Follow by Email

Compartir

domingo, 12 de febrero de 2012

La masacre de la aldea Chisís


"Salimos sin ropa, las mujeres, todos, hasta mujeres embarazadas, hasta niños menores de edad, todos los que están en su casa murieron por culpa del Ejército. Así es, lo hizo el Ejército, en 1982, el 13 de febrero, y más de 200 hermanos murieron en esta violencia. Entonces ya no tenemos miedo para decir estas palabras”.

I. Antecedentes

La aldea Chisís está habitada por población de origen maya ixil. Se encuentra ubicada 20 kilómetros al norte de la cabecera municipal de Cotzal, departamento de Quiché. Durante los años anteriores a la violencia los habitantes de la aldea vivían tranquilos en sus casas, sembrando los cultivos en sus propias parcelas: “Cada quien cultivaba su parcela de terreno sin viajar a otro lugar y ganaba su sustento diario, por el cultivo de frijol, maíz y, especialmente, el maguey que era el que más nos daba ingreso. Por el mismo producto del cultivo y la ocupación de todos cada quien tenía su casa propia, trojas de maíz todas de maderas bien labradas, con techo de tejas y todo era una alegría”.

Entre 1975 y 1980 el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) llegó a la región. Inició su trabajo político con la población, creó las Fuerzas Irregulares Locales (FIL) y los Comités Clandestinos Locales (CCL) en muchas comunidades de los municipios de Nebaj, Chajul y Cotzal.

El 28 de julio de 1980 el EGP atacó por primera vez el destacamento militar de Cotzal, en el que resultaron muertos, según declarantes, muchos soldados. El Ejército reaccionó enviando una misión punitiva a la cabecera municipal, donde unos 70 pobladores civiles fueron masacrados.

El 19 de enero de 1982 el EGP volvió a atacar el destacamento militar de Cotzal. Un testigo directo manifiesta: “El objetivo era aniquilar el destacamento, pero no se alcanzó. El ataque duró dos horas y veinte minutos. Se recuperaron once Galiles, una ametralladora, granadas, causando cien bajas militares. Perdieron la vida veinte guerrilleros”.

En el caso de Chisís el jefe del destacamento militar de Cotzal convocó a una reunión a las autoridades de la comunidad, y a ella llegaron 50 hombres. Los soldados tenían una lista de los supuestos colaboradores de la guerrilla, y tras consultarla, escogieron a cuatro personas, a las que separaron del grupo. Después dijeron: “Ya eliminamos la cizaña de Chisís”, y obligaron a la población a que organizaran las PAC. Los cuatro detenidos, que nunca volvieron a aparecer, eran Diego López Vásquez, Andrés Sajic Mendoza, Andrés Pacheco López y Diego Aguilar.

El 11 de febrero de 1982 un helicóptero militar sobrevoló la aldea Chisís, que “ya está bien organizada con los soldados”. El helicóptero, al llegar cerca de Chisís, fue atacado desde un cerco por la guerrilla, que empleó fuego de artillería.

II. Los hechos

El día sábado 13 de febrero de 1982, alrededor de las cinco de la mañana, unos 200 soldados provenientes de los destacamentos de Cotzal, Nebaj y Chiul, y 100 patrulleros civiles que procedían de la finca San Francisco de Cotzal y de las aldeas de Santa Avelina y Cajixay rodearon Chisís, formando un cerco para impedir que la población de la aldea pudiese escapar.

Los dos contingentes irrumpieron en la comunidad por los tres caminos de acceso.303 En la carretera principal, los soldados encontraron a algunos vecinos de la aldea que iban al mercado de Cotzal y les ordenaron: “Regresen en sus casas, muchá, porque ya … vamos a platicar”. Seguidamente, comenzaron a concentrar a los pobladores en la escuela local. Cuando los efectivos del Ejército y los patrulleros alcanzaron las primeras casas, el oficial al mando ordenó que se formaran en grupos de cuatro, a razón de un grupo por casa.

