jueves, 15 de noviembre de 2012

El 15 de noviembre en nuestra memoria


15 de noviembre, 1980:
1.            El 15 de noviembre de 1980, en el caserío de Xatinap, municipio de Santa Cruz del Quiché, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala incursionaron en la comunidad y ejecutaron a Teresa Carrillo, quien era dirigente de Acción Católica; Cruz Xiquin, promotora de salud de la comunidad; Ventura Hernández, catequista; Juan Morales, catequista; y a Eusebio Us. Posteriormente, el 20 de noviembre del mismo año, un grupo de hombres armados con el rostro cubierto ejecutó en una reunión a Justo Pérez, quien era presidente del Comité de Agua Potable de la comunidad.
2.            El 15 de noviembre de 1980, en el caserío Chusanyab, aldea Chinantón, municipio de San Andrés Sajcabajá, departamento de Quiché, presuntos comisionados militares ejecutaron con arma de fuego y machete al señor Cruz López.

15 de noviembre, 1981:
1.            El 15 de noviembre de 1981, en la cabecera municipal de Nentón, departamento de Huehuetenango, miembros de la guerrilla ejecutaron delante de sus familiares a José Domingo de León Palacios. Los guerrilleros también buscaban a otras personas que lograron huir.
2.            El 15 de noviembre de 1981, en la cabecera municipal de Nebaj, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Mariano Sánchez Santiago y lo trasladaron al destacamento de Nebaj. Nunca apareció.
3.            El 15 de noviembre de 1981, en el caserío El Progreso, aldea Pujujil II, municipio de Sololá, departamento de Sololá, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a catorce personas y desde entonces nadie volvió a saber más de su paradero. Un mes después en el mismo caserío, los soldados torturaron y ejecutaron a dos personas, de quienes se desconoce su identidad, y saquearon la comunidad. Víctimas identificadas: Jose Pablo Ixcaya, Domingo Panjoj Tuy, Miguel Guarcas, Vicente Guarcas, Gregorio Julajuj, Petrona Noj Ixcaya, Agustin Panjoj Tuy (Niño), Dolores Panjoj Tuy (Niño), Pablo Panjoj Tuy, Domingo Pich Noj, Jose Maria Pich Morales, Manuel Pich Noj (Niño), Paula Pich Cosigua, Mariano Yaxon Chojpen. Víctimas sin identificar: 2.
4.            El 15 de noviembre de 1981, en la aldea las Chapinas, municipio de San Lorenzo, departamento de Suchitepéquez, presuntos miembros del Ejército de Guatemala asignados al destacamento de Belén, en el mismo departamento, incendiaron la casa de Domingo Lux Saquic, militante del EGP. Domingo había sido reclutado a la fuerza por miembros del Ejército de Guatemala. El 6 de febrero de 1983, en la finca Bella Is, de la aldea El Progreso, municipio de Mazatenango, departamento de Suchitepéquez efectivos del Ejército de Guatemala capturaron a Domingo Lux. No se supo más sobre la víctima.

15 de noviembre, 1982:
1.            El 15 de noviembre de 1982, a las cuatro de la tarde, la madre de Carlos Ranfería Morales López fue a dejarle a la intersección Siete Sur en Managua, lugar donde le recogieron miembros del EGP. Fue trasladado por éstos, y por las apariencias tomaron dirección hacia Guatemala, en compañía de la esposa de Eugenio Contreras, de nombre Ligia y apellidos desconocidos: ella había viajado a Nicaragua con la finalidad de indagar sobre la suerte de su esposo. Los acompañaba, además, una tercera persona la que no se ha identificado, un joven que se había incorporado al Frente Guerrillero César Augusto Sandino y que, según lo señala un dirigente del EGP, “se presumía era un infiltrado”. Por esta razón, según el mismo dirigente, el joven había sido excluido de la organización, pese a lo cual había aparecido en Nicaragua al cabo del tiempo. http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/11/ejecucion-arbitraria-de-seis-miembros.html
2.            El 15 de noviembre de 1982, en la comunidad de Camacutz, aldea Potrero Viejo, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, Tereso Gutiérrez De la Cruz desapareció sin que se volviera a saber más de él. En su lugar de trabajo sólo se encontró su azadón roto y ensangrentado. La victima era jefe de la PAC y sacerdote maya. Se sospecha que los responsables fueron miembros del Ejército de Guatemala debido a que ese día hicieron una redada en la comunidad y capturaron a varias personas, de quienes no se ha vuelto a saber su paradero.
3.            El 15 de noviembre de 1982, en el caseerío Tunajá, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros de las PAC de Joyabaj capturaron al patrullero civil Santos Ruíz Ruíz. A partir de esa fecha se desconoce su paradero. Asimismo, los responsables robaron los bienes de la víctima.
4.            El 15 de noviembre de 1982, en el camino que conduce del caserío Chiul a Pachoj, aldea Santa Rosa Chujuyub, municipio de Santa Cruz del Quiché, departamento de Quiché, presuntos miembros de las PAC de Pachoj capturaron a Bartolo Mejía Santana. Desde entonces, no se ha vuelto a saber de la víctima.

15 de noviembre, 1983:
1.            El 15 de noviembre de 1983, en la ciudad de Guatemala, miembros de la Policía Judicial capturaron a una mujer, quien era esposa de un comandante de la guerrilla anteriormente ejecutado. Posteriormente, los judiciales trasladaron a la víctima a la Escuela Politécnica donde la golpearon y la torturaron cruelmente. Cinco días después, la víctima fue liberada.
2.            El 15 de noviembre de 1983, Lucía Guzaro Raymundo, Elena Raymundo De Paz, Magdalena Cobo Raymundo y Jacinto Cedillo bajaron de su refugio en la montaña cercana al caserío Las Pilas, aldea Santa Marta, municipio de Nebaj, departamento de Quiché, para buscar comida. En su descenso, miembros de las PAC de Buena Vista les dispararon. Las tres mujeres fueron ejecutadas a golpes. El hombre que las acompañaba resultó herido, pero logró escapar.
3.            El 15 de noviembre de 1983, en San Andrés Sajcabajá, departamento de Quiché, miembros de las PAC capturaron a Marcos Ixcuná y Juan Tequeram. Desde entonces se desconoce el paradero de las víctimas.
4.            El 15 de noviembre de 1983, presuntos miembros de la guerrilla llegaron a la aldea Sacsiguán, municipio de Nebaj, departamento de Quiché y capturaron en su casa a Pedro Santiago Brito. No se volvió a saber de él.

