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martes, 31 de julio de 2012

El 31 de julio en nuestra memoria


31 de julio, 1982:
1.            El 31 de julio de 1982, en el caserío Xux, aldea Cerro, municipio de Cabricán, departamento de Quetzaltenango, presuntos miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Jaime López López, quien era colaborador de la guerrilla. Según fuentes, la víctima fue torturada y ejecutada en la zona militar de Quetzaltenango, sin embargo, su cuerpo nunca apareció.
2.            El 31 de julio de 1982, en el patrimonio agrario La Esperanza, municipio de Uspantán, departamento de Quiché, un miembro de la guerrilla que se encontraba en estado de ebriedad agredió con machete a Dionisio Camajá Yujá, quien murió. Ese mismo día el agresor ejecutó a otra persona no identificada, quien era miembro de la guerrilla.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

lunes, 30 de julio de 2012

El 30 de julio en nuestra memoria


30 de julio, 1980:
El 30 de julio de 1980, en la ciudad de Quetzaltenango, presuntos miembros de la G-2, ejecutaron a Jorge Everardo Jiménez Cajas, profesor del Centro Universitario Nacional de Occidente (CUNOC).

30 de julio, 1981:
El 30 de julio de 1981, en el caserío de Choacamán IV Centro, aldea El Carmen Chitatul, municipio de Santa Cruz del Quiché, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala acompañados de hombres con el rostro cubierto capturaron en su casa a los hermanos Basilio, Juan, Emilio y Gregorio Ajiatás Zapata, quienes eran miembros del CUC. Las víctimas fueron forzadas a subir a un camión. No se volvió a saber de ellos.

30 de julio, 1982:
1.            El 30 de julio de 1982, en la aldea Varituc, municipio de San Martín Jilotepeque, departamento de Chimaltenango, presuntos miembros de la guerrilla, capturaron a Pantaleón Popol Agüín. Posteriormente lo ejecutaron en el camino que conduce de Varituc a Comalapa.
2.            El 30 de julio de 1982, en un lugar conocido como ranchería Memelita de la finca Santa Rosa, municipio de Nentón, departamento de Huehuetenango, miembros de la guerrilla capturaron a Lorenza Andrés Jiménez y Angelina Juan, originarias de la aldea Coyá de San Miguel Acatán, y las trasladaron a la finca El Olvido, donde las ejecutaron con un hacha. Las víctimas fueron detenidas por la guerrilla porque llevaban un permiso del Comandante de las PAC de su aldea para poder circular en el área.

30 de julio, 1986:
El 30 de julio de 1986, el señor Juan López Aguilar, originario del caserío Agua Escondida, de la aldea El Tabacal, municipio de Santa Ana Huista, departamento de Huehuetenango, ingresó al destacamento militar de Santa Ana Huista y nunca más se volvió a saber de él. La víctima ingresó a dicho destacamento atendiendo una citación que le hizo el jefe del destacamento. Anteriormente, estuvo detenido en los destacamentos militares de Valparaíso, La Democracia y de Santa Ana Huista, pero lo habían dejado en libertad.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

domingo, 29 de julio de 2012

El 29 de julio en nuestra memoria


29 de julio, 1981:
1.            El 29 de julio de 1981, en la comunidad Mojanales, municipio de Morales, departamento de Izabal, miembros del Ejército destacados en Puerto Barrios, acompañados de comisionados militares y el administrador de la finca, ejecutaron a tiros a seis personas de la aldea, entre los que se encontraban Candelario Pérez Gómez, Francisco Martínez Ramírez, Gregorio Hernández y Eulogio Ramírez López. Posteriormente, arrojaron los cadáveres al río. Pablo Martínez, quien era catequista, se encontraba con las víctimas pero logró escapar.
2.            El 29 de julio de 1981, en el caserío de Tzimatzatz, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron al menos a veintiséis personas. De ellas ocho eran miembros de la Iglesia Evangélica Príncipe de Paz y se encontraban en un acto de culto cuando fueron capturadas y ejecutadas a machetazos y con arma de fuego junto con otras dos personas. Las otras dieciséis víctimas eran miembros de dos familias y fueron quemadas vivas en sus propias casas.
3.            El 29 de julio de 1981, en el caserío de Chupoj, departamento de Chiché, departamento de Quiché, miembros de las PAC capturaron a un grupo de cincuenta personas originarias de diversas comunidades de Chiché, cuando regresaban del mercado de Chichicastenango. Posteriormente, las vícitmas fueron torturadas en la cárcel de Chiché. En ese lugar violaron a las mujeres. Entre las personas se encontraban Lucía León Tzoc y Miguel Lastor Nix de quienes se desconoce su paradero. El resto de las víctimas fueron ejecutadas y se desconoce el lugar donde fueron enterradas. Víctimas identificadas: Miguel Lastor Nix, Lucia Leon Tzoc. Víctimas sin identificar: 52

29 de julio, 1982:
1.            El 29 de julio de 1982, en Río Frío, municipio de Tactic, departamento de Alta Verapaz, miembros del Ejército de Guatemala capturaron y golpearon a cinco personas identificadas, entre las que se encontraban el jefe de las PAC de Chiacal, un comisionado militar, un patrullero civil y dos guardaespaldas. Dos de los capturados fueron llevados aparte y desde entonces no se ha vuelto a saber de ellos. El resto de las víctimas consiguió escapar. Víctimas identificadas: Esteban Bin, Mauricio Isem Choc, Mario Cahuec Choua, Alfonso Choy, Augusto Xuc.
2.            El 29 de julio de 1982, en la aldea Las Majadas, municipio de Aguacatán, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército, asignados al destacamento de Chajul, torturaron y ejecutaron a Sixto Sontay Batén, Alejandro Ajanel González y a Juan y Gaspar, de apellidos Calel Ajchup. Los cadáveres de las víctimas fueron trasladados en un helicóptero del Ejército. Al retirarse, los soldados ejecutaron a otro hombre no identificado, quien trató de huir. El 1o. de agosto del mismo año, en el municipio de San Sebastián, departamento de Huehuetenango, capturaron a Tomás Ajanel, quien fue mantenido prisionero un mes.
3.            El 29 de julio de 1982, en el caserío Cucabaj Segundo Centro, aldea San Sebastián Lemoa, municipio de Santa Cruz del Quiché, departamento de Quiché, hombres armados vestidos de particular capturaron a Gaspar López y a su hija, a quienes condujeron a la cabecera municipal de Chiché, donde fueron golpeados y torturados durante una noche por los soldados y comisionados militares. Posteriormente, Gaspar fue conducido a la hacienda San Francisco de Chiché y allí lo ejecutaron a machetazos y con arma de fuego. No se encontró su cadáver. La hija de Gaspar fue capturada y posteriormente fue liberada.
4.            El 29 de julio de 1982, en el camino que conduce del municipio de Chiché a Chichicastenango, departamento de Quiché, miembros de las PAC capturaron a Mateo Chinol Rodríguez, miembro del CUC, a su esposa Micaela Nimajá Morales y a sus dos hijas, Manuela y Josefina de apelli- dos Chinol Nimajá, quienes fueron trasladados a la cárcel de Chiché, donde separaron a Mateo del resto de su familia. A los once días, las tres mujeres fueron puestas en libertad y de Mateo nunca se volvió a saber nada.
5.            El 29 de julio de 1982, en el caserío Los Churuneles, aldea Pujujil III, municipio de Sololá, departamento de Sololá, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a Arnoldo Juracán Solís y a dos personas, de quienes se desconoce su identidad.

29 de julio, 1983:
El 29 de julio de 1983, en la aldea Tuitzitzé, municipio de Tejutla, departamento de San Marcos, presuntos miembros del Ejército de Guatemala, junto con comisionados militares, capturaron y torturaron, cortándole una oreja, a Nicolás Tiburcio García, quien era miembro de ORPA, junto con otras nueve personas. Desde entonces se desconoce el paradero de las víctimas. Víctimas sin identificar: 9.

