sábado, 23 de junio de 2012

Ejecución de tres jóvenes por los Patrulleros de Autodefensa Civil en Saquillá II


Caso ilustrativo No. 105
Ejecución de tres jóvenes por los Patrulleros de Autodefensa Civil en Saquillá II

“Todos los presentes decidieron levantar un acta donde se destituía a los jefes de patrulla y se nombraba a otros nuevos. En dicha acta el militar pidió que los hechos quedaran olvidados y no se hablara más del asunto”.

I. ANTECEDENTES
Xalbaquiej y Saquillá II son cantones del municipio de Chichicastenango, departamento de Quiché, colindantes entre sí y a una distancia aproximada de nueve y seis kilómetros de la cabecera municipal.
En la comunidad de Saquillá II, de predominante carácter agrícola, no había especiales conflictos de tierra. En las temporadas de zafra la población no se veía, como otras, obligada a migrar a la Costa, pues tenía suficientes granos. Los vecinos, además, plantaban árboles frutales, como en la actualidad, y cuidaban de los que ya tenían.
Un testigo describe así la situación del sur de Quiché al comienzo de la década de los ochenta: “…en la parte sur de Quiché, hablando de Chichicastenango, era obvio de que la guerrilla tuviera su presencia … El Ejército empezó a reprimir en la parte sur de Quiché porque consideraron que era como el corredor para abastecer a todos los [guerrilleros] que estaban en la parte norte…
En 1982 se organizaron las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) en el área, que causó conflicto entre la población de la zona: “…como los patrulleros todos eran mayas, entonces se dio una gran división entre la población maya: los que no quisieron ser patrulleros y los patrulleros … Ellos manejaban una consigna del Ejército … el que no apoyaba era enemigo y por lo tanto se quedaba y podía morir”.
En este tiempo, José Tebelán Pol trabajaba en Alta Verapaz y allí había fijado su residencia. Cada 15 días llegaba a Saquillá II, de donde era originario, para visitar a su familia. Cuando las PAC se organizaron en este cantón, se vio obligado a permanecer en Saquillá II, pues “el jefe del grupo dio la orden de que el que no estaba en casa, o el que iba de viaje, sería acusado de guerrillero”.
José Tebelán Pol asegura que la creación de las PAC vino a perturbar la vida de la comunidad, pues “trataron de reclutar a través de las patrullas a toda la gente”. Los residentes fueron obligados a patrullar 24 horas seguidas cada seis días; quien faltaba a su turno era acusado de guerrillero, con las consecuencias que esto conllevaba. Relata, además: “Los jefes de patrullas tiraban tiros en las lomas y luego decían que eran los guerrilleros, pero eran ellos mismos. En una ocasión colocaron una manta que leía ‘Viva la URNG’ en la carretera. Al amanecer reunieron a la gente y les dijeron que había que luchar contra la guerrilla que andaba en la comunidad”.
La familia Pantzay, el padre Juan Pantzay Ajpop y sus hijos Tomás, Santos Francisco, y su primo, Fausto Pantzay Chom, vivían en Xalbaquiej.
Los hechos que a continuación se relatan tuvieron lugar en 1993, en Saquillá II, cuando la gente ya estaba cansada de patrullar. “… La gente de Saquillá dejó poco a poco de participar en las patrullas, pero los jefes [de las PAC] les presionaban constantemente. Por ejemplo, cada vez que se llamaba a turno de patrulla se solicitaba a los convocados una contribución monetaria [cinco quetzales]. Algunos no podían cumplir con esta exigencia y posponían la entrega del dinero. Aquellos que entraban en mora eran tachados de guerrilleros…

II. LOS HECHOS
El 23 de junio de 1993, a las 8 de la noche, José Tebelán Pol se encontraba en su casa en Saquillá II. Dos jefes de patrulla llegaron a la casa, exigiéndole que los acompañase. Se negó, le amarraron las manos y le llevaron a la fuerza a una cancha de baloncesto, ubicada junto a la escuela de la comunidad. En el lugar se encontraban otros seis patrulleros y tres adolescentes: los hermanos, Tomás y Santos Francisco Pantzay Calel, de 13 y 15 años respectivamente, y un primo de éstos, Fausto Pantzay Chom, de 17 años, que estaban amarrados.
Tomás Pantzay, el más joven de los tres, había recibido “amenazas por parte de los patrulleros de su comunidad, por negarse a realizar la patrulla”.  “…la tarde del 23 de junio de 1993, los dos menores [Tomás y Santos Francisco] junto con su primo [Fausto] quien los acompañaba salieron del cantón Xalbaquiej rumbo al cantón Saquillá II con el fin de visitar a la señorita … quien estaba de amores con uno de ellos … A las siete y treinta de la noche, según versión de testigos que presenciaron los hechos, vieron a las víctimas que eran conducidas por un grupo de 20 patrulleros … los llevaban caminando y amarrados de las manos”.
Los patrulleros los condujeron a la escuela de la localidad. Los trataron como si fueran guerrilleros, exigiéndoles que les entregaran unas armas que supuestamente llevaban y que tenían escondidas.
Entre José Tebelán Pol y los jóvenes detenidos no había ninguna relación. José Tebelán Pol piensa que lo detuvieron porque desde hacía dos años no estaba participando en las PAC, y no porque los tres capturados lo hubieran señalado como guerrillero, como aseguraban los componentes de la patrulla.
En la cancha los patrulleros siguieron presionando a los adolescentes: “Las exigencias continuaron por algún tiempo, hasta que los patrulleros decidieron ir al destacamento de Chichicastenango a dar parte de los detenidos. Regresaron a Saquillá II 90 minutos más tarde. Al retornar presionaron a los detenidos para que entregaran las armas. Fueron amenazados de que serían llevados al destacamento”.
José Tebelán Pol está seguro que en el destacamento fue un oficial el que ordenó que los ejecutaran si no obtenían de ellos una respuesta adecuada a sus exigencias. Los patrulleros condujeron a los tres detenidos a un terreno privado. Llegados allí, después de infructuosos interrogatorios, los ejecutaron.
Así relata lo sucedido en esa madrugada, José Tebelán Pol, testigo de las ejecuciones: “Separaron a Fausto del grupo y le pusieron una bolsa de nylon en la cabeza hasta casi asfixiarlo. Se la quitaron por un momento y de nuevo se la colocaron a la vez que le golpeaban con patadas y manotazos. Poco después murió. Llegó el turno a Tomás [el más pequeño], a quien una vez más le exigieron entregar las armas. Tomás lloró. Le colocaron la bolsa, lo torturaron de la misma forma que al otro y le dieron muerte. Se acercaba el amanecer. A Santos lo ahorcaron con un lazo, entre dos patrulleros”.
El declarante sostiene que a él no le mataron, porque era vecino de la comunidad y que, según dijo uno de los patrulleros que logró convencer a los demás: “…acabar con un vecino despertaría muchas sospechas”. Le perdonaron la vida, pero le amenazaron de muerte si llegaba a salir de su boca una sola palabra sobre lo que había visto.
Los cadáveres de los tres adolescentes, despojados de sus ropas, fueron sepultados en el lugar de los hechos por los mismos patrulleros.