15 de noviembre, 1991:
El 15 de noviembre de 1991, en la aldea Granadillo, municipio de Ixtahuacán, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército torturaron a Sebastián Sales Morales, quien murió 6 meses más tarde como consecuencia de dichas torturas.

15 de noviembre, 1992:
El 15 de noviembre de 1992, en el caserío Chorrachaj, municipio de Joyabaj, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala acompañadops de comisionados militares capturaron y ejecutaron a Santos Castro. Un hijo de la víctima murió poco tiempo después a la muerte de su papá.         

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

Ejecución arbitraria de seis miembros del Ejército Guerrillero de los Pobres por su propia organización



Caso ilustrativo No. 20
Ejecución arbitraria de seis miembros del Ejército Guerrillero de los Pobres por su propia organización


“Soy … de la Dirección Nacional y vengo a notificarte lo siguiente: sobre el caso de ‘Beatriz’ a ella se le juzgó y se le encontró culpable de entregar recursos de la organización y se le fusiló por órdenes de la Comisión Ejecutiva del EGP”.

I. ANTECEDENTES
En 1981 el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) vivió su momento de mayor expansión a lo largo del enfrentamiento armado interno, hasta el punto de que sus dirigentes comenzaron a concebir la idea de crear, en el futuro, una “zona liberada”.
Sin embargo, al repliegue aparente del Ejército en las zonas donde el EGP tenía más presencia, sucedió un trabajo de Inteligencia que a fines de ese año condujo al descabezamiento militar del frente urbano del EGP y, más tarde, a una ofensiva que obligó a la insurgencia a retroceder desde Chimaltenango hacia el departamento de Quiché.
El intento de reorganización del EGP en la ciudad capital se concretó en acciones violentas, que incluyeron colocación de explosivos, secuestros con extorsión y asaltos a locales de comercio.
Como reconoció un ex dirigente guerrillero que prestó testimonio ante la CEH, “En realidad se estaba en medio de una derrota”. En este clima, que generó una crisis interna, miembros de la Dirección Nacional salieron hacia Nicaragua en 1982, donde dedicaron varios meses a debatir la situación.
Ese año, mientras continuaba el repliegue del EGP hacia el norte de Quiché, gran cantidad de sus militantes fueron capturados por las Fuerzas de Seguridad, especialmente en la ciudad capital. Por estas razones, la dirección del grupo envió a un número importante de sus militantes desde la ciudad capital a México y, sobre todo, a Nicaragua.
Entre los militantes que cayeron prisioneros en 1982 se cuenta Guisela Irasema López, quien ya había sido detenida en 1979, siendo miembro del Frente Estudiantil Robin García, (FERG), una organización de estudiantes de secundaria y universitarios de izquierda. En seguida que fue liberada, Guisela Irasema se incorporó a las actividades clandestinas del EGP en la estructura militar urbana, en concreto en el seno del Frente Otto René Castillo, donde era conocida con el seudónimo de “Beatriz”. En febrero de 1982 fue capturada de nuevo, esta vez junto con otra militante, conocida como “Paula”, por hombres armados, vestidos de civil, en la calzada Aguilar Batres, zona 12, ciudad de Guatemala. Estuvo detenida por espacio de tres meses en las instalaciones de la Antigua Escuela Politécnica y en ese lugar coincidió con muchas personas que se encontraban desaparecidas, algunas de las cuales se eran dadas por muertas.
En esa cárcel clandestina la prisionera se encontró con Aída Marilú Castillo Estrada, otra militante del EGP, conocida como “Carolina”, y que había sido capturada el 28 de marzo de 1982 en la frontera de Guatemala con México.
El proceder de los captores con las detenidas combinaba malos tratos y actitudes destinadas a ganar su confianza. En este contexto, a Guisela Irasema y Marilú Castillo las trasladaban con frecuencia a una casa ubicada en la colonia Vista Hermosa de la ciudad de Guatemala, donde los captores llegaron a mantener relaciones sexuales con ellas. El 23 de mayo de 1982, hallándose ambas en aquella casa, aprovecharon un descuido de los hombres, y escaparon.
Mientras esto ocurría, las madres de Guisela Irasema López y de Marilú Castillo Estrada no se resignaban a aceptar la desaparición de sus hijas y comenzaron a hacer indagaciones. En particular, la madre de Marilú, quien durante 16 años estuvo convencida, de que su hija se encontraba en poder de las Fuerzas de Seguridad del Estado.
Entre abril y mayo de 1982 la señora de Castillo se entrevistó con el jefe de la Policía Nacional, con el ministro de Gobernación, con la esposa de éste y con la esposa del general Ríos Montt.
A pesar de las amenazas de muerte recibidas, a mediados de 1982 envió sendos memoriales al presidente de la República y al nuevo ministro de Gobernación, y se entrevistó también con el viceministro de la Defensa Nacional. No realizó nuevas gestiones, ya que “estaba con mucho miedo por la seguridad de mi familia y por la mía”.
Años más tarde, la señora de Castillo se entrevistó en el Congreso con miembros de la Democracia Cristiana, escribió una carta al presidente de la República, Vinicio Cerezo y se entrevistó con él. Durante 16 años María Luz Estrada de Castillo siguió con sus esfuerzos, en la ilusión de poder averiguar el paradero de su hija, “secuestrada el 28 de marzo de 1982 por elementos de seguridad del Ejército de Guatemala”.
Otro de los prisioneros era Eugenio Contreras, ex presidente de la Asociación de Estudiantes de Psicología de la Universidad de San Carlos y miembro del EGP, quien militaba con el seudónimo de “Mariano”. Contreras fue detenido por las Fuerzas de Seguridad en mayo de 1982, en ciudad de Guatemala. Permaneció en calidad de detenido en la Antigua Escuela Politécnica hasta noviembre de ese año cuando, según él mismo relata, logró fugarse.