29 de julio, 1985:
1.            El 29 de julio de 1985, en la ciudad de Guatemala, presuntos miembros de la Policía Judicial capturaron a Rodrigo Confesor Sitán, quien era vice-presidente de la cooperativa agrícola Flor Patzunera de Patzún, Chimaltenango. Desde ese hecho, nadie volvió a saber el paradero de la víctima.
2.            El 29 de julio de 1985, en la Colonia Villa Verde, municipio de Mixco, departamento de Guatemala, presuntos miembros de la fuerzas de seguridad ejecutaron a Carlos Leonel Caxaj Rodríguez, quien era dirigente magisterial, profesor universitario y miembro del GAM. A raíz de la muerte de Carlos Leónel, los hermanos mayores y sus familias salieron al exilio.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

sábado, 28 de julio de 2012

El 28 de julio en nuestra memoria

28 de julio, 1980:
1.            El 28 de julio de 1980, en la cabecera municipal de San Juan Cotzal, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala capturaron y ejecutaron a Jesús Medina Choc, un estudiante de catorce años de edad. La víctima fue trasladada al destacamento militar donde fue ejecutado junto a otras personas. Su cadáver fue abandonado en las afueras del destacamento.
2.            El 28 de julio de 1980, en las comunidades cercanas al pueblo de San Juan Cotzal, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a 160 personas y las trasladaron al destacamento, donde setenta de ellos fueron ejecutados. El resto de los retenidos fue puesto en libertad. Esta acción del Ejército fue una represalia contra la población por un ataque que había sufrido esa madrugada el destacamento de Cotzal, por parte de la guerrilla, en el que tuvieron bastantes bajas. Víctimas identificadas: Antonio Cruz Rodriguez, Domingo Cruz Rodriguez, Juan Cruz Poma, Juan Cruz, Gabriel Poma Lopez, Juan Poma Gomez. Víctimas sin identificar: 154.

28 de julio, 1981:
1.            La noche del 27 de julio de 1981, el párroco Francisco Stanley Rother, que cambiaba constantemente de lugar por temor a que se cumplieran las amenazas, se acostó en la sala, en el primer piso de su domicilio. Francisco Bocel Cumez, quien vivía en la misma casa de Rother, recuerda que, como a la medianoche “…tres individuos desconocidos con el rostro tapado con gorros de color negro, le tocaron la puerta … El se levantó y abrió … Estos individuos desconocidos le apuntaron con armas de fuego y, bajo amenazas, le hicieron que fuera a enseñarles dónde dormía el sacerdote. Él fue, y tocó a la puerta”. El padre Stanley se levanta y abre la puerta. Al joven jardinero los tres hombres, “dos como de la estatura del sacerdote, y de grueso similar”, el tercero “alto y grueso”, le ordenan “que se fuera para su cuarto y él con miedo, se fue a encerrarse”. Pasan algunos minutos y Francisco escucha dos disparos en el cuarto del misionero. Los tres individuos abandonaron la casa dejando muerto a Francisco Stanley Rother, con un balazo en la sien, otro en la quijada y con equimosis en el tórax y en el rostro. Ya era el 28 de julio de 1981, poco después de la media noche. http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/07/persecucion-de-catolicos-en-santiago.html
2.            El 28 de julio de 1981, en la aldea La Estancia de La Cruz, municipio de Zunil, departamento de Quetzaltenango, presuntos miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Gaspar Chay Cruz, quien era alguacil y miembro del comité pro-mejoramiento. A raíz de ese hecho, no se volvió a saber más de la víctima.
3.            El 28 de julio de 1981, en el caserío de Tibacajixay, aldea Cajixay, municipio de Cotzal, departamento de Quiché, miembros de la guerrilla entraron por la fuerza a la casa de Juan Ramos Chamay; lo sacaron y lo ejecutaron en un camino cercano.

28 de julio, 1982:
1.            La CEH ha llegado a la convicción de que las treinta y cinco personas indefensas, tres de ellas menores de edad, muertas en Chipiacul el 25 de abril y el 28 de julio de 1982, fueron ejecutadas por efectivos del Ejército de Guatemala, constituyendo su muerte una violación de derechos humanos de responsabilidad de agentes estatales.
2.            El 28 de julio de 1982, en al caserío Tucuná de la aldea Las Majadas, municipio de Aguacatán, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército asignados al des- a los vecinos en la escuela de dicho caserío y una persona con el rostro cubierto que los acompañaba, señaló a siete hombres como colaboradores de la guerrilla. Tres de las víctimas, identificadas como Francisco Ramos Sicá, Juan Ramos Sicá y Andrés Ramos Ajanel, fueron ejecutadas con arma de fuego públicamente, después de ser torturadas. Los tres eran colaboradores del EGP y dos de ellos hermanos. Posteriormente, condujeron a los otros cuatro capturados, quienes también eran colaboradores del EGP, hacia la aldea Chex de Aguacatán. Finalmente, aparecieron ejecutados en el caserío Cruz Chex, Aguacatán, Huehuetenango.

28 de julio, 1983:
El 28 de julio de 1983, en el cantón Chijtinimit, municipio de Chichicastenango, departamento de Quiché, miembros de las PAC del lugar capturaron, siguiendo órdenes de la Zona Militar, a diez personas y las ejecutaron, ahorcándolas. Una semana después, los mismos hechores ejecutaron a once personas, quienes estaban cumpliendo su turno en la patrulla civil. Víctimas identificadas: Manuel Chirum Sucuqui, Tomas Chirum Sucuqui, Miguel Equila Chirum, Tomas Equila Taze, Manuel Jeronimo, Tomas Jeronimo, Sebastian Sajquic Nich, Tomas Sajquic Suy, Tomas Sajquic Felix, Tomas Sajquic Nich. Víctimas sin identificar: 11.

28 de julio, 1988:
El 28 de julio de 1988, en el paraje Masabal, municipio de Santiago Atitlán, departamento de Sololá, miembros del Ejército de Guatemala, pertenecientes a las fuerzas especiales kaibiles, capturaron a Diego Mendoza Ixquin y a su hijo Francisco Mendoza Quieju. Ambos eran colaboradores de la guerrilla. Desde ese hecho, nadie volvió a saber más del paradero de las víctimas.

28 de julio, 1989:
El 28 de julio de 1989, en la Colonia Maya, zona 18 de la ciudad de Guatemala, hombres armados vestidos de particular capturaron a Aurelio Lorenzo Xicay, quien era originario de San Martín Jilotepeque. Dos días después, el cadáver de la víctima apareció en la carretera que va a San Pedro Ayampuc.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.


