorial nacional, la constitución de un mercado nacional del libro, la promoción de la lectura y las bibliotecas públicas, y los intercambios entre autores y lectores. Filgua se ha convertido en un espacio que resume muy bien el doble carácter del libro: bien cultural y mercancía.
A finales de 2015 volví a ocupar el cargo de presidente de la Junta Directiva de la Asociación Gremial de Editores de Guatemala, el cual ya había desempeñado entre 2006 y 2009, cuando la AGEG era solo una gremial adscrita a la Cámara de Industria de Guatemala. Por razones personales, hace unos días presenté mi renuncia a dicho puesto.
Esta nota es para agradecer a las amigas y amigos, colegas editores, patrocinadores, profesionales del libro en general, escritoras y escritores, la confianza, y el apoyo que me brindaron para hacer crecer un poquito la Filgua y que la misma contribuya más al desarrollo de Guatemala.
¡Gracias!