II. LOS HECHOS
La ejecución de Guisela Irasema y Marilú Castillo

Lo que aún no sabían las madres de las dos mujeres detenidas, es que en mayo de 1982, luego de escapar de la casa ubicada en Vista Hermosa, Guisela Irasema y Marilú Castillo habían recobrado los vínculos con el EGP. Sobre todo lo que vio y escuchó durante su cautiverio en la Escuela Politécnica Guisela escribió un relato de 90 páginas que fue entregado a la Dirección Nacional de este grupo insurgente, a la que incorporó la nómina de personas detenidas, distinguiendo entre quienes colaboraban con las Fuerzas de Seguridad y quienes se resistían a hacerlo.
A finales del mes de junio ambas fueron trasladadas a Nicaragua e instaladas en una casa de la localidad de Casares, departamento de Carazo, a orillas del océano Pacífico. El propósito real de este traslado era investigar si la versión que presentaban sobre los hechos era verdadera o si, en cambio, habían sido “ganadas” por el Ejército y liberadas con la finalidad de que se infiltraran en el EGP. En esa casa, Guisela Irasema fue vista por varios compañeros suyos que también habían sido trasladados desde Guatemala.
Por orden de los miembros de la Dirección Nacional del EGP que se encontraban en Nicaragua, ambas mujeres fueron interrogadas varias veces sobre su relato.
Concluidos estos interrogatorios, la conclusión mayoritaria de los dirigentes fue que su versión no era verosímil, “que era falsa, que obviamente habían negociado su salida y por lo tanto era únicamente con el objetivo de infiltrarse … y lo que correspondía era el fusilamiento, así se le llamaba a eso”.
De este modo, miembros de la Dirección Nacional del EGP que se encontraban en Nicaragua decidieron la ejecución de estas dos militantes.
Para proceder a la ejecución, ambas víctimas fueron sacadas de su casa en Casares por otra militante del EGP, quien les indicó que preparasen sus maletas, pues serían trasladadas a Cuba. En una gasolinera ubicada en la nueva carretera a León, las dos mujeres fueron introducidas en un vehículo conducido por un militante de sexo masculino.
Ambas fueron ejecutadas, con absoluto secreto, en el interior de instalaciones que habría proporcionado el Gobierno de Nicaragua.
A diferencia de la madre de Marilú Castillo, quien, ignorante de la verdad, continuó buscando a su hija, la de Guisela Irasema conoció los hechos en julio de 1984, cuando fue citada a una reunión en Orizaba, México, y notificada de la ejecución de su hija por un miembro de la Dirección Nacional del EGP, quien le indicó: “Soy … de la Dirección Nacional y vengo a notificarte lo siguiente: sobre el caso de ‘Beatriz’, a ella se le juzgó y se le encontró culpable de entregar recursos de la organización y se le fusiló por órdenes de la Comisión Ejecutiva del EGP”.

La ejecución de Eugenio Contreras
Una vez en libertad, Eugenio Contreras grabó varias cintas con el testimonio de su cautiverio, que fue remitido a los miembros de la Dirección Nacional del EGP que se encontraban en Nicaragua.
Sin embargo, igual que en el caso de Guisela Irasema y Marilú Castillo, los dirigentes no creyeron la versión de la fuga y sostuvieron que Contreras había negociado su libertad y traicionado a la organización, por lo cual se decidió su ejecución. Esta se llevó a efecto en el camino a Aguacatán, departamento de Huehuetenango.
La ejecución de Carlos Ranfierí Morales López,Ligia de Contreras y otra persona no identificada
Carlos Ranferí Morales López, primo hermano de Guisela Irasema y perito contador, también había sido miembro del Frente Revolucionario Robín García y después lo fue del EGP, en el Frente Guerrillero Augusto César Sandino, donde militaba con el seudónimo de “Otto René”.
El 26 de agosto de 1982, Carlos Ranferí salió de Guatemala hacia Nicaragua por órdenes de los dirigentes del EGP, con la finalidad de recibir instrucción política. Al día siguiente, se comunicó con su madre, Marta López, y le confió haber tenido problemas con la organización, que en teoría se habrían resuelto luego de una reunión con miembros de la Dirección Nacional.
El 15 de noviembre de 1982, a las cuatro de la tarde, su madre fue a dejarle a la intersección Siete Sur en Managua, lugar donde le recogieron miembros del EGP. Fue trasladado por éstos, y por las apariencias tomaron dirección hacia Guatemala, en compañía de la esposa de Eugenio Contreras, de nombre Ligia y apellidos desconocidos: ella había viajado a Nicaragua con la finalidad de indagar sobre la suerte de su esposo. Los acompañaba, además, una tercera persona la que no se ha identificado, un joven que se había incorporado al Frente Guerrillero César Augusto Sandino y que, según lo señala un dirigente del EGP, “se presumía era un infiltrado”. Por esta razón, según el mismo dirigente, el joven había sido excluido de la organización, pese a lo cual había aparecido en Nicaragua al cabo del tiempo.
Ninguno de los tres sabía que, días antes, habían sido condenados a morir por miembros de la Dirección Nacional del EGP que se encontraban en Nicaragua. La decisión de ejecutar a Ligia y a Carlos Ranferí se originó por la insistencia de ambos, ante los dirigentes del EGP, para conocer el paradero del esposo de aquélla, Eugenio Contreras, y la prima de aquél, Guisela Irasema. Ante la imposibilidad de los dirigentes de darles una respuesta persuasiva y para evitar otras pesquisas, los seis miembros de la Dirección Nacional del EGP que se encontraban en Nicaragua, decidieron ejecutarlos también a ellos. La decisión de ejecutar al joven desconocido obedeció a que se consideraba un infiltrado.
Un miembro de la Dirección Nacional del EGP en 1982, declara ante la CEH que, en el trayecto desde Managua a la frontera con Honduras, “pararon el carro y lo que hicieron, ya con el apoyo de otras gentes y de los sandinistas, fue taparles la nariz y la boca con un trapo o una toalla impregnada de cloroformo. Así los habían reducido y dormido y en ese estado habían sido ejecutados, los tres juntos en un mismo lugar y enterrados en una fosa en el campo”. No ha sido posible establecer el lugar de la inhumación.