Persecución de católicos en Santiago Atitlán



Caso ilustrativo No. 12
Persecución de católicos en Santiago Atitlán

I. ANTECEDENTES
Santiago Atitlán, situado en las orillas del lago de Atitlán, en el sur oeste del país, es uno de los 19 municipios del departamento de Sololá. Su población es de mayoría maya tz’utujil. En los años sesenta, Santiago conservaba sus fuertes tradiciones y la integridad de su tejido social. Así lo encuentran los sacerdotes estadounidenses, cuando en marzo de 1964 llegan desde Oklahoma para apoyar a la parroquia de Santiago Apóstol, a fin de desarrollar el proyecto MICATOKLA (Misión Católica de Oklahoma), después de casi un siglo de abandono.
En el municipio atiteco la pobreza era general. Las escasas fuentes de ingreso de los tz’utujiles de Santiago eran la actividad agrícola, la pesca, el comercio y la artesanía. Muchos habitantes migraban a las fincas de algodón de la Costa Sur en la época de la cosecha. Las condiciones de trabajo de estos emigrantes eran pésimas: salarios escasos, ninguna higiene, horarios excesivos. “No todos iban a las fincas de la Costa Sur”, recuerda el hijo de un catequista de la época. “Antes eran más, pero con la llegada de los curas se bajó, porque empezaron a abrir los ojos e intentaron abrir otras fuentes de trabajo. Los curas le explican a los campesinos que los salarios no eran justos”.
Aunque dieron prioridad al programa litúrgico y de catequesis, los sacerdotes iniciaron proyectos de desarrollo integral: compraron un terreno en el cantón Tzanchaj de Santiago, convertido enseguida en una granja experimental; fundaron la Clínica Santiaguito, la radioemisora La Voz de Atitlán y una cooperativa de fomento y desarrollo de artesanía. Con la ayuda de la población, fundaron la escuela elemental Montessori. “En un principio, la Iglesia Católica no manejaba el discurso de los derechos humanos; decía más bien: ‘Tenemos que buscar el progreso del bienestar común de la comunidad, en salud, educación, salarios’. Se trataba de una pastoral social y buscaron de actuar una teología de la liberación, yo creo, en particular Francis Rother”.
El padre Stanley Francis Rother, estadounidense de treinta y tres años, se une a sus compatriotas misioneros en 1968, y demuestra tener una gran energía para luchar contra la pobreza, la insalubridad, la ignorancia, la incomunicación y el abandono en que vivía la población tz’utujil.
Los sacerdotes organizaron y capacitaron a laicos para que los atitecos pudieran hacerse cargo de la gestión de los proyectos sociales. En 1970 la administración de la radio pasa a una asociación de laicos, la asociación radiofónica La Voz de Atitlán. Las cooperativas de pesca, de agricultura, de ahorro y crédito y de artesanía quedaron también bajo la responsabilidad de sus socios laicos. Se constituyó la Asociación de Estudiantes Indígenas Santiago Atitlán (ADEISA), que desarrollaba campañas de alfabetización y apoyó las actividades culturales del pueblo.
En 1976 el Comité de Unidad Campesina (CUC) empezó un trabajo de organización de la población, relacionado con la problemática de la tierra, cuyos ejes se acercan mucho al contenido de la pastoral social católica.
Son éstos los años en que el padre Rother, llamado por la población “a Pla’s” (o sea “Francisco” en Tz’utujil), se apoyó mucho en la red de catequistas que él mismo capacitó para desarrollar sus servicios pastorales: “Los primeros catequistas fueron Diego Reanda Sosof, Diego Quic [Ajuchán], Gaspar Culán [Yatás] y José Reanda Sosof”.
A principios de los años ochenta la Organización del Pueblo en Armas (ORPA) hizo su primera aparición pública en Santiago. En un pueblo donde la presencia indígena sobrepasaba el 90%, donde a los indígenas se les decía: “Indio, ixto (ixto es una burla, ixto es como decir sucio, coche, es una cosa muy fea, muy vulgar, feísimo para el que entiende)”, y donde el reclutamiento forzoso de los tz’utujiles era práctica común, el airado discurso antirracista de ORPA encontró aceptación inmediata.
En 1980, a pesar de que las actividades guerrilleras siguen manteniendo un marcado carácter clandestino, en las casas del pueblo empiezan a aparecer consignas pintadas, tales como: “El lago es del pueblo, y no de los ricos”, o “queremos justicia y no la injusticia”.
En respuesta a la nueva presencia insurgente, en el mismo 1980 “apareció el Ejército aquí. Venía con catorce camiones, venía con sus cañones, con bastante tropas”, y se instaló en la cancha de fútbol de la aldea Cerro de Oro (a pocos kilómetros de Santiago Atitlán). Luego se asentó en la finca Panabaj, en Pajaibal y Tzanchaj, del mismo municipio de Santiago Atitlán.
La finca Panabaj era propiedad de la misión católica y el padre Rother la había rentado a gente del pueblo necesitada. Justamente, esta finca resulta ser un importante elemento de discordia entre el misionero estadounidense y los militares. Recién llegado el Ejército a Santiago Atitlán, el capitán del destacamento hizo una reunión pública, para pedir apoyo a los atitecos “con la alimentación, con las necesidades que va a tener el Ejército”. Al padre a Pla’s, en particular, los militares pidieron autorización para establecer su destacamento en la finca Panabaj: “No podemos ayudar, no podemos, contesta el misionero, o sea que ya no tenemos confianza porque la historia del pueblo de Santiago Atitlán, no hay muerte, no hay violencia. Pero cuatro días de haber llegado el Ejército aquí, dos desaparecidos. Entonces quiere decir que son ustedes que están secuestrando a la gente. Esas fueron las palabras del padre Francisco”, recuerda un vecino.
En Santiago Atitlán la población vivía ya un clima de violencia latente: “Cuando jugábamos a la lotería había una figura atrás que se llama arpa, mi tío nos prohibía de pronunciar la palabra ‘arpa’. Decía: ‘Miren, miren ustedes cuando sacan esta figura ¡no hay que decir ‘arpa’! Mejor decir guitarra dos’, [por] su similitud con la palabra ORPA. Como éramos patojos le preguntamos a él por qué; nos contestaba que esta palabra era muy prohibida: ‘Si los ladinos nos escuchan nos van a meter en la cárcel. Mejor si decimos guitarra dos’, nos decía”.
En el mes de octubre de 1980 “efectivos de la Policía Nacional y agentes judiciales llegaron en cuatro camiones, rodearon el edificio de la radioemisora La Voz de Atitlán y preguntaron por varias personas, mostrando especial interés por los directores de diversos programas de radio pero, al no encontrarlos, se retiraron”.

II. LOS HECHOS
El 24 de octubre de 1980 el Ejército tendió un cerco a Santiago Atitlán. Esa noche los soldados capturaron con violencia suma al director de la radio La Voz de Atitlán, Gaspar Culán Yatás. “…Como a las once y media de la noche un montón de soldados rodearon la casa donde estaba con su mujer y su hija de sólo un año de edad. Golpearon con patadas y con sus culatas la puerta; cuando ya la iban a botar, la mujer abrió. Diez soldados entraron y sin hablar nada empezaron disparar sus grandes ametralladoras sobre la cama en la que está el muchacho; herido lo rastrearon hasta la calle, y allí le pegaron mucho con patadas y culatazos. El estaba todo desnudo. La mujer, algo loca, pegaba gritos de miedo y pedía ayuda; los vecinos son miedoso y sólo asomaron, pero son testigos que subieron el patojo, lleno de sangre, en un camión que tenían en la calle, como si hubiera sido un chucho o un animal y no el tranquilo y respetuoso predicador que era”. Junto a Culán, en este mismo año, desaparecen otras personas cercanas al padre Rother.
En la comunidad se vive un clima de terror. La población opta por pasar la noche en la Iglesia Católica y en las 12 capillas evangélicas del pueblo. Muchos pobladores deciden acercarse a estos oratorios, con la esperanza de salvarse de la violencia represiva.
El control del Ejército sobre la población se hace más fuerte, y todas las noches los militares “…siempre rodeaban la iglesia, … a partir de las seis, a partir de que entra la obscuridad … ya estaban todos metidos en la iglesia [católica] y el Ejército detrás hasta por allí a las tres de la mañana, cuatro de la mañana se retiraba el Ejército”. De la misma época un poblador recuerda: “…Si hay alguno que camina en las calles a las siete o a las ocho, pueden agarrarlo y meterlo en el destacamento del Ejército”.
En 1981 empieza a circular una “lista negra” de personas vinculadas a la Iglesia Católica. Los primeros en la lista son el párroco Francisco Stanley Rother y el sacerdote guatemalteco maya kaqchikel, Pedro Bocel, su asistente.
El 7 de enero de 1981, Diego Quic Ajuchán, catequista muy apreciado por los atitecos, es secuestrado frente a la iglesia católica por cuatro hombres vestidos de particular. Nunca más se supo algo de él.
Algunos meses después, el 23 de julio, desaparece otro catequista: Nicolás Sapalú Coché. Estaba “en una fiesta de coronación frente a la iglesia católica cuando un comisionado militar se acercó a él con un grupo de militares, y le señaló. Lo agarraron, lo metieron en una lona y lo subieron a un carro”. El mismo testigo recuerda que otro catequista, “[Salvador] Sisay Sapalú, fue secuestrado en el mismo momento”.
El padre Francisco Stanley Rother
El padre Rother y su asistente, el sacerdote guatemalteco Pedro Bocel, se convirtieron cada vez más en destinatarios de graves amenazas. Por eso, en enero 1981 se desplazan a la capital y luego a Oklahoma. Pero Francisco Stanley Rother regresa a Santiago Atitlán en abril de 1981.
El 25 de julio, “en el mero día de la fiesta de Santiago … el Ejército quería reclutar la gente para el cuartel, recuerda un atiteco, el padre Francisco defendió a nuestros derechos … y amontonó a la gente en la iglesia y cerró las puertas; que no le dio permiso de entrar al Ejército ni a los comisionados”. Eran las seis de la tarde, después de la misa: dentro del templo de Santiago Apóstol se quedaron como 600 jóvenes. Ninguno fue reclutado.
La noche del 27 de julio de 1981, el párroco, que cambiaba constantemente de lugar por temor a que se cumplieran las amenazas, se acostó en la sala, en el primer piso de su domicilio. Francisco Bocel Cumez, quien vivía en la misma casa de Rother, recuerda que, como a la medianoche “…tres individuos desconocidos con el rostro tapado con gorros de color negro, le tocaron la puerta … El se levantó y abrió … Estos individuos desconocidos le apuntaron con armas de fuego y, bajo amenazas, le hicieron que fueraa enseñarles dónde dormía el sacerdote. Él fue, y tocó a la puerta”. El padre Stanley se levanta y abre la puerta. Al joven jardinero los tres hombres, “dos como de la estatura del sacerdote, y de grueso similar”, el tercero “alto y grueso”, le ordenan “que se fuera para su cuarto y él con miedo, se fue a encerrarse”. Pasan algunos minutos y Francisco escucha dos disparos en el cuarto del misionero. Los tres individuos abandonaron la casa dejando muerto a Francisco Stanley Rother, con un balazo en la sien, otro en la quijada y con equimosis en el tórax y en el rostro. Ya era el 28 de julio de 1981, poco después de la media noche.
La radioemisora La Voz de Atitlán
A finales de 1980, después de la desaparición forzada de su director, Gaspar Culán Yatás, la radio La Voz de Atitlán acentúa la línea pastoral seguida por el padre Francisco Stanley Rother. En las filas de sus locutores aparecen muchos catequistas o sencillos católicos comprometidos.
En el mismo año, al poco tiempo de designar al sucesor del director secuestrado, la radio es objeto de una nueva agresión: “Nos llevaron lámparas, nos robaron grabadoras, máquinas de escribir, mimeógrafos, dictos y todo, todo lo que es … material de radio. Nos dejaron totalmente sin nada … Vino un camión del Ejército a media noche”.
Privada de las herramientas básicas para seguir funcionando, sobre la radio atiteca cae el silencio. Muchos de los locutores, atemorizados, abandonan Santiago: “La junta directiva también huyó y se fueron a la capital o a Antigua Guatemala”.
En algunos casos la huida no se revela medida suficiente para salvar la vida. En noviembre de 1980, “un día martes o miércoles a las diez de la mañana fueron sacados cuatro compañeros … [que habían encontrado refugio en Antigua] Nunca más reaparecieron”, con la excepción de uno: “Ya todo quemado, los dedos, todo su cuerpo quemados así, todo, todo ya quemado así en pedacitos en el cuerpo, los dedos, la mitad, todas esas cositas, … fue torturado”. Así encontraron el cadáver de Diego Sosof Alvarado. Los otros tres se llamaban: Nicolás Tziná Razán, Esteban Ajtzip Rianda, Juan Pacay Rujuch. Nunca reaparecieron.
A pesar de los duros golpes recibidos, la asociación La Voz de Atitlán no se daba por vencida. En noviembre de 1981, la radioemisora es el núcleo del interés de los medios de comunicación de Guatemala. En una rueda de prensa, los militares presentaron públicamente a 300 “subversivos” que se habían “entregado” a las autoridades. Entre ellos, hay locutores de La Voz de Atitlán.
“Todos los miembros de la asociación fueron llamados y fueron presentados … en estos grupos se fue también Felipe. Estuvo por … 15 días dentro del destacamento … me dijeron de que fue por … preguntarle su involucramiento en el conflicto, o su pertenencia a la organización revolucionaria, cosa que él siempre lo negó.… Entonces, juntamente a sus compañeros, ellos fueron prácticamente obligados a pertenecer y formar parte de los grupos colaboradores del Ejército, que en este tiempo llamaban comisionados militares, o ser un informador secreto del Ejército”.
Obligados a reconocerse como “subversivos” e integrarse a las filas militares, la mayoría de los locutores tuvo que aceptar la realización de servicios, como comisionados o informadores del Ejército. Como “premio”, La Voz de Atitlán volvió a las ondas con la autorización del Ministerio de la Defensa Nacional, firmada por el general Oscar Humberto Mejía Víctores, viceministro encargado del despacho, el 14 de abril de 1982.
Unos meses después el locutor Felipe Vásquez Tuiz es capturado y desaparece. Junto a otros cuatro miembros de la junta directiva había rechazado colaborar con el Ejército. Había tenido que abandonar Santiago y, cuando volvió, “delante de sus compañeros [fue] detenido en la sede de la misma Voz Atitlán”, por los mismos soldados que luego lo desaparecieron, el 7 de julio del 82, sin dejar huellas.