III. HECHOS POSTERIORES
El día de las ejecuciones, José Tebelán Pol tenía 28 años. La eliminación de los jóvenes y verse él mismo tan cerca de la muerte, fueron experiencias que lo paralizaron; no sabía qué hacer. Por las amenazas recibidas no contó nada, pero la angustia le consumía.
Los padres de las víctimas denunciaron la desaparición de sus hijos ante el juez de paz de Chichicastenango, quien se inhibió de conocer del caso y trasladó el caso al Juzgado Segundo de Primera Instancia de Santa Cruz del Quiché, donde se abrió el proceso número 1307-93.
Un año y medio después de interpuesta la denuncia, el 13 de diciembre de 1994, y sin que se hubieran producido avances importantes en la investigación judicial de los hechos, los padres de las víctimas acudieron a MINUGUA para denunciar la violación al debido proceso.
Mientras tanto, los hombres de Saquillá II dejaron de patrullar poco a poco, aunque los jefes de las PAC los presionaban sin descanso. En enero de 1996 la mayoría de los jefes de patrulla decidieron que ya era tiempo de disolverlas y así se lo comunicaron a la comunidad. Sin embargo, uno de los jefes se opuso y organizó una reunión a la que fueron convocados los ex patrulleros. Llegó también, como invitado, un capitán del destacamento de Chichicastenango.
José Tebelán Pol, que hasta el momento había guardado con celo el secreto acerca de lo sucedido en 1993, aprovechó la reunión para denunciar los abusos de los jefes de las PAC y aclarar el asesinato de los tres adolescentes. Señaló a los autores y pidió responsabilidades al capitán presente.Éste, “aunque llamó la atención a los jefes de patrulla … dijo que era un asunto interno y, que como fuese, pertenecía al pasado”. De todos modos, se destituyó a los jefes de las patrullas y se nombraron a otros. José Tebelán Pol siguió recibiendo amenazas.
Al tiempo, y a pesar de las amenazas, decidió reunirse con Juan Pantzay Ajpop, padre de Tomás y Santos, y contarle lo sucedido. Éste le indicó que, por su parte, había iniciado un proceso por la desaparición de sus hijos, pero que no había prosperado por falta de testigos. José Tebelán Pol, decidido a cooperar, se presentó al Ministerio Público, acompañado del padre y el tío de los ejecutados, para prestar su declaración.
Sobre la base que planteaba esta declaración, los padres de las víctimas interpusieron una nueva denuncia, ahora por los delitos de asesinato e inhumación ilegal, a raíz de la cual se abrió el proceso número 340-97.
El 28 de noviembre de 1997 el Área de Exhumaciones de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala inició la diligencia judicial correspondiente a la exhumación y a la investigación antropológica forense. “A una profundidad de 1,90 m. se recuperó la única evidencia ósea humana sin contexto, que consistió en un hueso metacarpo izquierdo … en un rango de osificación alrededor de los 15 años … [por lo que] puede pertenecer a cualquiera de las víctimas”.
Evidentemente los cuerpos de los jóvenes fueron trasladados a otro lugar, por los únicos que sabían dónde habían sido enterrados. El hecho fue confirmado por el equipo forense: “La manifestación de intrusión en la fosa excavada, plantea la remoción parcial de las osamentas de las tres víctimas referidas”.
El 30 de julio de 1998 el Juzgado de Sentencia de Santa Cruz del Quiché dictó fallo de absolución, en favor de los acusados.
La existencia de dos expedientes judiciales motivados por los mismos hechos, generó una serie de controversias entre el Juzgado Segundo y el Tribunal de Sentencia de Santa Cruz del Quiché. Hasta enero de 1999, el proceso abierto en 1997 continúa ante el tribunal de sentencia, con la posibilidad de que se determine acumulado al expediente 1307-93 y, como han alegado los defensores de los acusados, éstos deben quedar absueltos, por haberse dictado con anterioridad una sentencia en ese sentido, por los mismos hechos.

