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viernes, 7 de agosto de 2009

Crónica de una extorsión, Carolina Escobar Sarti

Septiembre del 2004: F&G Editores le publica a Mardo Escobar el libro de cuentos El despertar del sueño. A partir de ello se establece entre el autor y la casa editorial, una relación fluida y cordial.

Segundo semestre del 2006: Mardo Escobar llega a F&G Editores a enseñarle al editor, Raúl Figueroa, una serie de fotos que había tomado con una cámara digital y de la cual le harían una exposición en la Corte Suprema de Justicia, ya que él trabajaba —y aún trabaja— en esa instancia, como empleado del Tribunal Cuarto de Sentencia Penal. En ese momento, Mardo autoriza a la editorial a usar una de las fotografías para la portada de Cualquier forma de morir, del salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa. A cambio de ello se le darían ejemplares del libro y el reconocimiento a su autoría en la página legal del libro.

Noviembre del 2006: sale a luz pública el libro Cualquier forma de morir.

Diciembre del 2006 y enero del 2007: se le entregan a Mardo Escobar algunos ejemplares del libro Cualquier forma de morir, y no manifestó ningún desacuerdo con el uso de la fotografía en la portada del libro. De manera informal, posteriormente, se le entrega un par más cuando él llega a solicitarlos, sin que medie comprobante por ello.

Agosto del 2007: Mardo Escobar pone una denuncia en el Ministerio Público en contra del editor Raúl Figueroa, por violación de derechos de autor, con el argumento de que se había enterado del uso de la fotografía en la portada de Cualquier forma de morir, al comprar el libro en una librería. El acusador se olvida de que, en enero, le había firmado a F&G Editores una nota de recibo de envío por los ejemplares del libro.

Primer trimestre del 2008: en la audiencia de conciliación en el Ministerio Público, Mardo Escobar reconoce haber autorizado el uso de la fotografía verbalmente, pero como no había ningún contrato escrito, pidió en “compensación” Q72 mil.

Julio del 2009: El Ministerio Público, junto con la parte acusadora, solicitan suspender la audiencia por no estar disponible allí una prueba que ellos, aparentemente, habían enviado con anterioridad. Se recibe el testimonio del acusado, en este caso el editor, así como los testimonios de sus testigos. Mardo Escobar vuelve a admitir que había autorizado el uso de una foto, pero dijo que no había especificado de cuál se trataba. Al final, el Tribunal acuerda la continuación de la audiencia para el jueves 6 de agosto, a las 14 horas.

No defiendo a los editores per se porque, como escritora, entiendo que el negocio editorial tiene sus luces y sus sombras. Salgo en apoyo de un hombre trabajador, que se ha encargado, como pocos editores, de llevar la palabra de tantos escritores guatemaltecos por todo el territorio nacional y más allá de nuestras fronteras. Un editor con visión, que por este juicio absurdo tiene un arresto domiciliario desde finales del 2008, lo cual limita su libertad de movimiento en el país y fuera de él, ya que cada vez que se desplaza tiene que pedir permiso en un juzgado. Eso ha afectado también su vida familiar, porque sus parientes más cercanas viven fuera de Guatemala, y no ha podido visitarlas con la frecuencia acostumbrada. Por supuesto, por demás está mencionar los costos legales que este juicio ha significado y la credibilidad de una casa editorial que puede verse afectada.

Pero el absurdo más absurdo es que, en este paraíso de la impunidad y la injusticia en casos de gran envergadura, este caso liliputiense encuentre eco. Mardo Escobar, de 38 años, ni siquiera es fotógrafo de profesión, y él mismo señala que su profesión es la de “estudiante”. Él, seguramente, nunca se habría atrevido a entrar en la editorial a robar dinero, y, sin embargo, está totalmente dispuesto a demandar a que nuestro sistema de justicia lo haga por él. ¡Vaya atrevimiento el suyo!

http://prensalibre.com/pl/2009/agosto/01/329614.html

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