III. DESPUÉS
En Santiago Atitlán continuaron las desapariciones y los asesinatos de animadores y catequistas de la Iglesia Católica, hasta que el destacamento militar de Panabaj, como consecuencia de la masacre de trece personas civiles el 2 de diciembre 1990 se retira.
Del asesinato de Francis Stanley Rother fueron acusados tres civiles. Sin embargo, ya en septiembre de 1981, “el embajador de los Estados Unidos habló de este caso con el ministro del Interior, quien manifestó su opinión que los hombres arrestados no eran culpables”. Además “Francisco Bocel, [jardinero], manifestó que tres hombres altos vestidos de civiles y pasamontañas, preguntaron dónde estaba padre Francisco. Los hombres … hablaban castellano y eran ‘ladinos’ (no Indígenas)”. En el mismo documento se afirma que “elementos de las Fuerzas de Seguridad de Guatemala hubieran podido ser involucrados en la muerte de padre Rother. Sin duda, oficiales del Ejército, por ineptitud o intencionalmente, ni brindaron algunas evidencias a la Corte o a otras investigaciones del caso”.
Sobre el arresto de los tres hombres los detalles no son claros. Fueron detenidos por la Policía Nacional de la capital, que se enteró del asesinato del sacerdote a través de un diario nacional. Para practicar su captura, no hubo coordinación con la subestación de la PN de Santiago Atitlán y tampoco con el Juzgado de Primera Instancia, competente para entender sobre las investigaciones.
En sólo dos días los agentes de la PN lograron reconstruir los hechos e identificar a los responsables, y “al ser interrogados, los hoy consignados reconocen el hecho”. Los sospechosos, dos agricultores y un comerciante “se pusieron de acuerdo con el jardinero Francisco Bocel Cumez, y penetraron a la parroquia con el propósito de robar el dinero al párroco, pero sin intenciones de matarlo; pero al ser sorprendidos por el párroco le dispararon. La versión no sería confirmada por ninguno de los acusados en el curso del proceso. De dos de ellos se conoce que tienen modesta estatura, mientras que los asesinos fueron descritos de grueso similar al sacerdote y altos. Sin embargo, los tres fueron condenados el 29 de enero de 1982 por el Juzgado de Primera Instancia de Sololá, sin que los investigadores policiales señalaran cómo llegaron a esclarecer el hecho.
El 17 de mayo de 1982, la Sala Novena de la Corte de Apelaciones absolvió a los tres acusados.
El asesinato del padre Rother y las desapariciones y asesinatos de catequistas y monitores de Santiago Atitlán permanecen hasta el día de hoy, sumidos en una absoluta impunidad.

IV. CONCLUSIONES
Analizando todos los antecedentes, provenientes de múltiples fuentes, la CEH concluye que a partir de 1980, en el pueblo de Santiago Atitlán, el Ejército de Guatemala desarrolló una serie de actos contra líderes de la Iglesia Católica, los cuales consistieron en violaciones de derechos humanos, tales como ejecuciones arbitrarias, desapariciones forzadas y atentados a la libertad de expresión.
En virtud que la mayor parte de esas violaciones de derechos humanos se encuentran, hasta la fecha, en total impunidad, la CEH establece que el Estado de Guatemala ha infringido, a su respecto, el deber de investigar los hechos y sancionar a los responsables.
La CEH considera que esta serie de hechos violatorios de derechos humanos es ilustrativo de la identificación que, con el enemigo, hizo el Ejército de determinados agentes de la Iglesia Católica, al estimar que su pastoral social favorecía políticamente a la insurgencia.


Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

viernes, 27 de julio de 2012

El 27 de julio en nuestra memoria


27 de julio, 1981:
El 27 de julio de 1981, en la finca San Juan Tujlac, municipio de Barillas, departamento de Huehuetenango, miembros del EGP ejecutaron a machetazos a Paulo Juan, quien era caporal de la finca, y a Gaspar Martín, quien era mozo. Posteriormente, los insurgentes saquearon la vivienda del caporal.

27 de julio, 1982:
1.            El 27 de julio de 1982, en la aldea Chez, municipio de Aguacatán, Huehuetenango, miembros de la guerrilla de chortís, Nebaj, Quiché ejecutaron a 21 personas e hirieron a 8 personas. Antes de los hechos, unos vecinos de la aldea decidieron ir a la zona militar 19 para conformar las PAC y otros se organizaron con la guerrilla. Los miembros de la guerrilla llegaron para vengarse de las masacres cometidas por miembros del Ejército. Cuando llegaron los guerrilleros, los vecinos salieron a defenderse con las armas que tenían y posteriormente llegaron miembros del Ejército. Víctimas identificadas: Santos Ajanel Hernandez, Tomas Ajanel Hernandez, Santos Eduviges Baten Sica, Santos Pedro Baten Hernandez, Santos Bernardo Calel Ixcoy, Gaspar Hernandez Perez, Ana Juarez, Alejandra Sica Ajanel, Celestino Sica Herrera, Cruz Sica Gonzales, Domingo Sica Gonzales, Guillermo Sica Ramos, Juan Sica Gomez, Julio Sica Gonzales, Roso Sica, Santos Ajanel Hernandez, Anacleto Calel Alvarado (niño), Genaro Gomez, Alberto Herrera Box, Agustin Ixcoy Perez. Víctimas sin identificar: 9.
2.            El 27 de julio de 1982, en el caserío Churraché, aldea Las Casas, municipio de San Andrés Sajcabajá, departamento de Quiché, miembros de la PAC y efectivos del Ejército de Guatemala destacados en el lugar, capturaron a Marcos Tzoc Vicente. Nunca apareció.

