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viernes, 9 de septiembre de 2011

Por qué estoy seguro de votar por el Frente Amplio: respuesta a mi amiga indecisa


Una amiga muy querida me preguntó, algo así como de corazón a corazón, por qué estoy tan seguro de votar por el Frente Amplio. Les comparto mi respuesta.

Querida amiga Indecisa:

Son las seis de la mañana cuando empiezo a intentar responder a su “vaciado de mente”, enviado casi a las dos de la madrugada y leído por mí por vez primera a las cuatro de la madrugada del mismo día. Parece ser que a ambos la jauría que corre tras la pobre liebre en que nos hemos convertido nos quita el sueño. Pensar en, como usted dice en su carta angustiada, que no estamos en posibilidades de evitar la llegada de cualquiera de los dos canes punteros nos provoca pesadillas.

Qué bueno que mi seguridad electoral le provoque envidia. Eso me alegra. Y debo confesarle que a mí eso me da mucha tranquilidad. ¿De dónde me viene tal seguridad? En primer lugar del hecho de que ninguno de los que según las encuestas (palabra de Dios para quienes quieren que el militar gane en primera vuelta) podria ganar me provoca confianza, respeto, ilusión, esperanza. Si así fuera tal vez pensaría, como lo he hecho en ocasiones anteriores, en votar “útilmente”. Pero no. En distintos grados, todos me provocan desconfianza, náusea, deseseperanza, miedo a veces rayano en el pánico. Así que tengo que buscar otra salida. Y esa salida es el Frente Amplio.

El Frente Amplio es, si usted mira con detenimiento y profundidad, querida Indecisa, la única opción diferente. A todos los demás partidos usted los puede incluir en el mismo canasto: defensores del orden establecido (bajos salarios, machismo, racismo, entreguismo de nuestros recursos naturales, concentración de la riqueza, etc. etc. etc.). Es decir los defensores de las iniquidades que asolan este bello país en el cual usted y yo nacimos. Son los mismos que ayer nos gobernaron y masacraron usando otros nombres: hoy se llaman patriotas, lideres, unionistas, creyentes, centristas, panaderos; pero si usted los mira con detenimiento en su máscara despintada puede ver a los aranistas, pidistas, emelenistas, luquistas, eferregistas. Ya los conozco, sé que no pueden ofrecer no solo nada nuevo, sino que nada bueno. Son corruptos, ladrones, mentirosos, farsantes. Y usted, como yo, también lo sabe.

Ante las pesadillas que me provoca la jauría yo contrapongo un sueño: la construcción de una fuerza política en donde estemos representados los guatemaltecos que creemos que un mundo diferente es posible, un mundo en donde la humanidad se desarrolle plenamente en armonía con la naturaleza y también en armonía consigo misma. En donde todos puedan disfrutar de un ingreso suficiente para comer decentemente los tres tiempos. El Frente Amplio, creo yo, puede ser el germen de esa fuerza política: ahí están viejos militantes revolucionarios, lo que queda de quienes alguna vez siendo jóvenes decidieron incluso dar su vida por cambiar este país; ahí hay distintas generaciones de hombres y mujeres indígenas milenariamente maltratados en este país; ahí está, para empezar, Rigoberta Menchú, Otilia Lux de Cotí, Amílcar Pop y no sé cuantos más. También hay jóvenes como Javier Monterroso. En síntesis: en el Frente Amplio hay viejos militantes comunistas, jóvenes socialdemócratas, indios (dicho en el mejor sentido) y ladinos, hombres y mujeres.

No caiga usted amiga indecisa en la trampa barata de preguntarle a Rigoberta Menchú por qué no le dio el dinero del premio Nobel a los desposeídos de este país. ¿Cuántos centavos le hubiesen tocado a cada uno de los guatemaltecos que están en extrema pobreza? ¿Cinco, diez, veinte? Es una pregunta que suelen hacer los que han saqueado este país,  o los que sueñan algún día llegar a ser parte del equipo de saqueo.

Tiene usted razón cuando duda de que el Frente Amplio tenga los 700 cuadros que parece ser se necesitan para dirigir el Estado. Aunque de primas a primeras estuve tentado a preguntarle ¿algún partido los tiene? mejor le recuerdo que desde el gobierno del esposo de la enviada de Dios todos han tenido que contratar a personas que podrían sentirse muy cómodas ideológica y políticamente en un gobierno de Frente Amplio. Quienes tenemos el corazón a la izquierda somos más de lo que aparentamos. El país, y no solo el Frente Amplio, tiene carencia de cuadros. Los patriotas, quienes en los años setenta y ochenta del siglo XX, “defendieron a la patria” asesinando campesinos desarmados, mujeres y niños, también asesinaron estudiantes, maestros, jóvenes profesionales y a muchos más los mandaron al exilio. Hoy nos quejamos de nuestra cúspide judicial y de la mediocridad, pero decenas de juristas fueron asesinados o enviados al exilio. ¿Se imagina usted cómo sería este país si a toda esa generación en la que estaba Oliverio Castañeda de León no se le hubiera segado como se le segó? Que no le preocupe esos 700 cuadros, que en Guatemala hay mucha genta capaz como usted, que seguramente sabrá enfrentar los retos que pueda plantear una eventual victoria electoral del Frente Amplio.

También dice usted que le preocupa que los candidatos del Frente Amplio nos puedan decepcionar y caer en las mismas barrabasadas de los que hoy están en el Congreso. Y sí, fíjese que tiene toda la razón. A pesar de que estoy absolutamente seguro de que votaré por el Frente Amplio nadie me ha dado un certificado de garantía que diga “A cambio de su voto por el Frente Amplio se garantiza que este diputado no se corromperá en los próximos cuatro años.” Eso sería una maravilla. Pero no existe. Además, el riesgo es muy alto: la corrupción en Guatemala está tan extendida que se suele ver la corrupción en el estado, pero no la que se da en las pequeñas minucias. Pese a eso yo creo que sí hay un certificado de garantía, y ese somos usted y yo y mucha gente confiable, que yo he visto en esa cosa que se llama Facebook que le está diciendo a los candidatos del Frente Amplio “yo confío en vos y por vos voy a votar.”

Y mi última razón para estar tan seguro: he decidido dejar de espectador. No estoy en el Frente Amplio, no conozco personalmente a más de una docena de quienes ahora están en él, de manera cotidiana no me relaciono con ninguno de sus militantes y menos de sus dirigentes (disculpe usted, pero no le puedo hacer el favor de trasladarles su consejo), pero espero estarlo en el futuro inmediato, porque estoy seguro que solo un Frente Amplio puede cambiar este país. Y si usted duda que en Guatemala puede ganar una opción de izquierda le recuerdo que los gobiernos de Cerezo, Portillo y Colom ganaron con discurso de izquierda sin serlo. En el momento en que se construya en Guatemala un amplio frente progresista, que no tema a expresarse como de izquierda, entonces este país empezará a cambiar. Y esa es tarea de todos los que tenemos el corazón a la izquierda.

No estoy seguro de haber aclarado sus dudas, pero espero que sí le haya dicho porque estoy seguro de que mi voto por el Frente Amplio es lo mejor que puedo hacer hoy por hoy por este nuestro bello país.

Un abrazo

Su amigo el seguro

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