III. DESPUÉS DE LOS HECHOS
Quince años después, en 1997, la mamá de Marilú Castillo conoció por el propio EGP la verdad sobre la ejecución de su hija, merced a las gestiones de una organización no gubernamental de derechos humanos, en respuesta a una petición suya.
Los esfuerzos de las otras madres tampoco fueron en vano. Los dirigentes de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) que formaban parte de la última Dirección Nacional del EGP reconocieron públicamente en 1998, mediante la inserción de un campo pagado en la prensa la responsabilidad de esa organización en dos de las ejecuciones. Lo propio ocurrió respecto a todas las ejecuciones, ante la CEH.
Los dirigentes del EGP explican las ejecuciones señalando: “la situación en la ciudad era muy difícil, se habían dado golpes muy duros a la organización y una gran cantidad de personas había sido detenida por las Fuerzas de Seguridad”.
A lo anterior, agregan: “El aparato no destruye, ni tortura, ni retiene a todos los que captura, a algunos los deja ir. Los suelta revueltos, deja ir a traidores, infiltrados o personas que ya no le son útiles. Este método sirve para ocultar a sus agentes y crear confusión, porque cómo se puede saber quién fue el traidor, quién el infiltrado y quién permaneció fiel. De esa forma siempre permanece la zozobra y además es posible cometer errores e injusticias”.
Según un miembro de la Dirección Nacional del EGP en aquella época, los fusilamientos fueron “los hechos más terribles, la expresión más dura, de una situación de derrota no asimilada, no asumida, de una situación desesperada de tratar de preservar lo poco que quedaba, donde pesaba mucho también, la idea de que estábamos infiltrados, de que nos estaban golpeando tanto debido a la infiltración”.
Las madres de las víctimas continúan la búsqueda de los cadáveres de sus hijos.

IV. CONCLUSIONES
Atendidos todos los antecedentes del caso, la CEH llegó a la plena convicción de que Guisela Irasema López, Aída Marilú Castillo Estrada, Eugenio Contreras, Ligia de Contreras, Carlos Ranferí Morales López y un joven no identificado fueron privados de su vida por miembros del Ejército Guerrillero de los Pobres, en cumplimiento de una decisión de sus dirigentes nacionales, constituyendo dicho acto una ejecución arbitraria de responsabilidad de dichos dirigentes.
Ninguna circunstancia de carácter militar o político otorga justificación jurídica o ética a este crimen.
La CEH estima que, en este caso, el reconocimiento de la verdad por parte de los dirigentes de la URNG constituye un gesto positivo, desde la perspectiva de la reconciliación nacional.
Finalmente, la CEH considera que este crimen es ilustrativo de la carencia, en la administración de la disciplina y justicia internas de la organización guerrillera, de normas mínimas objetivas que resguardaran derechos inalienables de la persona humana, lo cual permitió que la simple desconfianza condujera a la eliminación física de militantes indefensos.


LISTADO DE LAS VÍCTIMAS
Ejecución arbitraria
Aida Marylu Castillo Estrada
Carlos Ranferi Morales López
Eugenio Contreras
Guisela Irasema López
Ligia de Contreras

Víctimas colectivas/desconocidas: 1
*        
Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

El 14 de noviembre en nuestra memoria


14 de noviembre, 1978:
1.            El 14 de noviembre de 1978, en la comunidad agraria de Xalapán, municipio de Jalapa, departamento de Jalapa, un grupo de hombres armados atentó contra la vida de Manuel de Jesús Marroquín Castañeda, quien era catedrático de la USAC, catedrático de la Escuela de Orientación Sindical de la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la USAC y periodista. El 17 de julio de 1980, en la zona 1 de la ciudad de Guatemala, hombres armados ejecutaron frente a su bufete profesional a Manuel de Jesús Marroquín Castañeda. El grupo paramilitar Ejército Secreto Anticomunista se adjudicó, en un comunicado, la ejecución.
2.            El 14 de noviembre de 1978, en la finca Pensamiento, municipio de Colomba, departamento de Quetzaltenango, un grupo de hombres armados capturaron a Arturo Enrique Rimola Alburez, quien era trabajador del INTA y coordinador de la Alianza Cívica Luquista. Desde ese hecho nadie volvió a saber más de la víctima.

14 de noviembre, 1980:
El 14 de noviembre de 1980, en el caserío de Macalajau, municipio de Uspantán, departamento de Quiché, comisionados militares y efectivos del Ejército de Guatemala asignados al destacamento de Uspantán, masacraron a doce personas. Entre las víctimas se encontraba Reyes Us Hernández, Pedro Us, Máximo y Juan Us Chic, quienes eran miembros de AC. Ese día, capturaron y torturaron a Eulogio Vicente Chic Us. La vícitma quien era miembro del CUC, desapareció a partir de esa fecha.

14 de noviembre, 1981:
El 14 de noviembre de 1981, en el caserío Laguna Seca Primer Centro, municipio de Chiché, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala y de las PAC golpearon y capturaron a Domingo Jorge González, quien era alcalde auxiliar de la localidad. Meses más tarde, un patrullero civil comunicó que Domingo Jorge había sido ejecutado a machetazos por los soldados, quienes posteriormente tiraron su cadáver al río Motagua.

14 de noviembre, 1982:
El 14 de noviembre de 1982, en el caserío Xesiguán, aldea San Rafael, municipio de Rabinal, departamento de Baja Verapaz, miembros del Ejército de Guatemala y elementos de las PAC ejecutaron a Pedrina Cortez López, Pedro Gallego Bolaj, Apolinario Gallego Bolaj y a otras treinta y siete personas más. Posteriormente, los soldados y patrulleros civiles saquearon las viviendas y robaron los animales.

14 de noviembre, 1984:
El 14 de noviembre de 1984, en la aldea El Pojón, municipio de San Mateo Ixtatán, departamento de Huehuetenango, miembros de las PAC capturaron a Mateo Francisco, quien era patrullero civil, y lo trasladaron al destacamento de la finca Ixquisís. Desde ese hecho, nadie volvió a saber más del paradero de la víctima.

