viernes, 15 de mayo de 2015

Conclusiones al trote




          El Congreso de la República eligió al sustituto de Roxana Baldetti Elías. Alejandro Maldonado Aguirre, militante del extinto partido de la violencia organizada como gustaba llamarle su fundador, fue su carta para rescatar el barco que se hunde. No es bueno sacar conclusiones apresuradas porque uno se equivoca terriblemente, pero los acontemicientos no esperan la calma. Y por otra parte, solo no se equivoca quien no hace nada o quien no piensa. Así que les comparto algunas ideas.

          1) Maldonado Aguirre simboliza el íntimo entrelazamiento entre la impunidad y la corrupción. La una no se da sin la otra, ni la otra sin la una. Genocidio y corrupción son dos caras de la misma moneda.
          2) Los grupos de poder tienen la certeza, o al menos intuyen, que Pérez Molina seguirá el mismo camino de Roxana Baldetti, la renuncia. Lo cual significa que están atemorizados por las movilizaciones que se suceden en todo el país.
          3) El nuevo vicepresidente no satisface las expectativas de los ciudadanos que reclamamos el cese de la corrupción y la impunidad. Dificilmente podría hacerlo cualquier otro.
          4) La crisis que afecta al sistema es grande. Y el sistema no lo puede resolver.
          5) Otto Pérez Molina es parte de la mafia enquistada en el estado y debe ser procesado y para ello es imprescindible su renuncia.
          6) La gobernabilidad en que se asientan la corrupción y la impunidad protege a los ladrones. Los ciudadanos honrados no tenemos por qué defenderla.
          7) Debemos seguir movilizándonos en contra de la corrupción y la impunidad, aun cuando las victorias sean mínimas. No soñemos con una gran victoria, imaginemos la suma de pequeños trinfos que se convertirán en la conquista de una nueva democracia.
          8) El momento nos exigen pensar durante la marcha. Pensar y organizarnos. Hacia dónde vamos, qué queremos, cómo podemos hacerlo, qué organización necesitamos para ello.
          9) A cada manifestación que vayamos hagamoslo acompañados. Sumemos fuerzas para resistir y derrotar a la corrupción y la impunidad.


miércoles, 13 de mayo de 2015

¿La Embajada, la CICIG, el Cacif o el movimiento ciudadano?





          Roxana Baldetti renunció gracias a la presión ejercida por los ciudadanos hartos de la corrupción y la Cicig no tiene nada que ver con dicha renuncia.
          ¡No! La renuncia de Baldetti se logró gracias al trabajo de la Cicig.
          ¡Nada que ver! A Baldetti no le quedó otra salida después de que el Cacif pidiera su cabeza.
          Quien hizo renunciar a Baldetti fue La Embajada.

          Roxana Baldetti renunció. Lo hizo después de que se sucedieran manifestaciones ciudadanas exigiendo su renuncia, después de que la Cicig visitara al presidente, después de que el Cacif también pidiera su renuncia, y según los muy bien informados, después de que “La Embajada” (la embajada de Estados Unidos en Guatemala) le diera un ultimátum al presidente Pérez Molina.

          Al día de hoy, 13 de mayo, a cinco días de la “renuncia voluntaria” de Baldetti Elías, he escuchado las distintas afirmaciones con que se abre esta nota. De ellas las más vehementes han sido: sólo el movimiento ciudadano obligó a renuncia a Baldetti y la que afirma que quien realmente obligó a que dicha renuncia se diera fue el gobierno de Estados Unidos. Ambas resultan ser conclusiones incompletas.

          Desde mi perspectiva, la renuncia de Baldetti fue posible gracias a la convergencia de esos cuatro factores. No deseo abundar en argumentos en contra de las afirmaciones que reducen el éxito a un solo factor. Pero sí en las que niegan la importancia del movimiento ciudadano y las que lo sobrevaloran.