27 de julio, 1983:
1.            El 27 de julio de 1983, en el trayecto del caserío El Julepe a El Chal, ambos de la aldea Santo Toribio, municipio de Dolores, departamento de Petén, presuntos miembros del la guerrilla, vestidos de camuflaje, dispararon contra el autobús en el que viajaba Marcos Nájera Toto, quien falleció a causa de los disparos.
2.            El 27 de julio de 1983, en el Paraje Chicuá, municipio de Santiago Atitlán, departamento Sololá, miembros del Ejercito de Guatemala capturaron a Domingo Esquina Reanda, quien era colaborador de la guerrilla. Desde entonces, nadie volvió a saber más del paradero de la víctima.

27 de julio, 1987:
El 27 de julio de 1987, en la aldea Tuilelén, municipio de Comitancillo, departamento de San Marcos, hombres armados capturaron a Tomás Pérez Mauricio. Unos días después, el 31 de Julio, apareció su cadáver junto con el de Domingo López, quien había salido del barrio de Pacajá, municipio y departamento de Quetzaltenango, el 29 de julio junto a Eusebio Pérez Mauricio, hermano de Tomás. Desde ese hecho no se volvió a saber más de Eusebio Pérez y a consecuencia de esto su esposa enloqueció.

27 de julio, 1990:
El 27 de julio de 1990, en el mojón entre los municipios de Santiago Atitlán y San Lucas Tolimán, departamento de Sololá, en un enfrentamiento armado entre miembros del Ejército de Guatemala y elementos de la guerrilla, los soldados capturaron a Domingo Sapalú Ratzán, quien era combatiente del frente Javier Tambriz de la ORPA. Posteriormente, efectivos del Ejército ejecutaron al detenido y se llevaron el cadáver.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

jueves, 26 de julio de 2012

El 26 de julio en nuestra memoria


26 de julio, 1957:
El 26 de julio de 1957 fue asesinado Carlos Castillo Armas.

26 de julio, 1982:
El 26 de julio de 1982, en la cabecera municipal de Santiago Chimaltenango, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército asignados al destacamento militar de San Pedro Necta, capturaron a Martín Jiménez y nunca más apareció. La víctima fue acusada de guerrillero por una persona que tenía una cantina en el pueblo.

26 de julio, 1983:
1.            El 26 de julio de 1983, en el caserío Pasacoj, municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a seis hombres. Víctimas identificadas: Gaspar Simaj Garcia. Víctimas sin identificar: 5.
2.            El 26 de julio de 1983, en el caserío de Chunimasiguán, aldea Lilillá, municipio de San Andrés Sajcabajá, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala, haciéndose pasar por miembros de las FAR, capturaron a nueve personas, siete de ellos patrulleros civiles y todos miembros del EGP. Al día siguiente los llevaron por el camino que conduce a San Andrés Sajcabjá y no se volvió a saber más de ellos. Víctimas identificadas: Jose Calachij Grave, Pedro Hernandez, Joaquin Luis, Juan Luis, Pedro Quino Garcia, Sabino Quino Garcia, Gaspar Simaj Luis (niño), Tereso Simaj Garcia, Manuel Tzoy De la Cruz.

26 de julio, 1986:
1.            El 26 de julio de 1986, en el río Ixcán a la altura de la comunidad de Ixtahuacán Chiquito, municipio de Ixcán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala torturaron y ejecutaron a Ignacio Pablo Ortiz, quien trabajaba con su cayuco. La víctima fue ejecutada con machete, le fue sacado el corazón y cortado los testículos. Su cadáver apareció en un cayuco en el río Ixcán y fue enterrado en territorio mexicano.
2.            El 26 de julio de 1986, en el cantón Chitucur, municipio de San Pedro Jocopilas, departamento de Quiché, miembros de las PAC del lugar ejecutaron a Ana Hernández por haber dicho que los crímenes que ocurrían en la comunidad eran responsabilidad de los patrulleros civiles.

26 de julio, 1987:
El 26 de julio de 1987, entre la aldea Tres Cruces y la cabecera municipal de Sipacapa, departamento de San Marcos, miembros del Ejército de Guatemala, asignados a la zona militar departamental, capturaron a los hermanos Juan y Ernesto, de apellidos Tema Pérez, quienes eran miembros de la cooperativa Movimiento Campesino. Posteriormente los soldados incendiaron la casa de Juan y golpearon a su madre. No se volvió a saber de las víctimas.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

miércoles, 25 de julio de 2012

El 25 de julio en nuestra memoria


25 de julio, 1967:
En junio de 1967, en la ciudad de Guatemala, miembros de la Policía Judicial capturaron a Oscar Raúl Blanco, quien era estudiante de Derecho e integrante de las FAR. La víctima estuvo detenida durante un año, tiempo en el que los policías lo torturaron y violaron. En noviembre de 1964, elementos de la Judicial lo capturaron de nuevo y lo retuvieron durante un día. El 25 de julio de 1967 miembros del Ejército capturaron a la víctima junto con treinta campesinos en un comedor de la zona 6 de Guatemala y los trasladaron al cuartel general, donde una persona que estaba detenida en ese lugar y que posteriormente fue liberada, presenció las torturas a que fue sometida la víctima, de quien no se volvió a saber más. La familia de la víctima cree que su cadáver junto con los de los treinta campesinos, está enterrado en el patio del cuartel general. Víctimas identificadas: Oscar Raul Blanco Ortiz, Hugo Salguero. Víctimas sin identificar: 30.

25 de julio, 1979:
1.            El 25 de julio de 1979, en la ciudad de Guatemala, elementos de la Policía Judicial capturaron a José Humberto Guardado Coronado, quien estaba en la embajada de Estados Unidos. Al día siguiente, José Humberto Guardado Flores, papá del retenido, se presentó en la sección de Homicidios de la Policía Judicial y, en esas dependencias, los policías le capturaron y posteriormente, liberaron a su hijo. Finalmente, una persona de apellido Estévez informó a la familia que José Humberto Guardado Flores permanecía en una cárcel clandestina. Quince días más tarde, Estévez fue asesinado y del paradero de José Humberto, desde entonces, nadie volvió a saber más.
2.            El 25 de julio de 1979, en el camino de la aldea Chel, municipio de Chajul, departamento de Quiché, miembros de la guerrilla (EGP) ejecutaron a Alejandro Castañeda Calderón. La víctima era comisionado militar.
3.            El 25 de julio de 1979, en el cantón Chuguexá, municipio de Chichicastenango, departamento de Quiché, hombres armados con el rostro cubierto ejecutaron a machetazos a Pablo Algua Morales, quien era miembro del Ejército de Guatemala. Al día siguiente los mismos hechores ejecutaron a Sebastián Algua Morales, quien era hermano de la primer víctima.

25 de julio, 1980:
El 25 de julio de 1980, en el caserío de Sibacá, Aldea Santa Rosa Chujuyub, municipio de Santa Cruz del Quiché, departamento de Quiché, presuntos miembros del Ejército de Guatemala torturaron y ejecutaron a Esteban Mendoza Chach, posteriormente fue decapitado. Ese día, su hijo Evaristo Mendoza Zapeta fue ejecutado por los militares. Las víctimas eran miembros de Acción Católica. Un año más tarde muere de hambre la niña Anatalia Mendoza Zapeta.

25 de julio, 1981:
1.            El 25 de julio de 1981, en la cabecera departamental de Escuintla, presuntos miembros del ESA y del CAS capturaron a Manuel sin apellidos conocidos, a quien llamaban El Miquillo, y era secretario general del sindicato del Rastro. Desde entonces se desconoce el paradero de la víctima. El secretario de organización de dicho sindicato resultó herido en un intento de captura por lo que tuvo que salir al exilio.
2.            El 25 de julio de 1981, miembros del Ejército de Guatemala llegaron disparando indiscriminadamente y lanzando granadas a la población del cantón Chucalibal, municipio de Chichicastenango, departamento de Quiché. Allí se encontraba Isabela Macario Calel y su hija Isabela Jucarán Macario, quienes salieron de su casa aterradas y, al ser descubiertas por los soldados, les dispararon hasta darles muerte. Durante este suceso otros dos hijos de Isabela, de nombres Martina y Tomás Jucarán Macario, resultaron heridos.
3.            El 25 de julio de 1981, en el caserío de Sibacá, aldea Santa Rosa Chujuyub, municipio de Santa Cruz del Quiché, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala asignados al destacamento de Santa Cruz del Quiché torturaron y ejecutaron a Esteban Mendoza Sajcha, quien era miembro del CUC y a Evaristo Mendoza Zapeta, quien era miembro de Acción Católica y presidente del comité pro-mejoramiento. Los soldados incendiaron la casa con las víctimas dentro.