IV. CONCLUSIONES
Analizados los antecedentes del caso, la CEH ha llegado a la plena convicción de que patrulleros civiles de Saquillá II ejecutaron arbitrariamente a las tres personas capturadas el 23 de junio de 1993, violando su derecho a la vida, la libertad y la integridad personal.
La CEH presume fundadamente que dichos patrulleros actuaron bajo las órdenes de las autoridades del destacamento militar de Chichicastenango.
La CEH estima que este caso ilustra el modo de proceder de las PAC en las capturas, desapariciones y ejecuciones de civiles, valiéndose del poder conferido a sus integrantes por el Ejército o siguiendo, en muchos casos, las órdenes provenientes de los destacamentos respectivos. En muchos casos, utilizaron este poder para atemorizar a los testigos de sus crímenes, buscando de esa manera la impunidad.
La CEH considera que la forma como los responsables trataron de borrar la evidencia de sus crímenes, al despojar de la ropa a los cuerpos de las víctimas y posteriormente sustraer las osamentas de los ejecutados del lugar donde inicialmente fueron enterrados, es un ejemplo del espacio existente para la impunidad, incluso en la etapa final del enfrentamiento armado interno.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

viernes, 22 de junio de 2012

El 22 de junio en nuestra memoria


22 de junio, 1981:
1.            El 22 de junio de 1981 en la aldea de Cahaboncito, municipio de Panzós, departamento de Alta Verapáz miembros del Ejército de Guatemala, torturaron y ejecutaron a Domingo Cucul Coc cuando buscaban a un familiar que era líder de la comunidad y que logró escapar. Ese día dos mujeres fueron golpeadas, una de ellas estaba embarazada y como consecuencia de la agresión física, su bebé nació con un impedimento físico y al poco tiempo muere. Seis meses más tarde, los comisionados militares obligaron a la víctima - bajo amenaza de muerte - a unirse a otro hombre del cual tuvo un hijo. Durante cinco años el dirigente de la comunidad no pudo reunirse con su familia.
2.            El 22 de junio de 1981, en la cabecera municipal de Masagua, departamento de Escuintla, un grupo de hombres armados capturaron a José Alvarado en la farmacia Concepción. Desde entonces no se ha vuelto a saber de la víctima.
3.            El 22 de junio de 1981, en la cabecera municipal de Sayaxché, departamento de Petén, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Juan Hernández García en su casa, lo sacaron fuera, lo golpearon y lo ejecutaron.
4.            El 22 de junio de 1981, en la cabecera municipal de Melchor de Mencos, departamento de Petén, miembros del Ejército de Guatemala, ejecutaron a Santiago Hernández. La víctima había sido acusada por un colaborador del Ejército, quien le debía dinero.
5.            El 22 de junio de 1981, en el cantón de Mactzul II, municipio de Chichicastenango, departamento de Quiché, miembros de las PAC de Mactzul II torturaron y ejecutaron a Tomás Macario Senté.

22 de junio, 1982:
1.            El 22 de junio de 1982, en la aldea Hacienda Vieja, municipio de San José Poaquil, departamento de Chimaltenango, miembros de la URNG ejecutaron a José Cupertino Gabriel Xiquín, quien era catequista, predicador y trabajaba como policía. Según testigos, lo enterraron casi vivo.
2.            El 22 de junio de 1982, en la Aldea Ocanté, municipio de San Mateo Ixtatán, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército capturaron a Baltazar Tomás en su casa. Se lo llevaron al Juzgado Local, donde fue interrogado a fin de que delatase a sus compañeros pero él se negó y, al tratar de huir, fue ejecutado por los soldados.
3.            El 22 de junio de 1982, en el caserío El Poblado, municipio de San Mateo Ixtatán, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército llegaron y rodearon la Iglesia donde iba a desarrollarse una actividad religiosa. Los soldados tiraron una bomba dentro de la Iglesia, donde se calcula que murieron unas veinte personas, entre ellos, el Catequista Diego Baltazar y cuatro de sus hijos, identificados como Francisco Baltazar, Lorenzo Baltazar, Sebastián Baltazar y Mateo Baltazar. Víctimas identificadas:, Diego Baltazar, Francisco Baltazar (niño), Lorenzo Baltazar (niño), Mateo Baltazar (niño), Sebastian Baltazar (niño). Víctimas sin identificar: 15.
4.            El 22 de junio de 1982, en la comunidad de Tululché Primer Centro, municipio de Chiché, departamento de Quiché, elementos del Ejército de Guatemala y comisionados militares de Chinique hirieron con arma de fuego a Micaela Aguilar Tzoc y María Aj, a quienes posteriormente violaron y degollaron.

22 de junio, 1984:
1.            El 22 de junio de 1984, en el caserío San Antonio Tzejá, aldea Fronteras, municipio de Livingston, departamento de Izabal, miembros del Ejército capturaron a Juan Caal Choc y lo trasladaron, presuntamente, rumbo a Río Dulce. La víctima se encuentra desaparecida. El mismo día, en el caserío Las Flores Tzejá del mismo municipio, un hermano de la víctima, Antonio Caal Choc, fue capturado por patrulleros civiles de San Antonio Tzejá y trasladado al destacamento de Río Dulce, donde fue torturado durante 3 días. Posteriormente consiguió escapar.
2.            El 22 de junio de 1984, en el caserío Canquixjá, municipio de Momostenango, departamento de Totonicapán, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a Tomás Torres Chanchavac y a su hijo Guillermo Torres Velásquez, quienes pertenecían a la ORPA.

22 de junio, 1989:
En el año 1989, en la cabecera municipal de Barillas, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército de Guatemala reclutaron forzosamente a Juan Sebastián. El 22 de junio de 1989, los soldados entregaron a la esposa de la víctima un féretro sellado y le comunicaron que su esposo había muerto en combate. Se desconoce si el cadáver correspondía al de Juan Sebastián.

22 de junio, 1993:
El 22 de junio de 1993, en el caserío Pasacjoc, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala destacados en Zacualpa capturaron, golpearon y condujeron al destacamento a la joven Paula García Toj, de seudónimo Patricia, quien era miembro del EGP y se encontraba embarazada. La víctima tuvo a su bebé dentro del destacamento. Se desconoce el paradero de ambos.    