Los pobladores de Chisís no salieron de sus viviendas y tampoco intentaron ponerse a salvo, porque pensaban que el Ejército no tenía problemas con ellos debido a que “…ya estaban armadas las patrullas … Entonces, cuando vienen los soldados, toda la gente ya estaba con … confianza”. Incluso, algunos pobladores los invitaron a pasar a sus casas.

Sin embargo, los soldados abrieron fuego contra la población y empezaron a quemar las viviendas: “…mataron e incendiaron las casas … Agarraron, sí, hay muchos que ataron y tirando en sus casas, entonces sí murieron la gente por el fuego, por el incendio de nuestra casa … A todos mataron, ancianos, mujeres, niños menores de edad … En sus casas los mataron, con cuchillos, con machetes, cortándole la cabeza … Violaron … las mujeres, algo menor de edad … de 15 o de 20 años, las violaron y después las mataron también”.  “saber cuánto [cantidad] de Ejército de aquí [participó] para masacrar a toda la gente e incendiar las casas y quemar nuestros ranchos, y quemar la troja y quemar nuestro maíz, y quemar frijol y quemar las chamarras, todo, todo eso. Salimos sin ropa … todos, hasta las mujeres embarazadas, hasta los niños menores de edad, todos los que están en su casa, todos los que murieron por culpa del Ejército”.

No obstante, algunos soldados se negaron a cumplir las órdenes de disparar contra la población y pusieron a salvo a los niños: “A los niños los dejaron vivos con las mamás muertas”; “tengo un sobrino que está ahora en Santa Avelina. La señora que lo tiene me dijo: la patrulla civil ofrecía patojos y como estaba sola me lo agarré”.

Los miembros del Ejército y de las PAC mataron a todas las personas que encontraron, incluidos los 20 jóvenes que estaban realizando su turno de patrulla en el momento del ataque. “…un grupo de patrulleros estaba enel borde de la aldea, andaban veinte muchachos jóvenes, como de 18 años, estaban colocando una bandera, cuando vieron que los soldados se acercaban. El jefe de la patrulla, que fue soldado, dijo: ‘Ninguno se va a correr, porque los soldados son compañeros’. Los soldados dijeron: ‘¿Qué tal, como están ustedes?’ Los jóvenes contestaron: ‘Estamos patrullando, … Entonces los soldados le ordenaron que se formaran … Los 20 jóvenes formaron una cola y los soldados volaron sus cabezas, los apuñalaron, los machetearon, les dispararon a tiros. Entonces hubo un agobio tremendo, todos se amontonaron los muertos. Eran 20 cadáveres”.

La ola de violencia que se abatió sobre Chisís no hizo excepción alguna y de poco sirvió la autoridad de los ancianos de la comunidad: “…escucharon las bullas, las gritaderas de las casas, que estaban golpeando a la gente. Decía un mi tío que nos fuéramos, pero mi abuelo dijo que no, si usted tiene miedo sálgase, dijo. Yo tengo mi autoridad y estoy cumpliendo mi deber … Mi abuelo … tenía un bastón, como señal de autoridad, que le dio el alcalde de San Juan Cotzal. A decir de él, que el Ejército no le va a hacer nada porque es autoridad. Mostró su bastón ante los soldados, pero su bastón le echaron al fuego y le amarraron dentro de la casa”.

Durante el ataque los pobladores trataron de huir. Sin embargo, los soldados y patrulleros civiles les dispararon. A pesar de las dificultades, varias personas lograron esconderse en la montaña, encontrando a otros vecinos de la aldea que ya vivían allí como desplazados.

Según testigos, hacia las doce del mediodía un sonido como de sirena anunció que la masacre había terminado.

Alrededor de 200 pobladores civiles y desarmados habrían muerto. De ellos, la CEH pudo identificar a 133.