          Cuando la CICIG denunció que el ministro de Gobernación, López Bonilla, le entregó el control de las cárceles a Lima Oliva, la reacción ciudadana fue nula. López Bonilla sigue de ministro y hoy pocos recuerdan tan vergonzosa situación. Durante el gobierno de Alvaro Colom se sucedieron manifestaciones de gente de clase media pidiendo la renuncia del presidente, pero la misma no se dio.

          ¿Tiene importancia discutir sobre ello? Sí

          Si nos dejamos convencer por quienes minimizan el papel del movimiento ciudadano, terminaremos por aceptar que al final de cuentas las manifestaciones no sirven para nada, y que lo único que puede hacer cambiar las cosas es la presión de “La Embajada” o del Cacif; y retornaremos al punto de inacción en que nos encontrábamos antes del 25 de abril.

          Si por el contrario asumimos con vehemencia la conclusión de que sólo el movimiento ciudadano hizo renunciar a Baldetti, correremos el riesgo de sobrestimar nuestras fuerzas y rechazar soberbiamente cualquier posibilidad de alianzas con otros sectores sociales.

          Por eso, yo prefiero concluir que la renuncia de Baldetti se debió a la convergencia de distintos factores y la movilización en su contra de diversos sectores sociales, que de manera espontánea coincidieron en una sola demanda: ¡Renuncia Ya!


lunes, 11 de mayo de 2015

La impunidad no es de orden legal, es un problema político





          La CICIG sacó a luz una banda de delincuentes que desde la cúpula del Organismo Ejecutivo robaba en aduanas. La vicepresidente, aparentemente conocida en el mundo del hampa como la dos, terminó renunciando y con ello perdió su inmunidad. Pero no ha perdido la impunidad. El sistema político construido a partir de lo que se ha dado en llamar la “transición democrática”, que lleva ya 30 años, se hizo para que nada cambiara; con un sistema judicial que pareciera tener como objetivo central garantizar que los crímenes cometido durante la guerra no sean juzgados, ni los criminales condenados. Y de ahí deriva la impunidad general.

          La impunidad de que gozan los delincuentes disfrazados de políticos es de tal magnitud que luego de su captura no tienen ningún empacho en seguir usando los aparatos celulares que los delataron ante la investigación de la CICIG. Es una impunidad tan bien aceitada que formalmente permite que una jueza pueda resolver sobre sí misma en un proceso de antejuicio. Tan completa y bien amarrada que el ministro de Gobernación que le cedió el control de las cárceles a un presidiario sigue tan campante, como florecita en primavera. Y que conste: hay procesos judiciales en curso.

          La inmunidad de que gozan algunos cargos públicos para evitar la obstaculización de la gestión pública por cualquier hijo de vecino se ha convertido en una capa protectora para quienes en el ejercicio de sus funciones delincan. Quitar esa inmunidad no es cosa fácil, pero ha sido posible.

          Pero, ¿cómo acabar con la impunidad? Desde mi perspectiva, el fin de la impunidad se encuentra en que los ciudadanos que nos atrevemos a pensar, que hemos perdido el miedo a hablar y movilizarnos en las calles, continuemos de manera firme exigiendo justicia, denunciando a los políticos y jueces corruptos, y al mismo tiempo construyendo propuestas. Propuestas que implican ideas de cómo transformar el sistema político y organización capaz de empujar hacia adelante esas ideas.

          En síntesis: el fin de la impunidad se encuentra en una transformación del sistema y ello solo es posible si construimos propuestas políticas que nos permitan dignificar la política y expulsar de ella a los delincuentes.

domingo, 10 de mayo de 2015

Yo confío en la CICIG





          En los últimos días los opositores a la presencia en Guatemala de la Comisión Internacional contra la Impunidad han estado relativamente calladitos. Y es que la arremetida de la Comisión y el Ministerio Público contra la banda de delincuentes cuya cabeza se encuentra en la Casa Presidencial los ha dejado sin argumentos operativos y solo con los de defensa de la soberanía.