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

jueves, 21 de junio de 2012

El 21 de junio en nuestra memoria


21 de junio, 1980:
1.            El 21 de junio de 1980, hacia las cuatro de la mañana, se produjo el cambio de turno de trabajo entre Mercedes Gómez y Edgar René Aldana, afiliado de base del sindicato, dándole el primero su sombrero a Aldana. Momentos después, irrumpieron en la fábrica varios guardaespaldas de los empresarios y seis policías militares ambulantes que formaban parte del equipo de seguridad de la compañía. Fue allí donde capturaron, torturaron y dieron muerte a Aldana, quizá pensando que se trataba de Mercedes Gómez.
2.            El 21 de junio de 1980, en torno las 11 de la mañana, se convocó a una reunión en la CNT, en parte para tratar el caso del asesinato de Edgar Aldana. Sin embargo, por cuestiones de seguridad, se decidió suspenderla. Debido a la dificultad de notificar a todas las personas citadas acerca de la cancelación, varios se presentaron. Esa misma tarde, 27 miembros de la CNT fueron secuestrados, entre ellos Ismael Vásquez y Florentino Gómez, miembros del Comité Ejecutivo del sindicato de Coca-Cola. Nunca más se volvió a saber de ellos. http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/06/desaparicion-forzada-de-miembros-de-la.html

21 de junio, 1981:
1.            El 21 de junio de 1981, en la aldea Raxruhá, municipio de Chisec, departamento de Alta Verapaz, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Gustavo Rodas Alvarez, quien era comerciante. A raíz de ese hecho, nadie volvió a saber más del paradero de la víctima, aunque la familia tuvo información de que pudo haber sido ejecutado.
2.            El 21 de junio de 1981, en la aldea Subajasum, municipio de Nentón, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército, acompañados del Comandante de las PAC de dicha aldea, capturaron a Baltazar Jorge Pérez, a quien este comandante acusó de pertenecer a la guerrilla. Los soldados trasladaron a la víctima al destacamento de Nentón y nunca más apareció. Por otro lado, Diego Antonio Juan murió en agosto de 1981 como consecuencia de una persecución que realizaron elementos del ejército a los habitantes de esta misma aldea. La víctima murió llegando a la frontera con México.
3.            El 21 de junio de 1981, en el caserío Los Plátanos, municipio de Chicamán, departamento de Quiché, miembros de las PAC, conocidos como Los Arones, ejecutaron, lanzando granadas en el interior de su casa, a Juan Quixtán y María Tum Tiquiran. Los mismos patrulleros civiles acostumbraban violar a las mujeres antes de incendiar las viviendas.

21 de junio, 1982:
El 21 de junio de 1982, en el caserío Tzalá de la cabecera municipal de Nentón, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército capturaron a Domingo Martín, Pascual Baltazar, José Pedro y a Francisco Pedro y los trasladaron a un salón ubicado en un costado de la Iglesia de Nentón, donde los retuvieron por más de quince días. Unos días antes de que los soldados abandonaran dicha cabecera municipal, ejecutaron a machetazos a las víctimas.

21 de junio, 1985:
El 21 de junio de 1985, en la aldea Saquiyá, municipio de Patzún, departamento de Chimaltenango, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a seis hombres, entre ellos a Santos Ajtzalam Muj. A raíz de ese hecho, nadie volvió a saber más de las víctimas.    

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

Desaparición forzada de miembros de la Central Nacional de Trabajadores (CNT) en la ciudad de Guatemala y en la finca “Emaús Medio Monte”


Caso ilustrativo No. 51
Desaparición forzada de miembros de la Central Nacional de Trabajadores (CNT) en la ciudad de Guatemala y en la finca “Emaús Medio Monte”

“…agarraron a patadas a los compañeros … fue cuestión como de unos cuatro o cinco minutos que los llevaron a ellos, se puede decir una operación relámpago…

“…en el país cada quien puede actuar con amplia libertad, desplazarse con facilidad hacia el lugar que lo desee sin necesidad de pedir permiso a nadie…

I. ANTECEDENTES
En 1968 se fundó la CNT mediante la unión de tres federaciones sindicales: la Federación Central de Trabajadores de Guatemala (FECETRAG), la Federación Nacional de los Obreros del Transporte (FENOT) y la Federación Campesina de Guatemala (FCG). La CNT nunca contó con personalidad jurídica, pero se afilió a la Confederación Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), de orientación socialcristiana. Desde su origen estuvo integrada por sindicatos industriales, ligas campesinas y cooperativas.
La CNT era el núcleo de la actividad sindical y la organización mayoritaria durante la década de los setenta. En 1974 contaba con siete sindicatos adheridos. En 1979 sumaban 69 sindicatos. Dado su importante rol en la organización social la CNT se convirtió en un espacio de influencia no sólo notable entre las distintas corrientes sindicales existentes en el momento, sino también entre las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) y el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), que tenían influencia política en el sector. En 1978, después de mucho debate, la CNT rompió con la CLAT, lo que la dejó carente de vínculos internacionales. En 1980 la CNT contaba con una estructura integrada por diferentes secciones que a su vez se interrelacionaban: organización, propaganda y asuntos jurídicos, que apoyaban a los sindicatos en sus reivindicaciones.
En su aplicación de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) el Estado consideraba al movimiento sindical como parte de la insurgencia. Un ex sindicalista, que fuera detenido y torturado en un cuartel militar, cuenta que agentes de seguridad le mostraron un organigrama detallado del CNTFAR donde se identificaba a una organización con la otra.
Los agentes del Estado y los empresarios tenían información sobre las actividades de los sindicatos, obtenida mediante acciones de infiltración en la CNT realizados por los aparatos de seguridad del Estado. Esta había sido la razón por la cual la CNT había expulsado con anterioridad a varios de sus miembros. Un declarante recuerda que uno de los porteros de la sede pertenecía a “la judicial”. También las patronales, en varias empresas, dificultaron la acción sindical, como por ejemplo, al asignar turnos de noche a ciertos trabajadores comprometidos con el movimiento sindical, con el fin de que no pudieran desarrollar activismo con las bases de las fábricas.
Los miembros de la CNT fueron objeto de diferentes acciones de hostigamiento. Por ejemplo, en enero de 1979 se hizo estallar una bomba en su sede. En el mismo año se produjeron varios allanamientos: en uno golpearon al guardián y en otro se llevaron los archivos de la CNT. El 22 de febrero de 1980 siete líderes fueron arrestados por la Policía Nacional. Se encontraron amenazas anónimas en los casilleros, en los baños, y hasta se difundió una lista de “condenados a muerte” en la que se incluían a asesores y dirigentes de la CNT. Los seguían a la salida del trabajo. Un declarante recuerda los vehículos “Toyotas beiges” en que viajaban hasta cuatro sujetos desde donde, con pistolas en las manos, los amenazaban.
Ante este acoso creciente los sindicalistas sintieron temor, algunos hasta pensaron retirarse, y tomaron medidas preventivas. Por ejemplo, Ismael Vásquez —que después fue desaparecido— sabía que su vida corría peligro, por lo que desde tiempo atrás había puesto sobreaviso a su familia. Solía cambiar su ruta de entrada y salida de la casa todos los días. A pesar de todo los dirigentes de la CNT trataron de preservar su espacio y el funcionamiento de la sede.