14 de noviembre, 1985:
1.            En abril de 1985, en el caserío Mocolixot, aldea Sabalpop, municipio de Patzún, departamento de Chimaltenango, miembros del Ejército de Guatemala capturaron, desnudaron y golpearon a Andrés Tzay y a Macario Chirix Escalón. El 14 de noviembre de 1985, en el mismo lugar, efectivos militares capturaron a Romaldo Baján, Secundino Matzul, Celestino Tzai, Joaquín Tzay y a José Yos Sincal. Las siete víctimas pertenecían a Acción Católica. Luego de su captura nadie volvió a saber más del paradero de ninguna de ellas.
2.            El 14 de noviembre de 1985, en el caserío Mocolixot, aldea de Sabalpop, municipio de Patzún, departamento de Chimaltenango, presuntos miembros del Ejército de Guatemala, vestidos de civil, capturaron a José Yos Sincal y a otros cinco vecinos, quienes estaban reunidos celebrando un servicio religioso. A raíz de ese hecho, nadie volvió a saber más del paradero de las víctimas.
3.            El 14 de noviembre de 1985, en el caserío Xuixcal, aldea La Cumbre, municipio de San Idelfonso Ixtahuacán, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército torturaron a Juan Ordóñez Laynes, a quien acusaban de apoyar a la guerrilla. Los soldados golpearon a la víctima hasta que la dieron por muerta.         

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

martes, 13 de noviembre de 2012

El 13 de noviembre en nuestra memoria


13 de noviembre, 1960:
El 13 de noviembre de 1960 se produjo un levantamiento militar, que fue el movimiento de mayor envergadura de la cadena de actos protagonizados por oficiales del Ejército desde 1954. En sus preparativos se involucraron por lo menos un 30% de los cuadros del Ejército, principalmente oficiales subalternos. http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/11/el-levantamiento-militar-del-13-de.html

13 de noviembre, 1981:
1.            El 13 de noviembre de 1981, en la aldea Rancho Viejo, municipio de San Antonio Huista, departamento de Huehuetenango, miembros del EGP ejecutaron con armas de fuego a Rubén Vásquez Mazariegos y a Emilio Vásquez Mazariegos. Ocho días después, hombres armados ejecutaron con arma de fuego a Aníbal Mérida Herrera. Este último iba en su vehículo cuando fue detenido. Se sospecha que este último hecho también fue efectuado por miembros del EGP.
2.            El 13 de noviembre de 1981, en el caserío Xepatuj, municipio de Nahualá, departamento de Sololá, miembros del Ejército de Guatemala capturaron y golpearon a Manuel Nicasio Gómez Cocom, quien tenía dieciocho años. Desde ese hecho, nadie volvió a saber más del paradero de la víctima.

13 de noviembre, 1982:
El 13 de noviembre de 1982, en el cantón de Lacamá I Centro, municipio de Chichicastenango, departamento de Quiché, miembros de las PAC de la comunidad capturaron y detuvieron durante dos noches al jefe de patrulla civil Sebastián Algua Cunes. Tres días después la víctima fue ejecutado.

13 de noviembre, 1983:
El 13 de noviembre de 1983, en el caserío de Tunajá, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala, asignados al destacamento de Zacualpa, capturaron a Domingo Gómez. Los soldados amarraron de manos y pies a la víctima, a quien dejaron bajo la vigilancia de los patrulleros civiles de Tunajá. El 15 de noviembre, los soldados trasladaron a Domingo Gómez en un camión con leña. No se volvió a saber de él.

13 de noviembre, 1985:
El 13 de noviembre de 1985, en la ciudad de Guatemala, presuntos miembros de la G-2 que se transportaban en un vehículo tipo panel de color blanco, capturaron a Fernando José García Samayoa, quien era estudiante de Derecho de la USAC. Según información dada a la familia por la esposa de un cónsul que había hablado con un general del Ejército, la víctima estuvo tres días detenido por el DIT (Dirección de Investigaciones Técnicas). Posteriormente, fue trasladado al 2° Cuerpo de la Policía Nacional quienes, según la información obtenida, estaban indagando la presunta relación de Fernando José García Samayoa con María Eugenia Barrios Marroquín. El cuerpo de esta última apareció días después. De Fernando José no se volvió a saber nada hasta la fecha.         

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

El levantamiento militar del 13 de noviembre de 1960


El levantamiento militar del 13 de noviembre de 1960

364. Para comprender la aparición de la guerrilla guatemalteca es necesario hacer referencia al levantamiento militar del 13 de noviembre de 1960. Este fue el movimiento de mayor envergadura de la cadena de actos protagonizados por oficiales del Ejército desde 1954. En sus preparativos se involucraron por lo menos un 30% de los cuadros del Ejército, principalmente oficiales subalternos.  Fue también la rebelión en la que se expresaron intereses divergentes en el seno del Ejército, que luego fueron unificados por el golpe de Estado del 30 de marzo de 1963.   

365. Aun cuando contó con el apoyo de algunos civiles, el levantamiento tenía motivaciones básicamente militares. Perseguía la destitución del Ministro de la Defensa (considerado responsable de actos de corrupción), la depuración de la oficialidad, la profesionalización del Ejército y el retorno a los valores morales impartidos en la Escuela Politécnica. Sin embargo, lo más importante fue cuestionar la decisión presidencial de permitir que expedicionarios cubanos que iban a participar en la invasión de Playa Girón se entrenaran secretamente en Guatemala y, por consiguiente, que funcionaran fuerzas irregulares en el territorio nacional.

366. Una filtración obligó a adelantar los planes de levantamiento, provocando la desorganización de los participantes y luego el fracaso de la intentona. Los alzados del antiguo cuartel Matamoros, única base importante que secundó el movimiento, se dirigieron al Oriente del país para retornar a la capital con el apoyo de las bases militares de Zacapa y Puerto Barrios. A solicitud del presidente Ydígoras, aviones norteamericanos que se encontraban en la finca Helvetia (Retalhuleu), campo de entrenamiento de los cubanos anticomunistas, apoyaron el bombardeo de objetivos militares, y la rebelión fue controlada. Algunos oficiales fueron detenidos, procesados y, posteriormente, amnistiados. Otros más (aproximadamente 70) optaron por el exilio en México, El Salvador y Honduras.  

367. Como reacción al levantamiento militar, el Gobierno arrestó ese mismo día —13 de Noviembre— a miembros del PGT, del Partido Revolucionario (PR) y del Partido de Unidad Revolucionaria (PUR), a quienes se les acusaba de estar involucrados en la conspiración militar.  Ocho días después, el 21 de noviembre, se decretó un estado de sitio en los departamentos de Escuintla, Guatemala, El Progreso, Zacapa e Izabal, lugares donde el PGT contaba con un considerable número de simpatizantes.   