Ante la CEH, un miembro del alto mando del Ejército dijo, en relación a lo sucedido en la aldea: "Chisís para mí fue un objetivo militar, porque Chisís tenía un simbolismo especial para las estructuras organizativas del EGP y era desde Chisís donde se habían planeado, dirigido las principales operaciones que el EGP había realizado en la región de Chajul, Cotzal, Nebaj, Santa Avelina, San Francisco Cotzal, Cajixai, Namá, Chichel y todas las aldeas periféricas”.


III. Después de los hechos

Consumada la masacre, los sobrevivientes de Chisís vieron, desde su refugio en la montaña, cómo los soldados y patrulleros se dirigían de nuevo hacia la aldea. Ésta ya había sido abandonada. Los soldados quemaron todas las casas. Luego continuaron hacia Villa Hortensia Antigua, donde pasaron la noche. En la madrugada del domingo 14 de febrero, incendiaron las casas de Villa Hortensia. A continuación marcharon a la finca San Francisco.

Tres días después de la masacre de Chisís, los familiares regresaron a la aldea. No lograron recuperar todos los cadáveres ya que en su gran mayoría habían sido quemados o comidos por los perros. “Yo fui a enterrar mis cuatro primos … Yo fui a ver … hasta un poco de hígado estaba todavía … Fui a buscar un cajoncito … lo eché allí … busqué clavo … pero vigilando estoy yo mientras estoy entrando … En esos días también hay muchos que no fueron enterrados, se quedaron así nada más. Entonces vinieron bastantes chuchos a comer y pasaron los animales en el cielo, los zopilotes vino a comer también … Entonces yo ya no puedo a enterrar todo, porque hay bastante muertos, entonces me salí otra vez en la montaña … Ya no tengo nada, sólo buscando piedras y llorando estoy … y gracias que salvé mi vida”. Como en Chisís no existe un cementerio comunal, los entierros se hicieron en inmediaciones de las casas. Los casi 100 sobrevivientes de la comunidad de Chisís vivieron en la montaña, como desplazados, por un período de siete años. En 1989 regresaron en el marco de la política de reasentamiento planificada por el Ejército. En el día de hoy viven en Chisís unas 50 familias. Todos los que las componen conservan un recuerdo indeleble de la masacre.

Víctimas de ejecución arbitraria:
Ana Chamay
Ana Cruz Pacheco
Ana Cruz Pacheco
Ana Cruz Pacheco
Ana Códova,Gómez
Ana De la Cruz
Ana García Cruz
Ana Toma De la Cruz
Andrea Mendoro
Andrés Chamay
Andrés Chamay López
Andrés Pacheco López
Andrés Sajic
Antonio De la Cruz Velasco
Antonio Lázaro Pérez
Antonio López
Antonio Pérez Cruz
Antonio Toma Toma
Antonio Velasco Pérez
Antonio Zambrano
Antonio Zambrano
Antonio Zambrano
Baltazar Cruz
Baltazar Cruz
Catarina Córdoba Marroquín
Catarina López Aguilar
Catarina Torres
Diego Aguilar Cruz
Diego Toma de la Cruz
Diego Toma de la Cruz
Diego Zambrano
Diego Zambrano
Domingo Cruz Pacheco
Domingo Córdoba Gómez
Domingo Lázaro
Domingo Sajic Mendoza
Francisco Córdoba Toma
Francisco de la Cruz
Pedro Velasco López
Pedro Xub
Rosa Aguilar
Sebastián Córdoba Gómez
Teresa Cruz Aguilar
Teresa Rodríguez
Teresa Rodríguez
Tomás Chamay.

Ejecución arbitraria, otras violaciones:
Juana Zambrano
Juana López.

Víctimas colectivas/desconocidas: 68

Fuente: Comisión para el Esclarecimiento Histórico. Guatemala, memoria del silencio.

1 comentario:

  1. Desde hace algunas semanas vengo leyendo este blog, que publica Ximena Morales en su Facebook. Yo solamente quiero darle las gracias porque con ésta importante labor usted está educando a las generaciones que como la mía sufren de amnesia colectiva. Que carecen de raíz y de historia.

    Ilka Oliva (Chicago)

    ResponderEliminar