II. LOS HECHOS
La reunión del 21 de junio de 1980
La cúpula dirigente había convocado a una reunión extraordinaria, fijada para el 21 de junio de 1980, porque había problemas internos en la organización. En esa reunión se quería resolver las divergencias ideológicas sobre la dirección del movimiento sindical, las estrategias para la sobrevivencia del movimiento sindical, el asunto de la expulsión de tres miembros de la CNT y el apoyo al sindicato de Coca-Cola, que era objeto de intensa represión.
En la madrugada del sábado 21 de junio es asesinado Edgar Aldana Ruano, miembro de este último sindicato. Unido este asesinato a los problemas de seguridad ya existentes en la sede de la CNT, hacia las once de la mañana los responsables de la convocatoria decidieron cancelar la reunión prevista para esa tarde en la CNT. Sin embargo, no todos los delegados pudieron ser informados a tiempo y algunos empezaron a llegar a partir de las dos de la tarde. En palabras de un sobreviviente: “A las tres menos diez yo pasé a una tienda [cercana al local de la CNT] y vi que habían unas personas armadas, y no eran pistolas sino que eran metralletas … todos tenían sus pañuelos puestos y estaban de particular, habían como tres oficiales uniformados y eran de alto rango por las insignias que tenían”. El grupo estaba formado por más de sesenta hombres armados, pertenecientes a la Policía Judicial, a la Policía Nacional y al Ejército.
El testigo “sentía que iban a allanar ahí. Yo llegué a la CNT y estaba abierta la puerta. Cerré la puerta. Subí las gradas y les dije a los compañeros: ‘Vámonos, vámonos porque esto lo van a allanar’. Sólo terminado de decir estas palabras estaba cuando tocaron el timbre. Uno de los compañeros abrió y entonces empujaron la puerta, y ya estaba un jeep frente a la puerta estacionado, para que nadie pudiéramos salir”. En ese momento había unas 30 personas en el local.
La 9ª y 10ª avenidas estaban rodeadas por las tropas que habían interrumpido el tráfico vehicular y apuntaban hacia arriba con sus armas de fuego. Los sujetos apostados en la calle estaban vestidos de civil y enmascarados, pero había tres o cuatro que eran militares, a quienes se pudo identificar por las insignias, las gorras, el uniforme verde olivo que vestían y las voces de mando. También había un jeep Toyota color gris. Fueron tres las personas que lograron escapar. Uno de ellos contaba: “…Oíamos los gritos de los compañeros y sólo oía que los maltrataban y como que les tiraban contra la pared”. No se escucharon disparos, sólo golpes. Se retiraron los militares y ellos lograron salvarse. La operación duró entre tres y cinco minutos; fue una “operación relámpago”.
Otro testigo recuerda la escena cuando llegó tarde a la reunión, pasados unos 10 minutos del operativo militar. La cuadra estaba vacía. No estaba el portero del sindicato en la calle. Pensó: “Qué descuido”. Empujó la puerta y entró. No había nadie en el local. Había manchas de sangre en el corredor y los archivos estaban abiertos. De pronto alguien entró y lo sacaron. Al salir a la calle, unas seis personas lo rodearon y le contaron lo sucedido, mientras dos compañeros sindicalistas lloraban. Estuvo allí cinco minutos y cuando se dieron cuenta que venían dos judiciales decidieron retirarse. Un familiar de una de las víctimas, que llegó luego a la sede con otros que se hallaban en la misma situación, relató que lo que presenciaron fue horrible pues había pozas de sangre por todas partes y las instalaciones estaban hechas un desastre.
Hay dudas sobre el número total de víctimas. Un testigo de los hechos indica que el número de 27 personas se refiere al quórum que se había alcanzado en el momento de la reunión: “Eran los que ya estaban sentados para empezar la reunión y por eso a ellos no les dio tiempo de salir, porque estaban dentro… La CEH logró identificar a 27 personas.

Desaparición forzada en la finca “Emaús Medio Monte”
Dos meses más tarde, dadas las condiciones de inseguridad existentes y para evitar un desenlace como el ocurrido en la CNT el 21 de junio, 17 personas entre líderes sindicales e integrantes de la Escuela de Orientación Sindical de la Universidad de San Carlos, organizaron un seminario-taller fuera de la capital, en la finca Emaús Medio Monte, Escuintla.
Sin embargo, en una operación que respondía a las mismas características y objetivos del caso descrito, el 24 de agosto de 1980, efectivos del Ejército y fuerzas de la Policía Nacional bajo la dirección del subjefe de la división de detectives detuvieron e hicieron desaparecer a 16 personas, entre ellos sindicalistas y miembros de la Escuela de Orientación Sindical de la USAC.
El 2 de septiembre de 1980 el administrador de la finca, José Luis Peña, fue capturado, torturado y ejecutado. La víctima había sido testigo directo de la desaparición forzada y había sido amenazado de muerte si proporcionaba alguna información.
El representante legal de la casa Emaús, que fue acusado por el Ejército “de darle cabida a los comunistas”, afirmó que jeeps militares y un camión fueron parte del operativo.
Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos los secuestrados fueron conducidos a los garajes de la división de investigaciones de la Policía Nacional, en la zona 6 de la ciudad, donde fueron torturados bajo la dirección del nuevo jefe de Investigaciones.