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

Desaparición forzada de miembros del Sindicato Azucarero del Ingenio Pantaleón


Caso ilustrativo No. 109
Desaparición forzada de miembros del Sindicato Azucarero del Ingenio Pantaleón

“Nadie quiso aceptar los cargos de los desaparecidos y los que quedaban en el sindicato renunciaron”.


I. ANTECEDENTES
Entre 1974 y 1980 creció el movimiento sindical en la Costa Sur de Guatemala. En la huelga cañera de 1980 se reflejó la capacidad organizativa de los sindicatos, que se aliaron para mejorar las condiciones laborales y sociales de los trabajadores. Eran años en que el Estado consideraba como “subversivos” a los sindicatos. En consecuencia, se procuró eliminarlos, de tal forma que sus líderes fueron perseguidos e incluso desaparecidos. El resultado final fue la disolución de los sindicatos en la zona. Uno de los sindicatos que jugó un rol importante en las reivindicaciones obreras fue el del ingenio Pantaleón. El presente caso es parte de su historia.
El ingenio azucarero Pantaleón fue el más grande de Guatemala. A mediados de los setenta laboraban en sus fincas tres tipos de trabajadores: los rancheros o trabajadores permanentes, que vivían en las fincas; los trabajadores voluntarios, que tenían carácter temporal en la región; y los cuadrilleros, que eran trabajadores del Altiplano indígena que bajaban a la Costa contratados por los intermediarios. Las condiciones laborales de unos y otros diferían. Los rancheros tenían un lugar permanente donde vivir, ganaban un jornal durante todo el año, tenían vacaciones pagadas, seguro social y aguinaldo. Los voluntarios y cuadrilleros no tenían ningún beneficio laboral, trabajaban sólo cuatro o cinco meses y luego se trasladaban de finca en finca buscando trabajo. A un voluntario se le podía despedir con facilidad o no volverlo a contratar. Por esta razón, a los finqueros les convenía disminuir el número de rancheros.
El Sindicato de Trabajadores Azucareros del Ingenio Pantaleón existía desde el tiempo de Arbenz. Con la llegada al poder de Castillo Armas, los líderes fueron perseguidos, algunos detenidos y torturados. El sindicato dejó de funcionar por un período de tiempo, pero luego se reorganizó. En 1980, de los 500 rancheros que trabajaban para el ingenio, 318 estaban afiliados al sindicato.
En la década de los setenta el sindicato formaba parte de la Central Nacional de Trabajadores (CNT) y fue uno de los grupos fundadores de la Federación de Trabajadores Unidos de la Industria Azucarera (FETULIA). La CNT y FETULIA, con sus sindicatos de base y otras organizaciones, como el Comité de Unidad Campesina (CUC), formaban parte del Comité Nacional de Unidad Sindical (CNUS). La FETULIA integraba a todos los sindicatos de los ingenios azucareros de Escuintla, Santa Lucía Cotzumalguapa, y Palo Gordo en Suchitepéquez. A finales de los setenta estas instancias unitarias coordinaban las medidas orientadas a reivindicar derechos laborales de los trabajadores de la Costa Sur. Los trabajadores demandaban alzas salariales, prestaciones sociales según marcaba la ley y mejores condiciones generales de trabajo.
Como contrapartida, los finqueros y empresarios se negaban a atender los reclamos de los trabajadores, pretendían desalojar a los rancheros de sus viviendas en las fincas y acusaban a la organización sindical de pertenecer a la guerrilla.
Los sacerdotes de la Congregación del Inmaculado Corazón de María y el obispo de Escuintla mencionaban con frecuencia en sus homilías las condiciones infrahumanas de vida y de trabajo a las que eran sometidos los trabajadores agrícolas, en particular los cuadrilleros indígenas. Por sus denuncias, muchos sacerdotes fueron víctimas de la represión estatal.
El Sindicato del Ingenio Pantaleón venía desarrollando medidas de presión sindical desde principios de los años setenta. En 1976 el intento de suscribir un pacto colectivo de trabajo, derivó en una huelga. Este conflicto, en cuya evolución el sindicato contó con la asesoría del licenciado Mario López Larrave, tuvo resultados negativos para los trabajadores, debido a las maniobras legales de la empresa y el respaldo que ésta encontró en el Ministerio de Trabajo. En 1977 los trabajadores del ingenio Pantaleón, junto con otros de la Costa Sur, apoyaron la marcha de los mineros de Ixtahuacán.
A finales de los setenta se editaba un periódico sindical que se llamaba Zafra y se distribuía en los cañaverales llamando a los trabajadores temporales a organizarse.
La gran huelga cañera de febrero y marzo de 1980 unió a más de 70 mil trabajadores de la Costa Sur y casi todos los ingenios fueron ocupados. El sindicato del ingenio Pantaleón fue uno de los puntos donde los trabajadores se concentraron. En el transcurso de los hechos, un trabajador voluntario murió en la puerta del ingenio, por un disparo de un agente de la Policía Militar Ambulante (PMA). Como resultado de la huelga se logró el aumento del jornal a 3.20 quetzales.
El sindicato convocó también una huelga para lograr la dimisión del administrador del ingenio Pantaleón, que era un reconocido antisindicalista. Para lograr dicho objetivo, los trabajadores paralizaron el ingenio e hicieron una caminata al edificio central ubicado en las instalaciones del ingenio.
Muchos finqueros pagaban por el servicio de la Policía Militar Ambulante, que resguardaba la seguridad de las empresas. Además, en varios ingenios, incluido Pantaleón, existía seguridad privada. Uno de los fines que planteaba la presencia de los agentes de seguridad era controlar los movimientos de los trabajadores, en particular los afiliados al sindicato. Los jefes de seguridad eran comúnmente miembros retirados del Ejército. En el caso del ingenio Pantaleón, el jefe de seguridad cuando ocurrieron los hechos, era el capitán del Ejército Leonel Nájera, quien tenía vínculos cercanos con la zona militar de Santa Lucía Cotzumalguapa. Un declarante ante la CEH afirma que miembros de esta zona militar “entraban a la finca a traer gasolina que la empresa le regalaba”. Dentro de la finca existían, además, comisionados militares que cumplían el rol de “orejas”. Algunos declarantes ante la CEH afirman que en Pantaleón existía una cárcel clandestina.
En los años setenta el sindicato consiguió varias mejoras para los rancheros: medicinas pagadas, atención médica, ración (una entrega mensual de 20 libras de azúcar, 20 libras de maíz, dos libras de frijol, sal y cal) y útiles escolares.
La estrategia patronal en relación con los sindicatos varió con el paso del tiempo. En un primer momento, tuvo como objetivo debilitar a los sindicatos, utilizando para ello una variedad de métodos: ofertas de trabajo a los hijos de los afiliados a cambio de que éstos se retiraran del sindicato, ofrecimiento de premios a los que renunciaran al mismo. Se menciona, por ejemplo, que se prometían casas bajo la condición de renunciar al sindicato.
En un segundo momento, la política patronal promovió la represión sistemática de los líderes sindicales y de sus organizaciones. Los patronos acusaban a los sindicalistas de tener vínculos con la guerrilla. Las negociaciones colectivas se hicieron largas y dificultosas, mientras que los líderes sindicales desaparecían. Los sindicatos dejaron de ser representativos y los pocos líderes que quedaban tenían miedo. Los rancheros eran cada vez menos. Un ex ranchero cuenta que “uno de los ejes principales del conflicto era que la patronal quería sacar afuera del ingenio a los rancheros. La empresa decía que quería ampliar la cosecha y necesitaba el lugar que ocupaban los rancheros”.
Por otra parte, en las patronales se elaboraron listas que contenían los nombres de las personas que los finqueros consideraban conflictivas y se daba aviso a otras fincas para evitar que se les diera trabajo.
El sindicato de Pantaleón fue uno de los últimos que sobrevivió a la ofensiva patronal.