25 de julio, 1982:
1.            El 25 de julio de 1982, en la aldea Xeatzán, municipio de Patzún, departamento de Chimaltenango, Pascual González Cumes salió hacia la cabecera municipal y nunca regresó. Desde entonces, nadie volvió a saber más del paradero de la víctima.
2.            El 25 de julio de 1982, en la cabecera municipal de San Miguel Acatán, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército capturaron a siete personas en el parque local y los llevaron al cementerio, donde les obligaron a cavar un hoyo grande. Posteriormente, los soldados arrojaron a las víctimas al hoyo y las ejecutaron. Víctimas identificadas: Tomas Agustin Miguel, Juan Francisco Miguel. Víctimas sin identificar: 5.
3.            El 25 de julio de 1982, en la finca Ixquisís, municipio de San Mateo Ixtatán, departamento de Huehuetenango, miembros de las PAC capturaron a Baltazar Tomás Gregori, quien era patrullero civil, y lo trasladaron al destacamento militar de Ixquisís. A raíz de ese hecho, nadie volvió a saber más del paradero de la víctima.
4.            El 25 de julio de 1982, en el caserío Chupoj Segundo Centro, municipio de Chiché, departamento de Quiché, efectivos del Ejército de Guatemala asignados al destacamento de Chinique y miembros de la PAC de Chinique, quemaron vivos en el interior de su vivienda a Sebastiana Macario Saquic, a las niñas Jacinta y Catarina Sicaján Macario y a don Juan Saquic, miembro de AC.
5.            El 25 de julio de 1982, en la cabecera municipal de San Pedro Jocopilas, departamento de Quiché, miembros de la PAC golpearon y lanzaron a un barranco a Diego Lux Pu, quien murió días después a consecuencia de los golpes.
6.            El 25 de julio de 1982, en la comunidad Lacamá Segundo Centro, cantón Chupol, municipio de Chichicastenango, departamento de Quiché, hombres armados capturaron a Tomás Xon Quin, quien era miembro de las PAC. No apareció.

25 de julio, 1983:
1.            El 25 de julio de 1983, en la ciudad de Guatemala, miembros del Ejército capturaron a José Luis Ramos, sindicalista y miembro del PGT, a su esposa María de Ramos y a una joven de identidad desconocida, quien vivía con el matrimonio. Desde entonces, nadie ha vuelto a saber más del paradero de las víctimas.
2.            El 25 de julio de 1983, en el caserío Sibacá, aldea de Santa Rosa Chujuyub, municipio de Santa Cruz del Quiché, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala acompañados de patrulleros civiles y comisionados militares, ejecutaron a Genaro Tzoc Vicente. Ese día Ricardo Tzoc Vicente fue capturado y no apareció.
3.            El 25 de julio de 1983, en Macalajau, municipio de Uspantán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron en su casa a Francisco Patzán, María Pacheco y Juana Reynoso de León. Las víctimas fueron degolladas y sus cuerpos arrojados a un barranco cercano a la casa.
4.            El 25 de julio de 1983, en la finca Saraguate, municipio de Uspantán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala y de las PAC capturaron a Juan Tiul Ixim. Los soldados lo trasladaron al destacamento ubicado en la finca La Perla, municipio de Chajul, departamento de Quiché, donde fue interrogado, torturado y retenido durante 2 años. La víctima estaba desplazado en la montaña, después de que miembros del Ejército de Guatemala destruyeron su comunidad y ejecutaron a varios miembros de su familia.
5.            El 25 de julio de 1983, en el caserío Las Guacamayas, municipio de Uspantán, departamento de Quiché, murió de enfermedad Silverio López Soch a causa del hostigamiento llevado a cabo por miembros del Ejército de Guatemala contra los pobladores del área. La víctima era originaria del caseerío El Desengaño del mismo municipio.
6.            El 25 de julio de 1983, en la aldea Xolhuitz, municipio de Tajumulco, departamento de San Marcos, miembros del Ejército de Guatemala, asignados al destacamento del municipio de Sibinal, en compañía de comisionados militares ejecutaron a palos a nueve personas y las sepultaron en la misma fosa. Las víctimas fueron identificadas por varios testigos. Víctimas identificadas: Alberto Chavez Ramirez, Adolfo Chilel Vicente, Rigoberto Chilel Chavez, Santiago Cuilel, Eliseo Basilio Ramirez Cax, Enrique Ramirez Perez (niño), Juana Ramirez Lopez, Marcos Ramirez Lopez, Porfirio Ramirez Perez.

25 de julio, 1984:
El 25 de julio de 1984, en la cabecera municipal de Santiago Chimaltenango, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército torturaron a Diego Aguilar Díaz, a quien acusaron de hacer trabajo para la guerrilla. Se presume que la víctima fue acusada de guerrillero porque había mandado un escrito a la Supervisión de Educación denunciando malos tratos a niños indígenas por parte de la directora de la escuela del municipio.

25 de julio, 1985:
El 25 de julio de 1985, en el camino que une Chaxá, asentamiento de las CPR de la Sierra, con el caserío Pexlá, de la aldea Pulay, municipio de Nebaj, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala capturaron a una persona identificada como Pascual Velasco Maton y la trasladaron al destacamento de Cotzal, donde la torturaron, interrogaron, golpearon y privaron de alimentos durante dos días. Transcurrido este tiempo, los soldados llevaron a la víctima al destacamento de Nebaj, donde la torturaron por espacio de un mes y cumplido éste, la condujeron al destacamento de Pulay. Una vez allí, efectivos militares obligaron a la víctima a hacer de guía y al cabo de diez días la liberaron.

25 de julio, 1987:
El 25 de julio de 1987, en el municipio de Cabricán, departamento de Quetzaltenango, un grupo de hombres vestidos de civil capturó a Juan Vinicio Bartolo y Augustín Vail Lucas. Dias más tarde, en Momostenango, Totonicapán, se encontró el cadáver de Juan Vinicio con signos de tortura y mutilado. De Augustín Vail Lucas, desde ese hecho, nadie volvió a saber de él.

25 de julio, 1988:
1.            El 25 de julio de 1988, en el municipio La Reforma, departamento de San Marcos, presuntos miembros del Ejército de Guatemala y comisionados militares, capturaron a Carlos Modesto Pérez Reyes, quién era jefe de comisionados militares del lugar. A los cuatro días, encontraron el cadáver de la víctima degollado, en la aldea Pajapa, municipio de Pajapita del mismo departamento.
2.            El 25 de julio de 1988, en la cabecera municipal de Pochuta, departamento de Chimaltenango, miembros del Ejército de Guatemala, asignados al destacamento de Pochuta, capturaron a Juan Guadalupe Salvador Ajquiy, quien era miembro de la ORPA. La víctima fue golpeada y conducida al destacamento, donde lo interrogaron y lo torturaron durante una semana. Posteriormente, lo trasladaron a la Zona Militar de Mazatenango, departamento de Suchitepéquez, y allí lo siguieron torturando. Después de tres meses los soldados liberaron a la víctima.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

martes, 24 de julio de 2012

El 24 de julio en nuestra memoria


24 de julio, 1980:
El 24 de julio de 1980, en la cabecera departamental de Escuintla, presuntos miembros del ESA y del CAS ejecutaron a Julio César Coronado Espinoza, quien era jefe de Relaciones Públicas de la Municipalidad, profesor de Mercadotecnia y militante del FUR.

24 de julio, 1981:
El 24 de julio de 1981, en el cantón Chojaquiej, municipio de Zunil, departamento de Quetzaltenango, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a Lorenzo Jacinto Salanic Poz.

24 de julio, 1982:
1.            El 24 de julio de 1982, en la aldea La Marimba, municipio de Camotán, departamento de Chiquimula, Francisco Avalos Recinos fue ejecutado en su casa por hombres armados.
2.            El 24 de julio de 1982,en la cabecera municipal de Amatitlán, departamento de Guatemala, miembros del Ejército capturaron a Víctor Manuel Blanco Calderón, quien era integrante de las FAR. A raíz de ese hecho, nadie volvió a saber más del paradero de la víctima.
3.            El 24 de julio de 1982, en la cabecera municipal de Amatitlán, departamento de Guatemala, presuntos miembros de la Policía Judicial, capturaron a Emilio Hernández Gómez, dirigente de la Democracia Cristiana. El mismo día otro dirigente de la Democracia Cristiana, de nombre Miguel Angel, cuyos apellidos se ignoran, fue capturado por hombres desconocidos que usaron los mismos vehículos utilizados en la captura de Emilio Hernández. No se volvió a tener noticias de estas personas.
4.            El 24 de julio de 1982, en el Estado de Chiapas, México, Victoria Paiz Lucas murió como consecuencia del desplazamiento forzado que realizó dos meses antes desde su aldea El Aguacate, municipio de Nentón, departamento de Huehuetenango, la cual estaba siendo reprimida por elementos del Ejército de Guatemala. La víctima, quien contaba con siete meses de embarazo, abortó y posteriormente murió.
5.            El 24 de julio de 1982, en la comunidad de Santiago Ixcán, municipio de Ixcán, departamento de Quiché, miembros de la guerrilla capturaron a Vicente América Villatoro y Amado Velásquez y los llevaron a la montaña donde los decapitaron.