          Ahora que Roxana Baldetti renunció y se dictó arraigo en contra suya de inmediato han surgido voces afirmando que ello es muestra de contubernio entre la CICIG y el gobierno. Lo mismo se dijo hace unos días cuando el comisionado Velásquez afirmó que no tenían pruebas contra la exvicepresidente.

          Hoy mismo (10 de mayo) vi expresiones que pretenden minimizar el papel de la CICIG en la renuncia de Baldetti. Pregunto: ¿hubiera sido posible la renuncia de “la dos” sin todo el proceso legal iniciado en contra de la banda La Línea? Yo creo que no, y no me parece necesario abundar en argumentos sobre ello, me parece un hecho evidente.

          Me resulta difícil imaginar que la CICIG pueda ir más rápido de lo que nosotros queremos. Por múltiples razones. La primera es que la CICIG aunque no nos guste, debe apegarse de manera muy estricta a la legalidad. No es fácil hacer un trabajo como el de la CICIG cuando la principal oposición viene del poder “legalmente” establecido. ¿Qué hubiera pasado si desde el primer momento el señor Velásquez dice que los jefes de La Línea son Roxana Baldetti y Otto Pérez Molina?

          Para mí resulta comprensible que Iván Velásquez vaya despacio; por Dios santo, pero es que también debe cuidarse de la Fiscal General. ¿O acaso ustedes confían absolutamente en ella? Desconozco qué pruebas tiene y de cuáles carece. La batalla en la que Iván Velásquez se ha metido no es cosa fácil. La tarea que le encomendaron es peor que la de limpiar los establos de Augías, porque acá la mierda está viva y tiene poder.

          Lo menos que podemos hacer en estos días de incertidumbre es no caer en la trampa del desprestigio de la CICIG.

sábado, 9 de mayo de 2015

¡Gracias Roxana Baldetti!



          ¡¡¡Gracias Roxana Baldetti!!!

          Ayer viernes 8 de mayo, usted, Roxana Baldetti Elías, renunció al cargo de vicepresidenta de Guatemala, lo cual hace que yo me sienta profundamente agradecido con usted, le voy a decir por qué:

1.       Su renuncia hace que hoy, yo pueda decirles a muchos de mis amigos y conocidos “se los dije”. Recuerdo que cuando usted era candidata les dije que usted no era de confiar, y a pesar de ello votaron por usted. Hoy, usted confirma mi opinión: usted era una delincuente disfrazada de política que sólo quería asaltar el gobierno.
2.       Su renuncia ha permitido que los guatemaltecos nos demos cuenta de que la justicia es posible. Lograr que una vicepresidenta renuncie es un acto de justicia.
3.       Su renuncia ha permitido que nos demos cuenta de que si sumamos nuestras energías y nos ponemos de acuerdo podremos lograr mucho. Cuando sumamos nuestras voces, multiplicamos nuestro fuerza.
4.       Su renuncia nos inflama de optimismo y permite que en el horizonte aparezca un rayo de luz, afirmando que la corrupción y la impunidad no son invencibles.
5.       Su renuncia nos confirma que la democracia no es solo ir a votar cada cuatro años por el menos peor. La democracia también es movilización ciudadana en las calles.
6.       Su renuncia nos está permitiendo ver que de la misma manera que logramos su salida del gobierno podemos lograr que los delincuentes enquistados en el sistema judicial se vayan.
7.       Su renuncia es un mensaje claro para los delincuentes disfrazados de políticos: los guatemaltecos estamos despertando.
8.       Su renuncia nos ha dado la razón a quienes desde el primer momento dijimos “RenunciaYa”.
9.       Su renuncia no solo es nuestra victoria frente a la corrupción que usted ha representado los últimos tres años, también es nuestra victoria contra los delincuentes que hoy aspiran a asaltar las arcas públicas.

          ¡Gracias Roxana! Tengo la esperanza de que pronto pueda decirle lo mismo a su Tito.