II. LOS HECHOS
En 1983 el sindicato contaba con apenas 35 afiliados y sólo cinco personas ocupaban cargos en la Comisión Directiva. Nadie quería cubrir las vacantes y los que desempeñaban los cargos rotaban entre ellos, al objeto de poder mantener el sindicato. Las amenazas contra sus vidas eran constantes, derivadas de la acusación de tener vinculaciones con la guerrilla. Además, se sospechaba que en el sindicato había un miembro infiltrado, contratado por la empresa para que pasara información a los finqueros.
El 12 de noviembre de 1983, en ciudad de Guatemala, hombres armados vestidos de civil que se desplazaban en vehículos sin identificación y con vidrios polarizados, detuvieron a José Julio Cermeño Reyes, asesor del sindicato del ingenio Pantaleón y miembro de la comisión de organización de la CNT, cuando se dirigía al encuentro de la comisión directiva del sindicato. Hasta la fecha se desconoce su paradero.
El 27 de noviembre de 1983, hacia las seis de la mañana, José Luis López Bran y Miguel Angel Gómez, integrantes de la última comisión directiva del Sindicato de Trabajadores Azucareros del Ingenio Pantaleón, se aprestaban a tomar un autobús para ir a una reunión sindical, cuando fueron interceptados a las puertas del mismo ingenio por personas que ocupaban vehículos con vidrios polarizados. Los agresores, vestidos de civil y portando armas, encañonaron a los sindicalistas y los introdujeron en los automóviles. Luego, partieron con rumbo desconocido sin que hasta hoy se conozca la suerte corrida por las víctimas del secuestro.
La noticia de lo acontecido se difundió con rapidez por las instalaciones del ingenio, llegando a la “ranchería”, donde vivían las víctimas con sus familias. Los familiares trataron de obtener información sobre el paradero de sus seres queridos, pero resultó en vano. Días después, miembros del Ejército registraron la casa de un familiar de las víctimas.
Miembros del sindicato realizaron gestiones ante el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de la Defensa y la Policía Nacional de Santa Lucía Cotzumalguapa, pero nadie les dio explicación ni pista alguna.
Luego de las desapariciones se realizó una asamblea con los sindicalistas que permanecían activos llegándose al acuerdo de que el resto de la comisión directiva debía abandonar el ingenio, porque existía el riesgo de que corriera idéntico destino.

III. DESPUÉS DE LOS HECHOS
En 1983 todos los sindicatos azucareros de base fueron descabezados.
El 2 de febrero de 1984 otro asesor del sindicato del ingenio Pantaleón resulta víctima de secuestro. Lo capturan en la zona 1 de la capital, cuando iba a reunirse con miembros de la CNT. Lo torturan durante 17 días, en un lugar que la víctima identifica como “un cuartel militar, porque oía los cantos de los soldados por las mañanas, mientras corrían”. Es liberado, al parecer, por la intercesión de influyentes amigos de sus familiares. La víctima afirma que los verdugos tenían información sobre la estructura de la CNT y sobre todos sus miembros, dentro y fuera del país. Mientras era torturado con “toques eléctricos”, uno de los torturadores le preguntó: “¿Vos lo conocías a Julio Cermeño? Ese se murió, no aguantó”.
Todos los afiliados del sindicato se retiraron o fueron despedidos del ingenio en marzo de 1984. La justicia laboral no protegió a los trabajadores y favoreció a los empresarios:
“Después del secuestro hubo entre 15 y 20 despidos … [hubo] juicio
de reinstalación, los despedidos eran los que todavía participaban de las asambleas y las reuniones sindicales. En casi todos los cuatro juzgados del trabajo hay expedientes de demandas presentadas a la empresa en esos años. Nunca se reinstalaron los trabajadores, la empresa siempre argumentaba que no reinstalaba porque estaba en quiebra. El juzgado inmediatamente resolvía la quiebra a favor de la empresa y ya era caso cerrado, era una nueva empresa y ya no había nada que reclamar … para resolver una personalidad jurídica del sindicato se tardaban años, pero la empresa podía cambiar de razón social sin ningún problema”.
La patronal estableció el “solidarismo” como forma de organización de los trabajadores afines a la empresa, ofreciéndoles beneficios sociales y mejores condiciones laborales, a cambio de que no volvieran a formar sindicatos.