24 de julio, 1983:
1.            El 24 de julio de 1983 soldados y patrulleros procedentes de la Zona Reina atacaron otra vez a la población en las montañas de San Antonio. En el ataque murió Pablo, de catorce años, mientras que Juana y su hija Carmen fueron capturadas y conducidas al destacamento de La Parroquia Lancetillo, en la Zona Reina. Permanecieron presas durante 20 días, privadas de alimentación y asistencia médica y sometidas a todo tipo de humillaciones, junto con otras 30 personas, mujeres y niños en su mayoría. http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/07/desplazados-internos-en-san-miguel.html
2.            El 24 de julio de 1983, en la finca Majulia, municipio de San Martín Sacatepéquez, departamento de Quetzaltenango, presuntos miembros del Ejército de Guatemala capturaron a Pedro González Pero. Desde entonces nadie ha vuelto a saber más de la víctima.
3.            El 25 de julio de 1983, en la montaña, en una comunidad de las CPR cerca de Mayalán, municipio de Ixcán, departamento de Quiché, miembros del Ejército de Guatemala ejecutaron a una mujer de Todos Santos, ametrallándola desde un helicóptero.

24 de julio, 1984:
El 24 de julio de 1984, en la cabecera municipal de San Ana Huista, departamento de Huehuetenango, miembros del Ejército, asignados al destacamento militar de San Antonio Huista, citaron a Evaristo Armas y a Vicente Hernández, quienes se presentaron y nunca más aparecieron. Al parecer las víctimas fueron acusadas de guerrilleros por un grupo de personas que querían quedarse con sus tierras.

24 de julio, 1987:
1.            El 24 de julio de 1987, en la aldea Tres Cruces, municipio de Sipacapa, departamento de San Marcos, presuntos miembros del Ejército de Guatemala, capturaron a Roberto Cocom Zapeta y Santa Sales Carrillo, los arrastraron, los golpearon y finalmente los ejecutaron públicamente en la aldea.
2.            El 24 de julio de 1987, en el caserío Los Bujes de la aldea Taltimiche, municipio de Comitancillo, departamento de San Marcos, presuntos miembros del Ejército de Guatemala, con la colaboración de comisionados militares, capturaron a Nicolás Víctor Jiménez López, cuya familia fue amenazada y golpeada, y a José Domingo Ramírez Feliciano, quien fue capturado en la comunidad Agua Tibia del mismo municipio. Las víctimas colaboraban con la ORPA. No se volvió a saber de su paradero.

Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.

Desplazados internos en San Miguel Uspantán: La familia Tipaz Pérez


Caso ilustrativo No. 77
Desplazados internos en San Miguel Uspantán: La familia Tipaz Pérez
“Sufrimos más de lo que podemos contar. Nos acusaron de guerrilleros porque estábamos en las montañas, pero nosotros sólo estábamos defendiendo nuestra vida porque ya quemaron nuestras casas y nuestra milpa”.
“En las noches entraban para violar, más a las que sólo tienen uno o dos hijos, a las jóvenes. Pero una noche pusieron marimba y violaron a todas … hay fiesta, hay tragos, ellos estaban alegres, nosotros estamos tristes. Nosotros lloramos, nosotros queremos morir … quería morir, ya no soportaba tanto dolor, tanto sufrimiento mío y de mis familias, pero me dio fuerzas mi hijita que sólo tenía dos años”.

I. ANTECEDENTES
El presente caso se ubica en San Miguel Uspantán, en el departamento de Quiché, donde desde finales de 1980 el Ejército aplicó la denominada estrategia de tierra arrasada. En algunas comunidades de la región los militares obligaban a todos los vecinos a abandonar sus casas y concentrarse en la cabecera municipal bajo control militar. Unas familias obedecían; otras, se refugiaban en la montaña.
A la población maya k’iche’ que se refugió en la montaña, el Ejército la identificó con la guerrilla. La sometió a un cerco militar, a continuos ataques que imposibilitaron su alimentación, alojamiento y asistencia médica. Estas poblaciones permanecieron entre uno y dos años en las montañas de los alrededores de sus comunidades, para desplazarse después hacia Las Guacamayas, donde quedaron aisladas por la persistencia del asedio militar. Muchas personas murieron de hambre.
Los sobrevivientes y otros que no habían caído prisioneros se reunieron en Xasboj (área Xeputul, Comunidades de Población en Resistencia, CPR-Sierra): “…Como ya quemaron las casas, nos fuimos a las montañas para que no nos mataran los Ejércitos, y como ya no tenemos papá, cuesta más conseguir nuestras comidas. Y es así como se van muriendo, uno detrás de otro. Es así como los vamos enterrando porque si uno no come, se muere, pues”.
Los ataques en Las Guacamayas fueron perpetrados por efectivos del Ejército que procedían de los destacamentos de San Miguel Uspantán, Cotzal y La Parroquia Lancetillo y por Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) venidas de los mismos lugares.
A partir de 1983 estas unidades son las que concentran a las mujeres y los niños capturados en instalaciones castrenses en condiciones infrahumanas, sin proporcionarles alimentos ni mínimas condiciones de higiene. Los militares violan allí a las mujeres, las fuerzan a unirse con los patrulleros y entregan a los niños a personas ajenas a su familia.
La familia Tipaz Pérez vivía en una de las comunidades del municipio de San Miguel Uspantán, cuando la violencia comenzó a golpearla. Su historia podría ser la de una familia cualquiera de El Desengaño, Macalajau, Chimel, San Pedro La Esperanza, San Pablo Baldío, Las Guacamayas...

II. LOS HECHOS
La primera generación
Felipe Tipaz Chic y Juana Pérez Cac pertenecían al Comité de Unidad Campesina (CUC), como la mayoría de los habitantes de Santa Lucía, “porque no es delito organizarse para defender nuestros derechos”. Felipe había participado en la toma de la Embajada de España, donde encontró la muerte, y dejó a Juana viuda y con once hijos a su cargo.
En enero de 1981 el Ejército arrasó Santa Lucía. Huyendo de los militares, que continuamente no dejaban de atacarlos, la familia quedó dividida en las montañas: en un lado, los hijos Felipa y Eduardo; en otro, Juana con los demás hijos.
Estando en el monte, entre mayo y junio de 1982, a Juana se le murieron cinco hijos: Rubén Darío, Francisco, Candelaria, Aurelia y Domingo. Habían soportado durante más de un año el hambre, el frío y la lluvia, la tensión, el miedo y las huidas ante las ofensivas del Ejército; pero sucumbieron al hambre. El mayor de éstos niños tenía doce años, el más pequeño solamente tres. “Día a día veía como se me iban muriendo, sin poder hacer nada”.
De Felipa y Eduardo, que vivían en Santa Lucía, la madre seguía sin noticias. Con ella, en las montañas de San Antonio, sólo quedaban Jesús, Ramiro, Pablo y Carmen.
En esa época, soldados y patrulleros procedentes de San Miguel Uspantán y la Zona Reina atacaban de forma constante a las familias desplazadas en la montaña. El 13 de junio de 1982, Jesús —de 17 años— “iba a buscar alimentación. Primero, le pegaron un tiro en una pierna: se corrió en otro bordo y se chocó con más patrulla … También había soldados. Le dieron dos tiros en la espalda, le agarraron vivo y todavía le torturaron. Hasta el tercer día no lo pudimos enterrar, hasta que se retiraron las patrullas. Cortaron su lengua, sus oídos … estaba todavía patojo”.
El 24 de julio de 1983 soldados y patrulleros procedentes de la Zona Reina atacaron otra vez a la población en las montañas de San Antonio. En el ataque murió Pablo, de catorce años, mientras que Juana y su hija Carmen fueron capturadas y conducidas al destacamento de La Parroquia Lancetillo, en la Zona Reina. Permanecieron presas durante 20 días, privadas de alimentación y asistencia médica y sometidas a todo tipo de humillaciones, junto con otras 30 personas, mujeres y niños en su mayoría. Las mujeres fueron torturadas y violadas por los soldados:
“En las noches entraban para violar, más a las que sólo tienen uno o dos hijos, a las jóvenes. Pero una noche pusieron marimba y violaron a todas. Yo tengo mucha pena porque ya tengo muchos hijos, ya mataron a algunos, ya soy casi anciana, ya tengo como 40 años cuando me violaron … Yo cargo mi nena, jalan mi nena, me sacan a la capilla con otra señora y uno pasa conmigo … sólo pasó uno conmigo porque yo ya estoy vieja y quieren más a las jóvenes … yo no puedo olvidar eso, los soldados nos van a matar si nosotras no queremos y yo tengo que defender la vida de mi hija que está chiquita, pero yo no quiero y el soldado me abusa … Ellos tienen marimba, hay fiesta, hay tragos, ellos estaban alegres, nosotros estamos tristes, nosotros lloramos, nosotros queremos morir … Quería morir, ya no soportaba tanto dolor, tanto sufrimiento mío y de mis familias, pero me dio fuerzas mi hijita que sólo tenía dos años”.
En el mismo mes se transfirió a los pobladores retenidos en La Parroquia Lancetillo al destacamento militar de San Miguel Uspantán: “No nos maltrataron, al contrario nos cuidaron, pensaron que con eso íbamos a creer que eran buena gente; jamás; llevamos grabado el dolor, sabemos quiénes son los Ejércitos”. Los niños enfermos fueron trasladados a un hospital de Guatemala. Entre ellos estaba la hijita Carmen, que permaneció cuatro meses en el nosocomio. Durante este tiempo su madre tuvo que mantenerse en Santa Cruz del Quiché. Sólo en noviembre de 1983 el Ejército “me trajo a mi niñita”, recuerda la madre Juana: a principios de 1984 las dos fueron llevadas a Santa Catarina.
En 1985 Ramiro se incorporó al EGP: “[tenía 17 años y] me fui con la guerrilla para proteger a nuestra gente y me dio coraje que mataran mi familia … tengo odio de todo lo que pasé, más que todo tengo odio al Ejército”. Estuvo hasta 1991 en el frente Ho Chi Min. “Para mí que ya toda mi familia murió y sólo tengo dos hermanos, pero en ese tiempo tuve que estar dos o tres años sin saber nada de ellos, sin saber si están vivos … yo estaba por Nebaj. Cuando está algo tranquilo, al final del 91 ya me salí y ya quiero buscar noticia de mi mamá y mis hermanos … Ya quiero buscar mi mujer y ya pienso en los hijos también … antes no pensaba en mujer, no pensaba en hijos, para qué darles tanto sufrimiento, para qué vamos a tener niños si se mueren o los matan y siempre corriendo y creciendo con el miedo, el susto … yo ya pasé eso y ya no quiero que mis hijos van a ver lo mismo”.

