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viernes, 1 de junio de 2012

El País Paralelo: Ciudad desierta



El País Paralelo: Ciudad desierta*



         Ayer jueves 31 de mayo, a partir de las siete y media de la noche, la ciudad —de manera inadvertida para unos, evidente para otros— empezó a dar muestras de cierto letargo. A pesar de ser fin de quincena y de mes, cuando las arterias citadinas se cierran prácticamente por el volumen del tráfico vehicular, la tardenoche del jueves parecía ser la de un día festivo, calles vacías.

         Los observadores más perspicaces sí notaron algo que empezó a hacerse más evidente a medida que pasaba el tiempo: las calles estaban vacías de mujeres. A las diez de la noche, el ministro de Gobernación llamó eufórico al presidente para informarle que su comunicado de prensa sobre medidas de autoprotección había dado resultados: a esa hora no se había reportado ningún hecho de violencia en contra de “féminas”. A las once y treinta, la vicepresidenta llamó al ministro de Gobernación disculpándose por sus apresuradas declaraciones en contra del comunicado sobre las medidas de autoprotección.

         A esa misma hora el jefe de comunicación social del Ministerio del Interior envió un apresurado comunicado en donde se convocaba a una conferencia de prensa para el dia 1 de junio a las once horas, donde se estarían dando a conocer el inusitado fenómeno social. “Se ha hecho evidente, dice el comunicado, que nuevamente las críticas en contra del actuar del gobierno proceden de lo que son grupúsculos que están en contra de todo, pero los guatemaltecos, y en este caso particular las guatemaltecas, saben que el gobierno trabaja por ellas y atienden lo que son las recomendaciones”.

         A las siete de la mañana del viernes 1 de junio los teléfonos celulares de ministros, secretarios, presidente y vicepresidenta empezaron a timbrar ininterrumpidamente. En las dependencias públicas había un ausentismo de mujeres superior al noventa por ciento. La ministra de Educación tuvo que ordenar el cierre de las escuelas, debido a la falta de maestras y también de niñas. En los hospitales públicos la ausencia de personal femenino fue del cien por ciento.

         Igual situación se vivió en el sector privado: oficinas, fábricas, maquilas, comercios, supermercados. Un ausentismo de mujeres que ronda entre el setenticinco y el noventa por ciento.

         Al momento de escribir esta nota el Ministerio de Gobernación desconvocó a la conferencia de prensa.

         Aún se desconoce cómo es que las mujeres paralelotecas lograron de manera silenciosa alcanzar tal grado de movilización paralizadora. Una hipótesis es que las recomendaciones de autoprotección eran precisas en cuanto a la hora de inicio de la autoprotección, pero no indicaban cuándo deberían de terminar: “a partir de las 20:00 horas”.

         Otra hipótesis es que una organización femenina de reciente fundación lanzó de manera silenciosa –haciendo uso de mensajes de correo electrónico individuales, redes sociales y mensajes telefónicos– una convocatoria para protestar por la estulticia de las autoridades de gobierno.

         

(*) El País Paralelo es un paraíso ficticiamente real, en donde hay educación, salud, cultura, justicia y trabajo para todos.

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