III. DESPUÉS
El Gobierno negó su responsabilidad en la desaparición de los sindicalistas. El ministro de Gobernación declaró que los dirigentes desaparecidos podrían haber sido secuestrados por grupos extremistas, con el propósito de causar problemas al Gobierno. Más tarde, las autoridades presentaron a seis sindicalistas que la CNT incluía en la lista de desaparecidos.
Sin embargo, el vicepresidente de la República, Francisco Villagrán Kramer, aseguró a la embajada de los Estados Unidos, el 24 de junio de 1980, que los desaparecidos se encontraban en el destacamento militar Berlín, ubicado en Coatepeque; y reconoció que el Estado de Derecho atraviesa por una situación compleja y difícil.
Según documentos desclasificados del Gobierno de los Estados Unidos, “la policía niega tener conocimientos sobre el paradero de los sindicalistas, pero la incursión, igual como la previa (allanamiento de la sede el 29 de abril de 1980), tiene todos los rasgos de una operación de elementos de seguridad. Con aparente impunidad, el grupo atracador incluso desvió el tráfico de las calles congestionadas del centro durante la operación”.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en su Resolución 33/81, caso 7403 (Guatemala), de 25 de junio de 1981, resolvió considerar verdaderos los hechos denunciados (el Gobierno no respondió a las solicitudes de información) y efectiva la detención arbitraria de los afiliados a la CNT. Declaró que el Gobierno de Guatemala violó los derechos a la libertad personal, a la vida, a las garantías judiciales, a la protección judicial y el derecho de reunión.
En el mismo año la Organización Internacional del Trabajo (OIT) expresó su “extrema preocupación … [por] los asesinatos y ataques violentos contra la integridad física de un elevado número de dirigentes sindicales, desapariciones vinculadas al movimiento sindical, amenazas, atentados contra el derecho de huelga, interferencias violentas en reuniones sindicales, ocupación de locales sindicales, ataques a la propiedad sindical y despidos por razones sindicales”. Finalmente, recomendó que se investigara y sancionara a los responsables y que los detenidos fueran liberados.
La Corte Suprema de Justicia recibió, el 25 de junio de 1980, un recurso de exhibición personal en favor de los desaparecidos. El 1 de julio se decretó la exhibición por parte de la Cámara Penal, señalándose audiencia para el siguiente día. Se pidieron informes al Ministerio de Gobernación, a los directores generales de la Policía Nacional y de la Guardia de Hacienda y se comisionó a todos los jueces de Primera Instancia para que los solicitaran en sus territorios jurisdiccionales. El 7 de julio la Cámara Penal declaró sin lugar el recurso, porque los funcionarios de Gobierno informaron que los secuestrados no estaban detenidos y se remitió el expediente al Juzgado Sexto de Primera Instancia del ramo penal de la ciudad de Guatemala, para que investigara el paradero de las personas secuestradas.
El Juzgado ordenó: “Practíquese cuanta diligencia sea necesaria para el mejor esclarecimiento del hecho que se investiga”. Según informaciones proporcionadas por el Archivo General de Tribunales, esta fue la última actuación judicial en el caso.
En cuanto se refiere a la información policial, las autoridades declararon que la localización de las víctimas había sido negativa, pero lo único que hicieron fue preguntar el paradero de los desaparecidos en las empresas donde habían laborado. Hasta hoy, “las investigaciones para la localización de estas personas están quedando abiertas y su resultado será informado oportunamente”.
Las acciones de protesta realizadas por los sindicatos nunca obtuvieron resultados favorables.
Muchos familiares, que formaron el “Comité de desaparecidos 21 de Junio” buscaron durante varios años a las víctimas. “Con el tiempo decidieron no seguir, pues estaban siendo amenazadas”.
La desaparición de los sindicalistas, además, ocasionó daños psicológicos en los familiares. Por ejemplo, un declarante cuenta que la esposa de una de las víctimas “se empezó a poner loca, no salía a realizar mandados porque no podía atravesar calles, se fue a quitar los dientes pensando que eso le quitaría los dolores de boca, no podía comer, trató de olvidar todo lo que había pasado, también estuvo en tratamiento psiquiátrico…
En un Informe al Departamento de Estado norteamericano se afirma que, especialmente desde el 21 de junio de 1980 la violencia se incrementó, que existía un clima de terror en Guatemala y que los trabajadores tenían miedo de reunirse abiertamente.
La represión contra los sindicalistas continuó. La mayoría de los dirigentes que sobrevivieron hubo de marchar al exilio o pasar a la clandestinidad. La CNT quedó muy debilitada y al año se encontró de hecho desarticulada.