La segunda generación
Felipa y Eduardo, hijos de Juana Pérez Coc, quienes encontraron refugio en Caja (CPR de la Sierra), tampoco lograron escapar de la persecución. Sus vidas reproducen el sufrimiento de su madre.
Felipa se casó con Diego. Cuando el Ejército arrasó Santa Lucía tenían tres hijos y los tres fueron ejecutados por miembros de esta institución. Angela y Salvador, de seis y cuatro años de edad, fueron degollados por los soldados en febrero de 1981 cuando intentaban huir hacia las montañas. Diego, el padre, “…chocó con el Ejército y dejó tirado a sus dos chiquitos … Los llevaba en un costal y ya no pudo cargarlos, salió corriendo. Los soldados los mataron con cuchillo… El tercero fue asesinado un año después, a los dos años y medio de edad.
Felipa siguió teniendo hijos porque “su idea es tener más hijos para no morir de tristeza por el recuerdo de los otros que mató el Ejército”. Ahora tiene cinco.
En 1981 Eduardo se uniría a Verónica, una mujer “huérfana por la misma guerra”. Tenía una hija, Ermelina, que murió por los rigores del desplazamiento forzado cuando sólo tenía cinco meses: “A los catorce días del parto tuvimos que salir corriendo de San Antonio, no había comadronas … Ella se quedó muy triste cuando murió el nene y yo también … se quedó muy triste y ya no puede tener más hijos. Cuando todo es más tranquilo ya podemos tener al Francisco, solamente a él tenemos”.
Hasta 1992 Eduardo, Ramiro y Felipa no tuvieron noticias del paradero de su madre y de su hermana Carmen. En 1992 Ramiro comenzó a hacer averiguaciones y ubicó la casa donde vivía su mamá en Santa Catarina: “Fui a verla con muchos nervios y muchas ganas, pero no quiero asustarla porque igual ella piensa que estamos muertos y le doy mucho susto. Yo me había informado que ella vende tamales. Llegué a la casa y le compré tamales. No quiero asustarla pero no sé cómo decirle, entonces sólo le digo: Me conoces, soy tu hijo. Se puso a llorar, a llorar todo el rato. Luego me dijo: Venite, vamos a vivir todos juntos. Pero ya no podemos vivir todos juntos y ella tampoco va a venir con nosotros porque tiene su hija y se juntó con otro hombre. Sólo le di información de los otros vivos … A mi hermana intentamos explicar, pero ella no quiere saber nada, es una evangélica también, creció con un señor que era colaborador con el Ejército, está en contra de las organizaciones populares. Mi hermana no se acuerda de mi papá, dice que su verdadero papá es su padrastro, y que a saber quién es el papá de nosotros. No reconoce, no tiene mayor culpa porque así creció, sin ideas”.
A los pocos meses, Eduardo también fue a ver a su mamá y Felipa lo logró en 1995.

III. DESPUÉS DE LOS HECHOS
Juana tiene ahora 57 años, y tuvo que aceptar una unión forzada con un patrullero, Luis Sánchez, hace catorce años: “Los soldados me dijeron que tenía que juntarme con un señor que me pretendía. El señor estaba en las patrullas, también viudo, y tiene dos hijos que ya están grandes y no tiene quien le cuide. Yo me pongo a pensar porque no tengo dónde ir: no tengo casa, no tengo nada, no puedo hacer otra cosa … El señor era patrullero, es evangélico, él piensa que los soldados son buenos…
Carmen vive con su madre Juana y su padrastro. Se casó con Francisco Cac, también evangélico; tiene 18 años, un hijo de dos años y otro de dos meses: “Cuando yo llegué era muy pequeña, sólo tengo tres años, él es mi verdadero papá … así lo siento … Mi mamá me contó, mis hermanos me contaron pero yo no quiero conocer la historia, yo soy evangélica … Mis hermanos vienen con ideas que no son buenas y no me interesan … mi mamá a veces va a reuniones … todo eso no puede ser bueno, yo no tengo nada que decir, sólo cuidar a mi esposo y a mis hijos”.
En 1997 Juana pudo hacer un viaje a las CPR y ver dónde vivían sus hijos: “Sólo cinco días, el trato eran quince días, pero el hombre [su esposo] llegó por ella a los cinco días y tuvo que irse … Cuando nacen sus nietos, mi mamá quiere llegar y el señor no la deja”.
Con la reubicación de los pobladores de las CPR, los hermanos vuelven a separarse: Eduardo y Ramiro van a la Costa Sur, Felipa a Puente Seco y Juana continúa viviendo con su hija Carmen en Santa Catarina.
Para la familia Tipaz Pérez la guerra tuvo un costo de once vidas humanas (diez menores de edad), más el padecimiento de torturas, violaciones, traumas psicológicos ligados a la orfandez, la viudez y la disgregación familiar.

IV. CONCLUSIONES
Atendidos todos los antecedentes y el contexto general del caso, la CEH llegó a la plena convicción de que los once miembros de la familia Tipaz Pérez, entre ellos diez menores de edad, ejecutados arbitrariamente o muertos como consecuencia de la constante persecución y la destrucción de bienes imprescindibles para la supervivencia, fueron víctimas de violaciones de derechos humanos cometidas por miembros del Ejercito de Guatemala y de las Patrullas de Autodefensa Civil.
Igualmente la CEH llegó a la plena convicción que varios miembros de la familia Tipaz Pérez fueron torturados y, en el caso de las mujeres, violadas sexualmente por los mismos agentes, violando gravemente el derecho a la integridad física y moral de las víctimas.
Asimismo, la CEH está plenamente convencida del carácter forzado del desplazamiento a que se vio sometida la familia afectada, lo cual constituye una violación del derecho de circulación y residencia.
El caso es ilustrativo de este fenómeno, que afectó a un alto porcentaje de las inermes poblaciones civiles maya k’iche’ que se refugiaron en la montaña del norte de San Miguel Uspantán durante los años ochenta, lo cual los obligó a vivir en condiciones de vida infrahumanas y sometidas a otras violaciones de derechos humanos y sufrimientos de todo tipo.
Del mismo modo, el caso ilustra el odio hacia la institución militar que generó en la población afectada estas graves violaciones a los derechos humanos y, que en algunos casos, permitió a la insurgencia ganar adeptos.


Fuente: CEH, Guatemala memoria del silencio.