IV. CONCLUSIONES
Reunidos los antecedentes del caso, la CEH adquirió la presunción fundada de que los líderes y asesores sindicales del Ingenio Pantaleón fueron detenidos y luego desaparecidos por agentes de seguridad del Estado o por particulares que actuaron con su tolerancia o connivencia, violando así gravemente los derechos humanos de las víctimas.
Esta conclusión se refuerza por la consideración de los vínculos que el sector patronal mantenía con las fuerzas de seguridad, en especial la PMA y su colaboración con la política estatal de desarticulación del movimiento sindical que incluyó la eliminación de muchos de sus líderes.
Además, la CEH considera las acusaciones que identificaban a los sindicalistas con la guerrilla y el contexto general en que se desenvolvía la actividad sindical.
En este caso el Estado de Guatemala incumplió, además, el deber de garantizar a las víctimas y a los demás miembros del sindicato del Ingenio Pantaleón, el derecho de asociación.
Del mismo modo, el Estado de Guatemala, en este caso, infringió su deber de investigar y sancionar esta grave violación a los derechos humanos. Por último, la CEH considera que este caso ilustra la represión desatada contra el movimiento sindical en los ingenios azucareros de la Costa Sur.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

lunes, 12 de noviembre de 2012

El 12 de noviembre en nuestra memoria


12 de noviembre, 1977:
El 12 de noviembre de 1970, mediante Decreto 3-70, el Gobierno estableció un plazo de 30 días el estado de sitio en todo el territorio nacional. Al día siguiente, el Congreso de la República emitió el Decreto 89-70, por el cual se reformó la Ley de Orden Público, extendiendo el estado de sitio y ampliando las atribuciones del poder ejecutivo y de las fuerzas armadas en tales circunstancias.

12 de noviembre, 1980:
El 12 de noviembre de 1980, en el cantón Chuacanté, municipio de San Pedro La Laguna, departamento de Sololá, miembros del Ejército de Guatemala y comisionados militares capturaron a Vicente Cortez Yojcom y golpearon a su hija, de diez años de edad. A raíz de esos hechos nadie volvió a saber más del paradero de la víctima.

12 de noviembre, 1981:
1.            El 12 de noviembre de 1981, en el caserío Palestina, del municipio de La Libertad, departamento de Petén, presuntos miembros del Ejército de Guatemala, capturaron a Víctor Manuel Sagastume Donis. Desde entonces se desconoce su paradero. En ese mismo año fueron capturados Carlos Rosales y Juan Castellanos. Se desconoce a los responsables de este último hecho.
2.            El 12 de noviembre de 1981, en Xejuyub, aldea Choacorral, municipio de Santa María Chiquimula, departamento de Totonicapán, un grupo de hombres armados capturó y obligó a Diego Mus Cac a salir al patio de su casa y a ponerse boca abajo, estando así lo ejecutaron.

12 de noviembre, 1982:
1.            El 12 de noviembre de 1982, en el caserío La Pedrera, aldea Xejuyú, municipio de San Martín Jilotepeque, departamento de Chimaltenango, miembros de las PAC ejecutaron a José Gabriel Tay Balán, quien había sido militante del EGP.
2.            El 12 de noviembre de 1982, en el Lote 6 de la cabecera municipal de Livingston, departamento de Izabal, miembros del Ejército capturaron a Melecio Hernández Nájera y lo trasladaron a Buenos Aires y posteriormente a Los Angeles donde capturaron a nueve personas más. Los introdujeron a la zona militar de Puerto Barrios donde los torturaron durante dos meses. Después los dejaron en libertad. Melecio nunca se recuperó, falleciendo un tiempo después.

12 de noviembre, 1983:
1.            El 12 de noviembre de 1983, en ciudad de Guatemala, hombres armados vestidos de civil que se desplazaban en vehículos sin identificación y con vidrios polarizados, detuvieron a José Julio Cermeño Reyes, asesor del sindicato del ingenio Pantaleón y miembro de la comisión de organización de la CNT, cuando se dirigía al encuentro de la comisión directiva del sindicato. Hasta la fecha se desconoce su paradero.http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/11/desaparicion-forzada-de-miembros-del.html
2.            El 12 de noviembre de 1983, en la aldea Los Corrales, municipio de Cabricán, departamento de Quetzaltenango, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Herminio Edelfo Ramos Pérez y ejecutaron a Federico Pérez, al resistirse a la captura. Con anterioridad los soldados habían capturado a quince personas entre las que se encontraba Benito Méndez. Después de ser torturados todos fueron puestos en libertad salvo Benito Méndez, del que a partir de ese hecho no se volvió a saber más. Víctimas identificadas: Federico Perez, Benito Mendez, Herminio Edelfo Ramos Perez. Víctimas sin identificar: 15
3.            El 12 de noviembre de 1983, en el caserío Chuitzalic, municipio de San Pedro Jocopilas, departamento de Quiché, hombres armados con la cara cubierta capturaron y ejecutaron en su casa a Catarino Julaj Ixcotoyac.

12 de noviembre, 1988:
El 12 de noviembre de 1988, en La finca San Miguel, municipio de El Estor, departamento de Izabal, miembros del Ejército ejecutaron a Mélida Milla Palma, Alberto Yax Cal y a Domingo Cal. Asímismo, hirieron a Francisco Juc y otras dos personas.

12 de noviembre, 1991:
El 12 de noviembre de 1991, en la aldea Pueblo Nuevo, municipio de Tajumulco, departamento de San Marcos, miembros del Ejército de Guatemala, asignados al destacamento del municipio de Malacatán del mismo departamento, capturaron a Alberto Hernández junto con otra persona identificada, quien fue liberada después de presenciar la tortura y ejecución de Alberto. Se supo que un comisionado militar del lugar fue el delator.

12 de noviembre, 1995:
El 12 de noviembre de 1995, en la aldea El Pinal, municipio de Uspantán, departamento de Quiché, el comisionado militar del lugar violó a una niña de doce años de edad.

12 de noviembre, 1996:
El 12 de noviembre de 1996, en el cantón de Panabaj, municipio de Santiago Atitlán, departamento de Sololá, un comisionado militar, acompañado por hombres armados, ejecutaron a Manuel Reanda Yaxón, quien era cofrade y colaborador de la guerrilla.       

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.