IV. CONCLUSIONES
La CEH, después de analizar los antecedentes que obran en su poder, llegó a la convicción de que los días 21 de junio y 24 de agosto de 1980 agentes del Estado de Guatemala, pertenecientes al Ejército y a la Policía Nacional y Judicial capturaron e hicieron desaparecer forzadamente, a 43 personas, dirigentes sindicales y miembros de la Escuela de Orientación Sindical de la USAC, en violación de su derecho a la libertad personal y, en definitiva, de su derecho a la vida.
Los vínculos que pudieron existir entre algunas de las víctimas y la guerrilla no constituyen justificación para este crimen de lesa humanidad que ha permanecido en la impunidad.
Por otra parte, a la CEH le asiste la convicción de que, en este caso, los responsables, en el Organismo Ejecutivo, de realizar las investigaciones de los delitos premeditadamente incumplieron su deber. Además, la inexistencia de una seria investigación posterior por parte de los tribunales de justicia permite concluir que las autoridades del Estado de Guatemala violaron el derecho a la justicia, consumando la desaparición forzada de las víctimas.
La CEH considera que este caso ilustra la decisión política de las autoridades del Estado, en el año 1980, de desarticular al movimiento sindical, atacando a sus organizaciones mediante la eliminación sistemática de sus líderes más representativos, bajo la modalidad de la desaparición forzada.
El caso ilustra, asimismo, la aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional, que extendió el concepto de enemigo desde el campo de batalla a las organizaciones sociales críticas al régimen establecido.

LISTADO DE LAS VÍCTIMAS

Ejecución arbitraria
Jaime Marroquín Garrido

Ejecución arbitraria, torturas
José Luis Peña

Desaparición forzada
Adalberto Juárez
Adolfo Obdulio Molina Mérida
Agustín Chitay Chapetón
Alvaro Orlando Estrada
Augusto Yach Ciriaco
Bernardo Marroquín Salazar
Crecencio Coronel Ordóñez
Cristina Yolanda Carrera
Cabrera Edgar De la Cruz
Erwin René Hernández Paíz
Florencia Xocop Chavez
Gerónimo Alberto Moreno Palencia
Guillermo Turcios García
Gustavo Adolfo Bejarano Oscal
Héctor Manuel Sánchez
González Hilda Carlota Pérez Menéndez
Ileana del Carmen Minera López
Jordan Alberto Salazar Urizar
Jorge Luis Serrano
José Víctor Herrera Castillo
José Ruiz
Juan Guerra Castro
Julio César Pérez Gálvez
Manuel Antonio Rodríguez Ramos
Manuel René Polanco Salguero
Mario Campos Valladares
Mario Martínez
Neri Roblero Espinosa
Orlando Antonio García Rodríguez
Oscar Armando Salazar
Oscar Augusto Pérez
Pedro Ramos Micatu
Rafael Antonio Aguilar Pérez
Rafael Enrique Giran Mérida
Rafael Estrada
Roberto Poll Tomás
Rosario Leal
Sara Cabrera Flores
Selvin Arnoldo García López
Sonia Elizabeth Alecio


Desaparición forzada, torturas
Irma Candelaria Pérez Osorio

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

miércoles, 20 de junio de 2012

El 20 de junio en nuestra memoria


20 de junio, 1980:
El 20 de junio de 1980, sobre las dos de la tarde, en la 13ª calle y 9ª avenida de la zona 11, el jefe de personal de la Coca-Cola, teniente (retirado) del Ejército, Francisco Javier Rodas Flores, quien se dirigía de su casa a la empresa a bordo de un carro, fue interceptado por otros tres vehículos. Le hicieron varios disparos con metralletas. Francisco Rodas perdió el control del automóvil, estrellándose contra una pared. Luego del hecho, dos de los sujetos bajaron del automóvil y le dieron el tiro de gracia. En este caso, las FAR reconocieron públicamente que lo habían “ajusticiado”.

20 de junio, 1981:
El 20 de junio de 1981, en el caserío de Macalajau, municipio de Uspantán, departamento de Quiché, se presume que miembros del EGP ejecutaron a Arcadio Reynoso cuando se trasladaba con su familia hacia la cabecera municipal.

20 de junio, 1982:
El 20 de junio de 1982, en la aldea La Estancia de la Cruz, municipio de Zunil, departamento de Quetzaltenango, miembros de la Policía Judicial capturaron a Juan Chay Poz, quien era alguacil. Desde ese día, nadie volvió a saber más de la víctima.

20 de junio, 1985:
1.            El 20 de junio de 1985, en la ciudad de Guatemala, presuntos elementos de la Policía Judicial capturaron a Eliseo Chutá, quien anteriormente había sido perseguido por miembros del Ejército debido a su militancia en el CUC. Desde entonces, nadie volvió a saber más del paradero de la víctima.
2.            El 20 de junio de 1985, en San Juan Ixcán, municipio de Ixcán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron con arma de fuego a Francisco Brito. La víctima se encontraba trabajando en su parcela.
3.            El 20 de junio de 1985, en San Juan Ixcán, municipio de Ixcán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala hirieron a Diego Raymundo, a quien posteriormente capturaron. A partir de ese momento no se volvió a saber de la víctima.
4.            El 20 de junio de 1985, en el cantón Chuasanay municipio de San Pedro La Laguna, departamento de Sololá, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Valeriano Cholotío González, Juan Cholotío Navichoc y a José Tuch Ih. Posteriormente, los soldados trasladaron a las víctimas al destacamento del lugar y desde entonces nadie volvió a saber más de su paradero.  


Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

martes, 19 de junio de 2012

El 19 de junio en nuestra memoria


19 de junio, 1982:
El 19 de junio de 1982, en la aldea Ojo de Agua, municipio de Santa Ana Huista, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército se presentaron en la aldea e iniciaron una persecución a los pobladores, hiriendo con arma de fuego a Carmela Cruz. Posteriormente, la víctima y su familia se refugiaron en México.

19 de junio, 1983:
1.            El 19 de junio de 1983, en el caserío de Nueva Libertad, municipio de Sayaxché, departamento de Petén, pertenecientes a la G-2, capturaron e introdujeron en un vehículo sin placas a Coronado Felipe Miguel cuando caminaba por la calle acompañado de un amigo. No se ha vuelto a saber de él.
2.            El 19 de junio de 1983, en Camactutz, aldea Potrero Viejo, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala asignados al destacamento de Zacualpa y patrulleros civiles de Camactutz, torturaron y ejecutaron al también patrullero civil Tomás Suar Nas, quien era acusado de ser miembro del EGP. Los soldados rodearon a los patrulleros civiles y los obligaron a dar un machetazo cada quien a la víctima. Posteriormente, los militares obligaron a los patrulleros civiles a que cavaran una fosa, en donde enterraron a la víctima.

