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martes, 5 de mayo de 2015

La fruta está madurando, pero no caerá sola





          ¿Qué hacer? es la pregunta que todos nos hacemos luego de que la CICIG confirmara lo que desde hace tiempo era conocido: estamos gobernados por una banda delictiva cuya cabeza principal está en la Presidencia y Vicepresidencia. El rechazo en contra de los presidentes (Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti son un solo cuerpo con dos cabezas) va en crecimiento. Las manifestaciones que demandan su renuncia se suceden una a la otra por todo el país, y seguirán creciendo mientras los presidentes no renuncien.

           En defensa de los presidentes Pérez Molina-Baldetti Elías solo ha elevado su voz Manuel Baldizón, clamando que los dejemos terminar su período. Él se cree ya presidente y está pensando en blindarse para evitar la persecución penal.

          ¿Qué hacer? Frente a un sistema judicial absolutamente cooptado por el crimen organizado es absurdo soñar con el “debido proceso” y que los delincuentes en la presidencia sean juzgados. Hasta ahora no ha pasado nada a Mauricio López Bonilla, el ministro de Gobernación que le cedió el control de las cárceles a un presidiario.

          ¿Qué hacer, entonces? No cesar la presión para que los presidentes Pérez Molina y Baldetti Elías renuncien de inmediato. Comentarios de prensa indican que la presión está haciendo efecto. No bajemos la guardia y sigamos insistiendo con #RenuncienYa.

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