19 de junio, 1985:
El 19 de junio de 1985, en la aldea Ojercaibal, municipio de San José Poaquil, departamento de Chimaltenango, miembros del Ejército de Guatemala capturaron y ejecutaron a Manuel Tubac Sisimit y a Isidro Tubac Cutzal. Los cuerpos aparecieron días más tarde.

19 de junio, 1986:
El 19 de junio de 1986, en el caserío Xecocó de la aldea Tzalbal, municipio de Nebaj, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Jacinto Cobo Raymundo. No se volvió a saber de él.  


Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

lunes, 18 de junio de 2012

El 18 de junio en nuestra memoria


18 de junio, 1954:
El 18 de junio de 1954 fue ilegalizado el Partido Guatemalteco del Trabajo.

18 de junio, 1979:
El 18 de junio de 1979, en la aldea Coxiac, municipio y departamento de Totonicapán, presuntos miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Ernesto Poncio. Desde ese hecho, no se volvió a saber más de la víctima.

18 de junio, 1981:
1.            El 18 de junio de 1981, en la Cooperativa La Técnica, municipio de La Libertad, departamento de Petén, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a Faustino López Valenzuela, quien era catequista, a Gerónimo, quien era pastor evangélico y a su hijo Jonathan, cuando iban a trabajar a su parcela.
2.            El 18 de junio de 1981, en el camino que conduce del municipio de Chichicastenango al cantón Chucam, presuntos miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron, ametrallándolos desde un carro sin placas, a Domingo Morales Morales, quien era alcalde de Chichicastenango, dirigente de la Liga Campesina y presidente de Acción Católica, y a Gregorio Ceballos Shicay, quien era su guardaespaldas.
3.            El 18 de junio de 1981, en el caserío Laguna Seca Segundo Centro, municipio de Chiché, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala y de las PAC violaron a una mujer de 24 años de edad, quien no logró huir con el resto de la población cuando llegaron los soldados.
4.            El 18 de junio de 1981, en el caserío Membrillal Segundo Centro, municipio de Chiché, departamento de Quiché, hombres vestidos de verde olivo y de civil, capturaron a Antonio Algua Tzoc, Diego y Tomás de apellido Cuin, José y Víctor de apellido Ordónez, quienes se enconbraban en un culto evangélico. No aparecieron.

18 de junio, 1982:
1.            El 18 de junio de 1982, en la aldea Nisnic, municipio de San Cristóbal Verapaz, departamento de Alta Verapaz, presuntos miembros de la G-2 capturaron a Pedro Celestino Och. Desde entonces, nadie volvió a saber mas del paradero de la víctima.
2.            El 18 de junio de 1982, en el caserío San José Yulatizú, municipio de Barillas, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército capturaron a Miguel Sebastián, Javier Cristóbal Sebastián, Samuel Caño Francisco, Sebastián Velasquez y Pablo Pablo Sebastián. Los detenidos fueron trasladados al destacamento de Nucá donde fueron torturados y amenazados de muerte y posteriormente, los trasladaron al destacamento de Ixquisís, municipio de San Mateo Ixtatán, donde continuaron torturándolos. Después de siete días, los soldados liberaron a las víctimas.
3.            El 18 de junio de 1982, en la finca La Perla, municipio de Chajul, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala acompañados por agentes de seguridad de dicha finca ejecutaron con arma de fuego a Lucas Caba Asicona. Los hechores tenían una lista que contenía el nombre de la víctima.

18 de junio, 1983:
1.            El 18 de junio de 1983, en la finca El Rosario Canajal, municipio de San Martín Jilotepeque, departamento de Chimaltenango, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Manuel Quino Lastor. Desde esa fecha, no se ha vuelto a saber nada de él.
2.            El 18 de junio de 1983, en la finca Santo Tomás Perdido, municipio de San Lucas Tolimán, departamento de Sololá, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a cuatro personas identificadas y las retuvieron durante tres días. Posteriormente, los soldados trasladaron a las víctimas a la finca Santa Teresa, donde fueron retenidos por otros tres días, en los cuales fueron torturadas y amenazadas de muerte. Finalmente efectivos militares trasladaron a los capturados al destacamento de San Lucas Tolimán y los liberaron. Víctimas identificadas: Nicolas Chumil Culan, Jesus Sajbin, Andres Sulugui Chopen, Ines Sulugui Culan.

18 de junio, 1984:
El 18 de junio de 1984, en el caserío San Martín, municipio de San Lucas Tolimán, departamento de Sololá, hombres armados con el rostro cubierto, presuntos miembros del Ejército de Guatemala, allanaron la casa de la señora Cruz Batzibal Tun, quien estaba en su último mes de embarazo. Posteriormente, la víctima fue torturada y amenazada con extraerle el feto y hacérselo comer si no daba información sobre su marido. Como consecuencia de la tortura, la víctima perdió a su hijo tres días después.

18 de junio, 1985:
El 18 de junio de 1985, en la aldea Saquiyá, municipio de Patzún, departamento de Chimaltenango, miembros del Ejército de Guatemala pertenecientes al destacamento militar de Patzún detuvieron a Faustino Chajón Aquino, Eustaquio Toj Chirís y Encarnación Bay, quienes eran miembros de las Patrullas de Autodefensa Civil del lugar. Otros seis miembros de las PAC de la aldea fueron a preguntar por las víctimas al destacamento de Patzún y fueron detenidos por 42 días en dicho destacamento, siendo liberados posteriormente. Sin embargo Faustino Chajón, Eustaquio Toj y Encarnación Bay no volvieron a aparecer.
 

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.